martes, 19 de enero de 2010

PUERTO PRÍNCIPE (II)

Comienza a correr el agua por donde solía. La usura y el latrocinio vuelven a ser la médula neurálgica de Haití. Los malandrines se han lanzado a la calle haciendo honor a su pasado de macheteros en las plantaciones de caña de Oriente y Camagüey. Y así, a machetazos, se reimplanta la ley del hampa. Tras la sacudida de Enriquillo, el hatajo de delincuentes que ocupaba la cárcel de Puerto Príncipe aprovechó para salir de naja de sus celdas y lanzarse sobre el Ministerio de Justicia para quemar los registros penitenciarios. Alas al diablo. Si a ello le sumamos el estado de desesperación del común de la población, la suerte está echada.

Sin embargo, cuando empieza a ser urgente ponerle el cascabel al gato, los ratones no terminan de conjurarse contra los más valientes. Así, aparece en medio de la ratonera la voz tonante de Daniel Ortega y Hugo Chávez. El nicaragüense proclamó que no tiene ninguna lógica que Estados Unidos envíe tropas, cuando lo que necesitan urgentemente es ayuda humanitaria. Muy sabio. Dale las llaves del gallinero al zorro. Pon en cada esquina de la ciudad una caja de madera envuelta con un lazo rojo en la que avise que ahí descansa toda la ayuda precisa. Y adiós, muy buenas. Tanto Ortega como Chávez quieren endosarle a Estados Unidos sus propias limitaciones y miserias. Mientras los norteamericanos son quienes más ayuda han aportado hasta el momento, además de trasladar todo tipo de infraestructura, incluida la necesaria para producir cientos de miles de litros de agua potable diarios, son cada vez más los que miran por el rabillo del ojo la noble actuación de Estados Unidos. Parece ser difícil entender que detrás de cada saqueo existe el riesgo de una lucha intestina por el botín. Y detrás de esa disputa, puede esconderse una muerte. Y detrás de cada uno de esos ajusticiamientos callejeros, el germen de una violencia generalizada. Y en esas andan. Es de natura que los Estados Unidos, duchos en estas lides, sepan que hay que tirar de soldados para ir extendiendo un manto de paz y seguridad civil, llegando, si es preciso, a matar. Pues no hay que olvidar que una cárcel entera –con sus ladrones, sus asesinos, sus violadores– campa a sus anchas por la ciudad. Pero claro, a toro pasado todos somos Manolete. Siempre será más fácil buscar fatuas explicaciones que mirar de cara a la realidad tal cual es. O ver con mejores ojos el paseo de la vice De La Vega por las derruidas calles de Puerto Príncipe con sus gafas de Dior y demás fruslerías, estorbando las labores de rescate y comprometiendo el trabajo con su séquito de cámaras y periodistas, además de desviar recursos de seguridad. Inutilidad pura. O esos celos franceses cuando el Ministro de Cooperación se queja de la actuación predominante de Estados Unidos. Recelos históricos. Y afán de protagonismo. Mucho afán de protagonismo y baño de luces.

Por ello, es siempre encomiable la labor humanitaria de los norteamericanos, quienes en poco tiempo contarán con un destacamento de catorce mil soldados desplazados sobre la isla. No hay petróleo, ni riquezas, ni infraestructura lanzadera. Nada. Estados Unidos no hace otra cosa en Haití más que perder: dinero, tiempo, soldados. Sin embargo, ahí están. Demostrando al mundo, una vez más, que no es ese perdulario país que nos pinta la progresía ramplona por estos parajes, sino que son, lisa y llanamente, los mejores. Bien saben que ni el buenismo huero ni las ONG pueden deshacer el entuerto. Los víveres no son víveres sin una mano fuerte que los disponga. De lo contrario, no son más que pura carnaza. Como bien señala El Mundo en su editorial de hoy, más que pedir explicaciones a Washington por su protagonismo, cabría pedírselas a Ban Ki-Moon por el vacío que en la escena ha dejado las Naciones Unidas.

Lo cierto es que, al margen de las buenas y paternales voluntades, el Estado en Haití es inexistente. Y peor aún: nunca existió un Estado garante de las libertades individuales y con un sistema judicial fuerte. Más al contrario. Baste bucear por el Doing Business 2010 para pasar de lo abstracto a lo concreto. Para aquellas almas seráficas borrachas de buenismo y partidarias de una recuperación casi natural en la que sea la propia población la que vaya rearmándose a sí misma, junto a la ayuda de oenegés y Naciones Unidas, sería bueno pararse un instante en el abrevadero de los datos. Así, por ejemplo, en el ranking de facilidades para abrir un negocio, Haití ocupa el lugar 180 de un total de 183. Lo que viene a decir, lisa y llanamente, que es el antepenúltimo lugar del Planeta Tierra donde un empresario con luces abriría un negocio, a no ser que quiera ser pasado por la trituradora fiscal. Seguimos. En el caso de que un empresario quiera registrar una propiedad, el tiempo medio empleado para completar dicho registro es de 405 días. Es decir: es el segundo país empezando por la cola. Si tardar más de un año en completar el registro de la propiedad desborda la paciencia, nada tiene que ver con el tiempo requerido para conseguir las licencias y permisos necesarios para la construcción de un almacén, así como completar las inspecciones requeridas y obtener conexión a servicios públicos tales como agua o electricidad. Esta vez, la espera se multiplicaría por tres, hasta extenderse a los 1179 días de media. A ello se le suman las dificultades para el cumplimiento de contratos o la horca constante de los impuestos. Tanto es así que la Federación Dominicana de Comerciantes denunció hace pocos meses que Haití había multiplicado hasta por quince los impuestos que cobra en Aduanas a los principales productos dominicanos que importa.

A toda esa panoplia de armas oxidadas cabe añadirle que Haití posee una de las condiciones de vida y salud más precarias del mundo. La expectativa de vida ronda los cincuenta y cinco años; y la edad media al morir es de dieciocho. La mortalidad infantil es de ciento cincuenta y seis por cada mil niños nacidos vivos. Es por ello que el debate, más allá de lo estrictamente humano, debe pasar por el difícil tamiz de lo económico. Todos esos compañeros de viaje por el mundo de la pobreza que, al igual que Haití, malviven por el continente suramericano y alrededores escupiendo pestes sobre un progreso económico entibado con los maderos del capitalismo, deberían reparar en que el progreso es un seguro de vida incluso frente a las catástrofes naturales. En Japón, terremotos como el vivido hace días en Haití son relativamente frecuentes. Sin embargo, las consecuencias nunca se acercarían a las sufridas en la isla caribeña. El progreso económico llega hasta el extremo de convertirse en un paraguas a la hora de velar por nuestra seguridad diaria. Desde la infraestructura básica hasta los materiales, pasan por el ciclo de la economía de mercado. El libre intercambio de propiedades llega al punto de garantizar que un terremoto en Japón de siete grados no precise más medida de seguridad individual que la de esconderse bajo una mesa. Todo ello en un país que, no hace tanto tiempo, en 1945, quedó totalmente devastado y calcinado tras la guerra. Los niños pasaron de alinearse a lo largo de las líneas férreas pidiendo a los soldados estadounidenses que les arrojaran caramelos desde los trenes a, quince años después, tener los tres tesoros sagrados: televisor, lavadora y frigorífico. Todo ello gracias a la deriva de timoneles llevada a cabo por el primer ministro Ikeda, quien llegó a declamar que sus planes para el país no eran otros que pura política económica.

Esta es la batalla que deberá librar Haití tras el terremoto, así como todo occidente. Y es que, Asia está repleta de milagros económicos como el de Japón, incluido Hong Kong, con peores condiciones naturales incluso que las de Haití. Antes de exornar el futuro de Haití con buenismo y antiamericanismo, sería conveniente mirarse en el espejo de los tigres asiáticos para saber que primero hay que aprender a ponerse en pie. Después, casi por inercia, se comienza a andar; y luego, si se quiere, se echa a correr. Pero librar a Haití de su marasmo actual pasa por, una vez restablecido el orden, tomar las medidas que más escuecen a la corrección política pero que, por el contrario, terminan siendo las más profilácticas. A saber: establecer un sistema jurídico sólido e independiente capaz de garantizar las libertades individuales y el respeto a la propiedad privada. Permitir la entrada de capital extranjero. Derrumbar las barreras arancelarias. Alimentar la competitividad. Permitir localizaciones. Poner a dieta el aparato burocrático y, en definitiva, crear las condiciones necesarias para el desarrollo de una economía de mercado real. Todo lo demás será predicar en medio del desierto. Pura farfolla.

Es a fin de cuentas este marco de libre mercado el que ayuda a crear la riqueza y la energía que permite minimizar el dolor del latigazo de la miseria sobre una población ya inerme de por sí. Que Haití deje de ser el muladar del mundo implica que más de un ablandahigos con mando en plaza arroje al mar toda su ideología escarlata. Lo contrario será como alimentar la caldera de la locomotora de un tren con la madera de los vagones. Y seguir amontonando mierda.

domingo, 17 de enero de 2010

PUERTO PRÍNCIPE


El diablo se esconde tras lo baladí. Así reza, al menos, el dicho popular. Sin embargo, ocurre que, a veces, su figura se nos presenta imponente y ciclópea. Y a plena luz del Sol. En medio de un ataque de cólera, debió descargar con la fuerza de mil mares toda su iracundia. No cuesta imaginársele cruzando el río Estigia en la patera de Caronte, clavando sus uñas sobre la madera mojada, con esa mirada sobrecargada, camino del mundo de los vivos con el tridente en ristre. Un banquete de hostias. Y así, con las pezuñas ya en polvorosa, pataleó como un poseso hasta hacer temblar la falla de Enriquillo. Todo Puerto Príncipe besó el suelo. Los edificios, como la hoja rozada por la llama, se plegaron sobre sí mismos al socaire de los trallazos y los rebuznos del malevo.

Y de aquellos polvos, estos lodos. Puerto Príncipe es una escombrera gigante. Entre riscos y hendiduras se consumen los atrapados. La respiración estentórea de los moribundos apresados entre el tonelaje de escombros se extiende como un mantra maldito por toda la ciudad. Los cuerpos sin vida se amontonan en las calles. Los fotógrafos, como el buitre que sobrevuela la carnaza, corren de un lado a otro en busca de la imagen más retorcida, más hiriente. Mientras más desgarradora sea, mejor. Son muchas las imágenes que cruzan la fina línea que separa la información del puro amarillismo. La deontología de muchas agencias de noticias se tambalea como días antes lo hicieran los pilares del Palacio Presidencial. Y entre tanto, se suceden las chapuzas y los desmanes. No sólo el FBI se ha quedado con el culo al aire al tirar de Google para montar un retrato robot rayano con el ridículo, sino que TVE también ha tenido que rectificar dos veces en pocos días al emitir imágenes falsas del terremoto de Haití por haber abierto el paraguas de Google para cubrir sus ediciones.

Aquellos que han sobrevivido y deambulan –ahora más que cuando era puro reclamo turístico– como zombis por las calles en busca de un familiar o, simplemente, ofreciendo sus manos como palas, se ponen cáscaras de limón o dentífrico en la nariz para sobrellevar el hedor a carne humana en estado de descomposición. Como siempre, los primeros en enarbolar la bandera de la solidaridad y la ayuda fueron los norteamericanos. Estados Unidos, el paladín de la insolidaridad y la cetrería de alto vuelo según la progresía, ha enviado ya el todopoderoso portaviones Carl Vinson, con un destacamento de seis mil soldados y diecinueve helicópteros. Ha enviado, además, otros seis barcos junto al USNS Comfort, el buque hospital más grande del mundo. Este inmenso hospital flotante es capaz de atender a más de mil pacientes diarios. Cuenta con mil camas y doce quirófanos completos. Para hacerse una idea de sus dimensiones, cabe destacar con negrita que el Hospital de La Paz de Madrid, uno de los más grandes de España, cuenta con 1325 camas. Entre los 1200 profesionales médicos que porta el USNS Comfort, se incluye también un equipo de veterinarios y una banda de música. Hay más. Además de los 100 millones de dólares donados por la administración Obama, pusieron rumbo a Haití tres aviones C-5 Galaxy, capaces de transportar 125 toneladas de ayuda humanitaria cada uno. Si a toda esa ayuda se le suma que, al igual que ocurriera con el Tsunami en 2005, la mayor parte de las donaciones privadas provienen de los Estados Unidos, sería conveniente ponerse en pie y aplaudir en lugar de tanta diatriba fácil y ramplona.

Y es que la tradición filantrópica norteamericana viene de raigambre. No sólo por librarnos de dos guerras y encargarse de la posterior reconstrucción de los países europeos con el hercúleo Plan Marshall. En todos los grandes desastres, han sido los norteamericanos el corazón que ha bombeado la sangre de la ayuda y el altruismo, con especial fe en los fondos privados. Verbigracia: solamente la fundación “Make It Right”, del actor Brad Pitt, se encargó de la construcción de 150 hogares para familias que habían perdido todo tras el paso del Huracán Katrina. Y no es el único gran desastre que sacudió Estados Unidos. Conviene recordar el terremoto de Sylmar en 1971 de magnitud 7. O más recientemente, en 2008, el terremoto de Los Ángeles de casi 6 grados, sin registrar ningún mal mayor. Todo ello, cuando los expertos ya avisan que, posiblemente, en un plazo de treinta años, se produzca el esperado Big One, el manotazo final que terminará tragándose la ciudad de Los Ángeles, convirtiendo el Sur de California en un auténtico Averno.

Con todo, capeado el temblor, sería conveniente valorar de qué manera habrían de llevarse a cabo las ayudas. Y es que, como lleva sucediendo durante décadas en África, las mercedes entregadas a los dictadores africanos vienen a caer en saco roto. Así, si nos atenemos a que Haití ocupa el puesto 176 en el informe de Transparencia Internacional elaborado por el Banco Mundial sobre un total de 180 países, no cuesta imaginar la posterior sacudida que le espera al país: una pobreza enquistada. Por ello, bajo la tramoya de una solidaridad más que ficticia de muchos países que se sacuden las moscas con un par de donaciones gubernamentales, debería esconderse una voluntad real de reconstruir la ciudad adoquín a adoquín, completando desde el alcantarillado hasta los más elementales servicios públicos. Todo ello, tal como está haciendo Estados Unidos, con unas garantías de seguridad reales como las que puede dar el ejército solamente, pues el Gobierno de Haití sería el primero en lanzarse a la carótida de las ayudas extranjeras para seguir tirando de la manta de la corrupción. Así, se sustrae una obligación mayor, que sería la de moldear con manos de alfarero un auténtico Estado.

Una vez los muertos sean enterrados y los telediarios dejen de disparar sobre el cristal del televisor todos esos cadáveres marengos por los escombros; una vez que los chorizos dejen de lanzarse a los pillajes como cerdos en torno al dornajo y la normalidad se instale en cada esquina de Puerto Príncipe, será el momento en el que habrá que colocarle las herraduras a unos cascos ya comidos por la corrupción institucionalizada y el latrocinio gubernamental. Y es que, todas hieren, pero la última mata. Y en Puerto Príncipe, el bueno de Enriquillo mata a miles de inocentes sin avisar; pero conviene no olvidar que, esperar que la corrupción no los mate de igual poco a poco, será tanto como pedir cotufas en el Golfo. Esperemos que los organismos privados hagan de comadrona de una criatura que no termina de salir del útero materno, como consiguieron hacer tras el Tsunami de Indonesia. He ahí un espejo donde mirarse la jeta oenegés vacías y demás cantamañanas.

jueves, 14 de enero de 2010

LUCES Y SOMBRAS

Las hemerotecas son depósitos calcáreos de información precisa que pueden producir gozo o airamiento según la orilla desde la que se contemplen. Pero también pueden obnubilar la razón con sus juegos de luces y sombras si no se siguen las coordenadas correctas. A saber. En marzo de 2006 dijo el Presidente Zapatero que Arnaldo Otegi –por entonces en prisión por incitar al terrorismo– había tenido un discurso por la paz y por abrir una etapa política distinta en Euskadi. Todo un espíritu celeste en el coro de los ángeles. Un auténtico serafín al parecer. Sin embargo, las luces celestiales que vio en Otegi eran auténticas tinieblas si repasamos renglón a renglón su biografía. No hace falta pasarse por la Casa del Libro. Pura hemeroteca. Pura Historia viva.

Así las cosas, el acendrado Gordo, como conocían al bueno de Otegi en su círculo más cercano, poseía una pureza de alma que ya la quisiera San Francisco de Asís. Y tal es así que con apenas veinte años se inició por los senderos de la caridad cristiana. En 1978 participó en su primer secuestro. La presa fue el director de Michelín en Vitoria, Luis Abaitua, a quien arrastrado por una maroma lo ocultaron en una cueva de su pueblo. Menudencias para el franciscano, pues su verdadera pasión fue siempre la clase política. Era tal su obsesión por los políticos que, un año más tarde, el jefe del aparato militar de ETA le ordenó al comando Kalimotxo el secuestro de Gabriel Cisneros. Al volante del Seat 127 de color rojo –¡cómo no!– con el que pretendían darle caza se hallaba el propio Otegi. Tras encañonarle, salió corriendo Cisneros como una liebre espantada calle arriba, hasta que un disparo malhadado alcanzó su estómago y cayó derrumbado. «No, no estoy bien, no sé si podré vencer al cáncer, pero sobre todo lo que me duele todavía es el tiro, el tiro de Otegui», decía en sus últimas semanas de vida el otrora diputado de UCD. Se les escapó vivo. Por ello, al poco tiempo, el jefe del aparato militar convocó un nuevo sanedrín para marcar los ejes de ordenadas y coordenadas de un próximo secuestro. El 11 de octubre de ese mismo año a las nueve de la mañana, el entonces Secretario General de UCD, Javier Rupérez, se subía al coche para dirigirse a un congreso de su partido, cuando Otegi se coló como una sombra en el asiento del copiloto para encañonarle una pistola en la sien. Esta vez las cosas salieron a pedir de boca. El secuestro fue un éxito, quedando claro que, como dijese Zapatero, Otegi es todo un hombre de paz.

Nada nuevo bajo el Sol. Así, poco antes de las pasadas elecciones municipales, mientras Conde Pumpido se deshacía en carantoñas con la organización filoterrorista ANV elogiando su alabastrina legalidad, la Guardia Civil ya avisaba que en 2004 ETA acordó recurrir a ANV para burlar la ilegalización de Batasuna. Todo ello quedó reflejado en negro sobre blanco tras la detención del cabecilla Mikel Antza. Mientras que para el juez Garzón no existían correlaciones entre la documentación incautada a Mikel Antza y la propia ANV, los informes policiales ya venían sosteniendo que tanto ANV como ABS actuaban como hoja de parra de ETA. Tal es así que las listas electorales presentadas por ANV para las elecciones autonómicas resultaron estar repletas de nombres vinculados al brazo político de ETA tras haber concurrido en elecciones anteriores en candidaturas de HB y EH, así como por terroristas de ETA que actualmente ven caer el Sol al otro lado de una reja por cumplir condenas en centros penitenciarios. Buscas en Roma a Roma... Y es que no vino de nuevas, pues ya en 1978 pasó ANV por el altar para ofrecer sus respetos a Herri Batasuna. Y así, como recentales rebañegos, han ido lanzándose sobre las distintas tetas nacionalistas y pro terroristas desde 1930.

Suma y sigue. Hace pocos días se produjo la detención de Pedro María Olano por un delito de colaboración con ETA y transporte de explosivos. Olano identificó desde un helicóptero de la Guardia Civil material explosivo y zulos utilizados por los corderitos etarras. Además, fue él mismo quien se encargó de hacer las veces de mozo de estoques de ETA entregándoles y escondiendo en un local del Ayuntamiento de Lizarza el lanzamisiles con el que pretendieron asesinar hasta tres veces a José María Aznar. Del orate de Olano decía la propia alcaldesa, Regina Otaola, que era un hombre de pocas luces. Bastante tonto, vamos. Con su detención quedó a relucir que es perfectamente compatible la política y el terror para muchos militantes de la izquierda abertzale; porque... adivina adivinanza ¿Quién figuró en las angelicales listas de ANV? Sí, el mismo pobre y bobo solemne de Olano.

Toda una astracanada la de este guerrero sin soldada que viene a la cola de las declaraciones de Rubalcaba el pasado 28 de Diciembre. Después de hacer sonar las trompetas del Arcángel de la Muerte anunciando un posible secuestro de consecuencias casi apocalípticas, declamó con ese donaire de oráculo chino que se había activado el nivel 2 del Plan de Prevención y Protección Antiterrorista, mientras la cúpula de la Policía hacía fonda en el camino y disfrutaba de sus merecidas vacaciones. Por no destacar que ése mismo nivel 2 es el que se activa año tras año por Navidad desde que la Hidra de ETA clava sus colmillos en nuestro país. Sin embargo, ni siquiera los escoltas tenían constancia de tal estado de ebullición, como se sustrae de las críticas realizadas por el Presidente de la Asociación Española de Escoltas.

Así, entre tanta alerta y tanta propaganda gratuita a los terroristas etarras –pues el fin del terrorismo no es otro que sembrar el terror– se produjo, al tiempo, uno de los numeritos más dantescos que se puedan recordar. Se trata de la huída de un terrorista que viajaba junto a su compañera en una furgoneta blanca cargada de explosivos y que fueran detenidos en un control rutinario de la Guardia Civil en Zamora. Lo bochornoso es que un arrapiezo fuera capaz de poner en jaque a una pareja de guardias civiles hasta el punto de robarles el coche casi por arte de birlibirloque. Y peor aún: circular como un dominguero canturreando una coplilla –posiblemente la jota de La Dolores: grande como el mismo Sol...– hasta recorrer más de cien kilómetros. Quizás en Estados Unidos lo hubieran frito a balazos de tal modo que ni el martirio de San Lorenzo pasado por la parrilla.

Sin embargo, han trascendido más las bravuconadas de gallo de corral de Rubalcaba respecto a hechos que no sucedieron –el secuestro/atentado, así como el famoso lanzamisiles que nunca mató a nadie– que los hechos que sí sucedieron –el asalto de un vehículo de la Guardia Civil–. Y es que, como escribía Arcadi Espada, es esta la inferioridad de lo real respecto a las fábulas.

Queda evidenciado que la historia se repite como un bucle maldito. Los terroristas pasan cómodamente por el aro de la inocencia como si de querubines se tratase aunque sus pestes los delaten como asesinos. Y cuando los cuerpos de seguridad tienen las supuestas órdenes de lanzarse a la carótida de los etarras, resulta que éstos se permiten hasta robar un coche patrulla a la Guardia Civil, como si de una pareja de guardas jurados del Opencort se tratara. Es de natura que, de puertas a fuera, los medios internacionales terminen desternillándose con el circo montado en esto que queda de España. Y es que, cuando la estupidez abofetea a la inteligencia, la inteligencia tiene derecho a portarse estúpidamente.

viernes, 8 de enero de 2010

VERDES LAS HAN SEGADO

Las leyes han sido redactadas con una caja de lápices de colores Manley de setenta y cinco piezas a lo mínimo. Un arcoíris que se extiende como una balsa de aceite multicolor tiñendo el ancho y largo de las páginas del Código Penal. Esa es, al parecer, la particular visión de la justicia por parte de los pelagatos verdes de Greenpeace y compañía, para quienes el peso de la Ley debe caer con la suavidad del algodón sobre sus cabezas esmeraldas. Todo es una cuestión de cromatismo. Pero resulta que, allá por las quimbambas, la justicia se toma la ley en serio y la aplica universalmente a tirios o troyanos, capuletos o montescos. Tanto monta. El delito es delito en sí.

Así las cosas, no es de extrañar que la justicia danesa obrara en consecuencia haciendo pasar por el ojo de la aguja al Director de Greenpeace España, López de Uralde, tras la bisoñería de colarse en una cena oficial y desplegar la típica pancarta. Y resulta que, como ocurre en el ajedrez, les han dado mate ahogado. Estos piratas acostumbrados a surcar los mares con patente de corso a bordo del Raimbow Warrior y alguna que otra zodiac con las que cuelgan sus pancartas sobre buques petroleros, han probado las hieles de la vida real. El mundo de yupi -¡quién lo diría!- es un redil vallado con estacas y alambres. Da igual que seas verde, rojo o amarillo. Salta la alambrada y el pastor te dará un buen trancazo. Así funciona la civilización. No así para el mártir verde, para quien los delitos ecológicos deben ser medidos con distinto rasero, pues llevan el germen de la benevolencia.

Mientras el embajador consideró que no hubo nada que objetar al trato dado a los cuatro ecologistas, el Ministro de Exteriores, Moratinos, hizo su labor de seráfica comadrona pidiendo que no los mezclaran con los presos comunes. Es, cuanto menos, paradójico que los abanderados de la igualdad exijan una mayor lenidad en la aplicación de las leyes y una comodidad casi burguesa en el cumplimiento de sus sanciones penales. ¿Mezclar a un ladrón con un ecologista? ¡Vamos, hombre! Por otro lado, tiene cierto chiste la perorata victimista de López de Uralde al decir que ha sido un preso político durante tres semanas o que ha sido tratado como un perro. Creíamos que para un revolucionario eso de ser preso político era casi una corona de laureles, un Honoris Causa en el currículum de cualquier disidente que se preste. Y lo de los perros… ¿No quedamos en que eran tan dignos como los seres humanos para los arrieros de Greenpeace? Ahora resulta que son animales de segunda. Cosas veredes, amigo Sancho...

Tras el tirón de orejas recibido en Dinamarca, ahora tocarán tardes de circo para los bufones verdes, quienes, hartos de pedir justicia, han tenido barra libre de la misma con todas las de la ley. Hora es de echar el ancla a tanta barrabasada y mostrar ese respeto que tanto exigen. Y es que, el que a hierro mata, no puede esperar morir a sombrerazos.

lunes, 28 de diciembre de 2009

EL CAZADOR CAZADO


Las postas aún humean y dejan ese denso manto de olor a pólvora que anuncia el alto en la cacería. Baste alzar la mirada para columbrar a lo lejos, con el culo al aire, al ex Director General de la Policía, García Hidalgo, con su nívea corona de pelo como añagaza y reclamo. Bajo un árbol se vislumbra el penacho de plumas del faisán Fernando Mariscal, Jefe de Seguridad del PSOE, con las manos en el cogote, sobresaltado y tembloroso tras la traca. Resguardado entre dos rocas se halla Telesforio Rubio, algo más impasible y pachorriento. A lo lejos escupen el reflejo del Sol los quevedos de Gómez Benítez, vocal del CGPJ, quien patalea como un animal asustado durante la tormenta. El miedo le delata. Los podencos se lanzan a matacaballo sobre las presas. Lejos de la carnaza como trofeo, el galardón áureo se halla semienterrado entre riscos y hendiduras de la tierra. Se deja ver el hacha y la serpiente.

Se trata del acta de ETA filtrado que pone a tender las humedades del mal llamado proceso de paz y el Caso Faisán. El documento redactado por la banda terrorista evidencia que Gómez Benítez, identificado por ETA como el interlocutor número 4, actuó como negociador del Gobierno, y fue él mismo quien dejó entrever a la banda terrorista que el chivatazo del Caso Faisán era la prueba de la voluntad de avanzar en el diálogo. Advierte el Simón Cirineo del proceso que por dar el aviso está encausado un alto policía de San Sebastián y casi el Jefe de Seguridad del PSOE. Palabras que llevan ese aroma a trufas tan apetecible para los cerdos de la ETA que buscan su alimento bajo la tierra.

El acta recoge además cómo el Gobierno perdonó el robo de 200 armas en el sur de Francia, advirtiendo que en caso de que se produjese otro se acabaría la negociación. Una negociación que, bajo la luz del halógeno de los hechos, parece más propia de una caterva de hampones reunidos en el sótano de la bodega que de un Gobierno democrático. Abortar una operación antiterrorista y perdonar un robo de armas que la banda usa para matar, es merecedor de ser apuntalado en el mejor de los guiones de cine.

Un guión en el que Jon Iurrebaso jugaba un papel de estrella. El terrorista detenido en Francia en 2007 y que resultara ser negociador entre el Gobierno y ETA, llevaba el número de teléfono del ex Director General de la Policía, García Hidalgo, correspondiente a una tarjeta prepago. Una suerte de puente flotante entre la Policía y la banda terrorista. Asesinos y cazadores de asesinos reunidos al arrimo y al abrigo de una hoguera cantando villancicos y canciones populares al más puro estilo Boy Scout.

Todo ello casa con las declaraciones del propietario del Bar Faisán, Joseba Elosúa, quien dijo en su momento que aquél que le avisó justificó que lo hacía para no fastidiar el proceso. Blanco y con cáscara. Todas las piezas encajan. Máxime cuando aparece en escena el edecán de Garzón, Gómez Benítez. Nada nuevo bajo el Sol. Nuevamente, los socialistas, como polillas que se arriman al fuego, tiran del hilo junto a los terroristas a fin de crear un ovillo de corruptelas y desmanes políticos con tal de seguir apoltronados. Quienes deben dar tijeretazo al terrorismo, juegan a la pídola con aquellos que han disparado a quemarropa contra sus propios compañeros de oficio. Hoy, como ayer, nos encontramos con esa caricatura del cazador cazado. Y lo que queda por ver...

lunes, 14 de diciembre de 2009

SIEMPRE SON LOS MISMOS

Como un boxeador sonado y con la mirada perdida entre la muchedumbre al otro lado del cristal blindado, aparece inmortalizado en las portadas de los diarios mundiales Silvio Berlusconi. Noqueado además. Sin embargo, lo más probable es que, al margen de los piños perdidos y el tabique nasal hecho ciscos, sea su insaciable ego lo más dañado de todo. El Hugo Chávez europeo, tan baladrón, tan arlequín de salones, tan sinvergüenza y –ante todo- tan megalómano, debe sentirse como el niño malo del colegio que amedrenta a los indefensos hasta que se orina en los calzones cuando el primo de Zumosol aparece en escena para darle un buen rapapolvo. Siembra vientos... El hombre que se ufana de tener dos pelotas bien puestas mientras tan cobardemente viola la Justicia con premeditación, alevosía, ensañamiento y tantos otros agravantes como queramos, probando el sabor de la calle. Por sus papilas gustativas se deslizarían anoche una mezcla de regustos amargos, tales como el miedo; agrios como la soledad de saberse abandonado en el asiento trasero de una limusina con la boca bañada en escarlata; y, cómo no, metálico. Ese frío sabor férrico de la sangre que, como los efluvios de una borrachera, eleva el vértigo.

Las imágenes, lejos de la mezquindad y la vileza que representan en sí, tienen ese punto de justicia poética. El alguacil alguacilado. Un puzle de asombro, rabia, impotencia y unas pocas piezas de simpatía. Y es que ver al héroe caído del caballo después de un festín de cabezas cortadas siempre saca, de tapadillo, una leve pero sincera risa de conejo. Hay tanta metáfora en la chafarrinada de Berlusconi como libres interpretaciones. Obvio es que le han plantado las herraduras a martilladas a un hombre que, con ese donaire de resuelto, se ha encargado de viciar y hacer tambalear los pilares de la Democracia en un burdo conato de Marco Aurelio, versión goyesca. Sin embargo, el problema de fondo radica en el hecho vital de que, en Democracia, la voluntad de los ciudadanos no se representa a garrotazos sino en las urnas. Y es ahí donde arrasa Il Cavaliere. No vamos a entrar a juzgar la larga tradición dirigista y reglamentarista de Italia –con su pan se lo coman–; pero sí es obligado pararse a contemplar una serie de matices. Basta con pensar qué sería de la prensa nacional, en particular, y la mundial, en general, si cualquier votante de la derecha lanzara una Catedral de la Almudena en miniatura a la boca de Zapatero con idénticas consecuencias. A lo menos, España sería un país de Camisas Azules. Sólo hay que recordar la agresión a Bono. Y, por el otro lado, baste recordar el intento de agresión a María San Gil en la Universidad de Santiago de Compostela por miembros de AGIR –grupo filoterrorista hermanado con Ikasle Abertzaleak–; el ataque a Nerea Alzola cuando pegaba carteles del PP en las calles de Bilbao; el intento de agresión a Dolors Nadal en la Universidad Pompeu Fabra; las agresiones a Piqué y Ángel Acebes en Martorell; por no hablar del intento de asesinato con coche bomba a José María Aznar o el disparo en la pierna por los pistoleros de Terra LLiure a Jiménez Losantos. Y más de lo mismo al otro lado del charco. ¿O no fue para la progresía miel sobre hojuelas contemplar el zapatazo a Bush por parte de un periodista iraquí? La violencia, cuando va dirigida contra personas de ideas contrapuestas con el pensamiento único de la izquierda, parece ir recubierta por un halo de mérito aceptado por el común del hombre-masa, que propugnara Ortega en La rebelión de las masas. Sin embargo, en el caso contrario, sería cruzar las puertas del mismísimo Averno. Efectivamente: las cuentas no salen. Tan deleznable es una como la otra.

Así, de igual nos viene el caso Tertsch. Lejos de culpar directamente a Wyoming –Redacción va por un lado y el presentador por otro– sí lo hace connivente, pues no viene de nuevo esa demonización de la derecha ¿Cabe imaginar idéntica agresión contra Iñaki Gabilondo después de que, por ejemplo, Pío Moa hiciera un montaje de la misma ralea que el emitido en El Intermedio? Más vale cruzar los dedos, pues pequeña sería la granizada… Existe pues una suerte de Tribunal de los Tumultos cómodamente instaurado en el inconsciente colectivo no sólo del rojerío, sino incluso a niveles más generales y apolíticos.

Que Berlusconi representa el golferío más fachendoso y ramplón de la política mundial de sobra es sabido. No es Santo de mi devoción para defender su gestión ni, mucho menos, su chabacanería de verdulera; pero resulta curioso que, actos tan nefandarios como los de ayer, siempre caen por el mismo lado del derrocadero. Será que ser político y de derechas es deporte de riesgo. Siempre son los mismos...

miércoles, 2 de diciembre de 2009

UNA DE PERALVILLO


Varias noches encerrado como una rata de laboratorio en un zulo de dos metros cuadrados. Pan y agua. Lejos del castigo y el escarnio que supone estar aislado del mundo a la fuerza, quema la conciencia como un hierro caliente el saberse inocente y hallarse, al mismo tiempo, golpeando las aldabas de prisión. Cuarenta años posiblemente. Al quinto día, llega su Viernes de Crucifixión. Los sayones de la Guardia Civil de Playa de las Arenas suben a Diego Pastrana a dependencias oficiales. Tras sentarlo frente a un ordenador, una a una, como las martilladas que golpean los clavos de la cruz, van pasando las fotos de su hijastra Aitana. No se trata de las clásicas fotografías utilizadas en los ardites psicológicos de la Policía y Guardia Civil para presionar hasta el derrumbe al acusado y conseguir así la miel de la confesión. En este caso van más allá. Pasa por el monitor lenta y parsimoniosamente, como un cortejo macabro, la secuencia de fotos de la niña muerta y desfigurada tras la autopsia. Más al fondo se hunden los clavos de su agonía conforme los agentes disparan sus lombardas acusatorias. Uno de ellos le espeta:«¡Asesino, te vas a pudrir! ¡Mírala, cabrón! ¡Mira lo que has hecho con la niña!».

Al poco, abandona el patíbulo con los pies en vertical. Y los clavos en el corazón. Dejan a Diego en libertad sin cargos, previa sevicia. Pero su segunda estación de paso es un Hospital para recibir tratamiento psicológico. Es un escombro humano. Días antes ponía de igual sus pies sobre el Hospital, ésta vez acompañando a Aitana. Miento, pues ni siquiera le dejaron entrar en la consulta con la pequeña, como mandan los cánones en cuestiones de menores. Tras el accidente en el tobogán del que se cayó y golpeó en la cabeza Aitana, Diego la llevó a Urgencias, donde le recetaron Dalsy y le dijeron que al poco tiempo la niña volvería a estar corriendo. Es ya en casa cuando se le acrecientan los dolores de cabeza a su hijastra y se produce un desmayo. Ante el miedo, la vuelve a llevar al médico. Es éste segundo médico quien impide entrar a Diego en la consulta. De ahí sale el informe que habla de desgarro vaginal, anal, quemaduras, hematomas en el pecho...

Mientras, los vientos del odio arrecian en la calle. La Agencia EFE mueve los hilos que llevan el informe médico al resto de medios de comunicación. Como cerdos en torno al dornajo, periódicos y telediarios degluten sin masticar toda la información. No sólo los medios vulneran la presunción de inocencia de Diego Pastrana, sino la misma Guardia Civil que sostiene el informe médico como hecho probatorio. Arrojan su presunción de inocencia a una manada de lobos ansiosos de morbo y lapidaciones mediáticas. Como escribía Arcadi Espada hace dos días, el cien por cien de los españoles escupiría un ¡qué cara de hijo de puta! viendo al muchacho en las páginas de prensa y telediarios, esposado como un delincuente de opípara trayectoria.

El aquelarre generalizado, propio de la Noche de Walpurgis en el Monte Blocksberg tan bien retratada en el Fausto, se hace comunión. Hasta que, de repente, como por ensalmo, el reloj se detiene y la sangre se bate en retirada. El informe del forense retumba como un toque de campana. La autopsia confirma que todos los daños fueron causados por la caída. También indica que no había agresión en las partes íntimas; que las quemaduras eran fruto de una reacción alérgica a la crema; que los moratones venían de los primeros auxilios realizados... Y Domingo de Resurrección. Sólo para Diego, claro.

Los medios de comunicación –cuando no hacen mutis– comienzan a recular. Les han cogido con el garrote en el potro de torturas. Después de dejarse arrastrar por las bajas pasiones tan montarazmente, buscan culpables. Por encima de ellos están los médicos que, bajo un baño de prejuicios y corrección política, condujeron a Diego Pastrana al paredón. Y es que, sólo el hecho de no dejar entrar en la consulta a quien por entonces era padrastro de Aitana, está recubierto por un denso y caliginoso manto de oscuridad, prejuicios y valores transmutados. El médico, tan ansioso de dar cobertura a un caso de maltrato y abuso de menores, y sobrevenido por lo que tiene ante sus ojos, cubre el peaje a la Guardia Civil para que sigan a toda velocidad por un carril unidireccional. Es el carril que sólo una mente ebria de prejuicios puede otorgarle a un joven padrastro que acompaña a su hijastra lesionada en un accidente, saltándose con ello la propia deontología médica. Ocurre, sin embargo, que la espada corta en ambos sentidos. Por querer hacer el bien, se hace el mal. Y qué mal. Por la mala praxis de un medicucho del tres al cuarto, no sólo se impide salvar una vida, sino que se tortura a un inocente.

“La justicia de Peralvillo, que después de asaetado el hombre le formaban proceso”, reza el dicho popular. Y es que en Peralvillo, el Tribunal de la Santa Hermandad ejecutaba al presunto delincuente y después iniciaba las pesquisas pertinentes. La casa por el tejado. Ocurría pues que, muchos de los asaetados, eran inocentes. De esta guisa, Diego Pastrana, asaetado psicológicamente hasta la zangarriana más oscura, resulta ser inocente. Cabe preguntarse si este estado de clorosis moral en el que se han visto inmersos médicos y periodistas no es más que el reflejo, el pulso interno de una sociedad enferma que, ante el más mínimo indicio de vulneración de los mandamientos de la corrección política, se levanta en armas dispuesta a violar los derechos elementales de todo ser humano. Cortarle la cabeza a la presunción de inocencia es tanto como retroceder en el tiempo hasta el S.XV. Médicos, periodistas y Guardia Civil, han tirado del carro de la ignominia y, aún más, del ridículo. Queda por ver ahora el camino que seguirá la Justicia, pues, la purga debería empezar por ese médico que, lejos de volver a poder ejercer, debería resarcir las heridas de Diego Pastrana. En Estados Unidos la compensación no bajaría del valor del Hospital mismo. Aquí, tan corporativistas, tan públicos, los disparos justicieros irán por otro lado. Por no hablar de la Guardia Civil, realizando torturas psicológicas a las puertas de 2010. Y es que, como confesara Diego Pastrana, preferiría mantener el recuerdo de Aitana corriendo por el parque y no muerta y deformada, como le obligó la GC a contemplar.

Y los medios… En fin, los medios:

http://www.youtube.com/watch?v=GAvYVVUf5pU&feature=player_embedded


lunes, 23 de noviembre de 2009

SANTO PADRE


En el mundo coexisten más de mil religiones distintas. De hecho, a día de hoy, siguen creciendo como hongos después de la lluvia. O muriendo también. Es el caso del Catolicismo. Cada año, más de seiscientos mil hispanos lo abandonan. La inmensa mayoría de religiones contienen nudos y paralelismos incuestionables entre sí. Verbigracia: el mismo Catolicismo. Mientras reniega del sincretismo religioso, se da la paradoja –bastante común, por otra parte- de que bebe directamente del hontanar sincretista. Desde los cultos isíacos y mitraicos (p. ej. eucaristía), pasando por el hinduismo (p. ej. Trimurti o Santísima Trinidad) y haciendo fonda en el paganismo grecorromano (p. ej. culto a los exvotos). Supersticiones, creencias y cultos que se repiten en el anfractuoso túnel de la Historia. Para muestra, un botón: Osiris y Dionisos eran hijos de Dios iguales al Padre, nacieron de una mujer virgen que al morir ascendió a los cielos y fue venerada, su alumbramiento tuvo lugar el 25 de Diciembre y fue anunciado por la aparición de una estrella, recibieron oro, incienso y mirra cuando estaban en la cuna (las tres sustancias se utilizaban en los ritos heliolátricos) y fueron bautizados por un asceta. ¡Újele! Una tonadilla bastante conocida por estos lugares. ¿Verdad? Sin embargo, los prebostes de la Iglesia nos sirven su producto sobre la patena de lo puro y genuino. Sin conservantes ni colorantes artificiales. Y de cultivo ecológico, cómo no.

Las mismas contradicciones las podemos hallar dormitando bajo la sombra de un árbol dentro del Socialismo. Religión pura y dura donde las haya. Sin embargo, escupen sobre ella con la misma impetuosidad de aquel que ahuyenta tábanos, cuando a efectos prácticos, funciona como la más perfecta y refinada de las religiones. Deslegitimado el Socialismo tras la caída del muro de Berlín, anda libando el pobre néctar de todas aquellas flores marchitas que va encontrando. Desde las energías renovables al feminismo, pasando por los homosexuales. O los radicales. O los okupas. O los grupos marginales. Incluso un movimiento que nace con perspectivas internacionalistas, no duda en casarse –por lo civil, claro- con el nacionalismo. Todo vale con tal de encontrar nuevos asideros. Así, de igual que las religiones de Mitra y Osiris ofrecían la inmortalidad del alma, el catolicismo –culo veo, culo quiero- emulando a todas las creencias del Mediterráneo, no sólo añadió la misma a su panoplia de armas, sino que fue un paso más lejos aún. Completó su engañifa incluyendo en el lote la resurrección de la carne a fin de obtener una clientela vip.

De esta manera, no contentos por tener que convivir con los fantasmas y almas errantes del viejo socialismo momificado, tenemos que soportar la plúmbea carga de ver cómo, de vez en cuando, vuelven al mundo de los vivos viejos Faraones del jaez de Felipe González. Sin ir más lejos, ayer mismo tuvimos que soportar los efluvios de toda la troupe socialista. Felipe, Zapatero, De la Vega, Corbacho, Leire Pajín, los Presidentes de las Comunidades Autónomas gobernadas por el PSOE, incluso el All-Star Barrionuevo. Este conato de concilio vaticano tuvo lugar en el Palacio de Congresos del Parque Juan Carlos Primero de Madrid, y en él se anunció el nuevo dogma de fe con el que deberán comulgar los feligreses socialistas. Se trata de la Ley de Economía Sostenible. El maestro oficiante, Zapatero, previo baño de vítores y alabanzas, sentenció que no hay que volver a las políticas de 1996, ni de 2000, ni de 2004, sino que hay que hacer las políticas del Siglo XXI. Como si no nos hubiésemos ventilado ya una décima parte del mismo... Palabrería huera. Así, tras dejar la nueva Ley a punto de solfa y mostrarla como una suerte de Bálsamo de Fierabrás, se aventuró a espetar al rebaño las consignas consabidas. Compromiso social, energías renovables, control del sistema financiero y demás canciones de papamoscas. Una feligresía que se deshace en arrumacos y cariñitos con un Sumo Pontífice más que alejado de la realidad, responsable de que el coste del kilovatio hora para las familias españolas haya crecido un 23 por ciento desde 2008 por culpa de la perorata ecológica y renovable. O de esquilmar a las clases medias dejando caer sobre sus cabezas el peso de toda la cúpula celestial a modo de incremento de la fiscalidad. ¡Ay, la religión escarlata!

Es lo que ocurre cuando la fe se antepone a la razón. Todo es literatura. Todo es mito. Todo es sugestión. Y al hatajo de siervos poco le importa el agrio sabor de la mentira, con tal de caer de hinojos en busca de la salvación. Decía Burke que cuando no se cree en Dios se acaba creyendo en cualquier cosa. Pues puestos a sopesar, Alabado sea Dios...

jueves, 19 de noviembre de 2009

DOS TIBIAS Y UNA CALAVERA (II)



La broza siempre será broza. Se podrá esperar, en una borrachera de candidez, que se presten frondosos los brazos del verdal; pero, cuando los vientos de la inocencia arrecian y se pliegan a la realidad, toda ella se muestra tal cual: marcesible.

Imaginar que nuestro maestro Zen y artero profesor del milenario Feng-Shui, Zapatero, iba a ser capaz de soltar las amarras de su furia controlada y contenida a fin de resolver el conflicto del Alakrana como mandan los cánones de la decencia política y moral es, cuando menos, tarea sólo al alcance de los prodigios de la taumaturgia. En un alarde de zorrería rayana con lo carroñero, el pequeño Buda leonés hizo un ejercicio de la más alta felonía. Nada importa que la gumía y el Kaláshnikov se impusieran a la Ley y el castigo. Tras llenar la faltriquera de los piratas con cuatro milloncejos, se permitió ese baño de flashes que tanto gusta al conspicuo monclovita para que, en un conato de Parusía televisiva, su noble y altruista gestión quedase inmortalizada como una de las mayores gestas acometidas por un Gobierno. Y a otra cosa...

...Pero resulta que el tonto da y el sabio recibe. Lejos de haber demostrado ser un hábil administrador allá por las quimbambas, tanto aquí como en la última chabola de Haradhere, la imagen proyectada es la de un pobre corderito mueso incapaz de dar un balido más alto que otro. Y nada peor que regar los campos de la pobreza con una lluvia de billetes fruto de la delincuencia. A resultas de ésta, los jóvenes corsarios, crecidos y henchidos de heroicidad, dormirán el sueño de los justos durante un tiempo para, renovadas las fuerzas y quemado el peculio, llamar a filas nuevamente a todas las hormigas asesinas. Quién sabe si la próxima película será protagonizada por cien piratas con algo más que armas. Y es que hay algo aún más peligroso: la técnica.

Así, el hecho de que el Gobierno se ofrezca a entrenar a militares somalíes cuando carecen de la más mínima sombra de legalidad, no impide pensar que las mafias piratas terminen buscando mercenarios en el propio Ejército somalí. Cosas del buenismo escarlata. Primero se llena el cofre de los criminales para su posterior rearme y, por tanto, ampliación de objetivos. Después, se les da alas al refinamiento técnico. Lo que en una empresa sería una suerte de ampliación de capital y marcar nuevas metas, Zapatero traslada esa depurada visión empresarial no a la economía nacional, sino al mundo del hampa. Es lo que ocurre cuando se halla más influido por el I Ching que por Friedman.

Del Playa de Bakio al Alakrana. Dos triunfos del crimen frente al Estado de Derecho; pero, ante todo, dos traiciones y dos mentiras. Reza el proverbio que se puede engañar a uno una vez, pero no a todo el mundo siempre. Nuestro Siddharta, imbuido por el aquí y ahora y demás paparruchadas tibias del orientalismo ramplón, piensa que el no actuar es la mejor acción -Y la mentira piadosa una obligación-. Olvida que un apaciguador es quien alimenta al cocodrilo esperando a que le coma el último...

lunes, 16 de noviembre de 2009

DOS TIBIAS Y UNA CALAVERA


En 1993, intervinieron por fin los Estados Unidos en el conflicto de Somalia. Una guerra encostrada entre distintos clanes étnicos y grupos políticos cuyo fin parecía cada vez más difuso. Entre matanza y matanza, se abría la puerta a la islamización del cuerno de África y una nueva oportunidad para humillar al enemigo –infiel en la jerigonza fanática–, una vez los occidentales pusieran sus pies en tierra sagrada. De ahí que, al tiempo, tras el famoso derribo de un helicóptero Black Hawk del ejército de los Estados Unidos por parte de las milicias islámicas y la posterior espantada de las tropas norteamericanas tras el suceso, declamara Bin Laden con ese donaire de hombre resuelto: «Les matamos a 19 y se retira un ejército entero».

Poco después, Bin Laden y su Estado Mayor se mudaron a Sudán, colmena de campos de entrenamiento de futuros muyahidines, tal como Níger o Chad, a fin de mover los hilos de la Yihad allende al Mar Rojo. La islamización se cocía a fuego lento. Y de aquellos polvos, la yesca de estos lodos.

Haradhere es la capital de la piratería, con poco más de 6.000 habitantes. El único servicio público que tienen son las mezquitas. Por no tener, no tienen ni las clásicas madrassas, puesto que aquéllos que pretenden la iniciación de sus hijos por los laberintos del Corán recurren a las mismas mezquitas como centros de adoctrinamiento.

Años atrás, distintos movimientos islámicos consiguieron expulsar a los milicianos –hasta entonces apadrinados por los Estados Unidos– apoderándose de los puestos de control de la zona. Tras triturar a los enemigos como las muelas de molino trituran el grano, los grupos fundamentalistas con mando en plaza implementaron los secuestros, más allá de lo que hasta entonces se permitía ese conato de hermandad de bucaneros que desde 1998 operaba en la costa a fin de garantizar una supuesta seguridad más que ficticia y etérea.

Desde entonces, tal y como demuestra CRÓNICA –que se adentró durante días en el mismo Haradhere, desde donde se puede columbrar los 13 buques secuestrados, entre ellos el Alakrana– los piratas viven muellemente a cuerpo de Rey. De Rey somalí, claro está. Tres esposas, electricidad, teléfonos móviles y lo más importante: dinero contante y sonante. Ese que, sólo con el campanilleo que produce en los bolsillos al caminar, cubre con un halo de grandeza a esos jóvenes piratas ávidos de gloria. Son héroes en casa.

Lo nefario de sus vidas, lejos de despertar auténticos odios africanos –nunca mejor dicho–, eleva la rijosidad de las jóvenes de la ciudad, quienes buscan arrimarse al abrigo de ese fuego que da el poder. Nada les importa ser la cuarta esposa, siempre que así puedan echar el ancla en la tierra firme de lo seguro. Y en la socaliña de la piratería encuentran más que refugio.

Para estos corsarios de chichinabo, sin grandes medios ni tan siquiera dotados de una capacidad militar lo suficientemente refinada, su principal carta a jugar descansa sobre el hecho de no tener nada que perder. Pobres arrapiezos con ínfulas de Barbarroja pero en versión ébano vivo, dispuestos a lanzarse a la carótida de cualquier buque sobre el que puedan clavar los colmillos del chantaje de la más baja ralea. He ahí su médula neurálgica. Pero ocurre que quien busca el peligro en él perece. Siempre que éste, claro está, no sea un peligro de algodones, lanar, lenificado. Y eso es lo que ocurre cuando lo concreto de las aguas, pasa a lo abstracto de los despachos ministeriales.

Ángel Tafalla Balduz es almirante retirado, ex 2º jefe del Estado Mayor de la Armada y del Mando Marítimo OTAN de Europa de Sur y hoy, desde su retiro del mundo militar, rompe con ese silencio pastoso y denso que sella las bocas de aquellos que se pliegan a las directrices del cuerpo político. Lo hace en la Tribuna Libre de la edición de hoy del diario El Mundo. Desde ahí, analiza de qué manera las fragatas Méndez Núñez y Canarias –con tres helicópteros modernos y sus destacamentos embarcados de Infantería de Marina– son más que suficientes no sólo para resolver un conflicto como el del Alakrana, sino también el de la piratería en el Indico. ¿El problema? La falta de voluntad política. Con unos gobiernos asépticos en materia militar, cuestiones de este pelaje pueden llegar a enquistarse como está ocurriendo con el caso del Alakrana, en el que la única solución pasa –además de mentir a la opinión pública– por darle con la uña a la Constitución a fin de orientar el problema hasta la orilla que más convenga. Todo vale, incluso endosarle al pequeño Willy abogados de la talla de Díaz Aparicio, quien se encargó de la extradición de uno de los miembros de los GAL –Jean Philippe Labade– de igual que busca ahora la extradición del pirata.

Así, Ángel Tafalla resume la situación con una sencilla expresión matemática: «Lo que pudiéramos denominar eficacia militar (Em) es, en su forma más simplificada, el producto de una capacidad militar (Cm) por una voluntad política (Vp). En nuestro caso, Cm sería 9 y nuestra Vp 2. Por el contrario, el enemigo tendría Cm 1 y Vp 9»

Ocurre que, como dijera Pascal, quien pretende comportarse como un ángel termina dándole alas al diablo. Salir del Dédalo de la piratería no pasa por la Alianza de las Civilizaciones ni por la palabrería huera de Zapatero. Ni mucho menos por endilgarle a Occidente el peso de la culpa de todos los males. El fin de la piratería en Somalia no es más que el de la recaudación, y no la protección de sus recursos pesqueros como opina algún papahuevos de pandereta del jaez de Willy Toledo, quien espetó que los piratas somos nosotros y no los somalíes. Básicamente, porque en Somalia lo más lejano que existe de la realidad es la garantía de un Mercado propio. Usura y latrocinio generalizado. Y mercadeo a lo sumo, en su sentido más clásico.

Cuando los caudillos del Islam se levantan en armas buscando cualquier razón que justifique sus odios al tiempo que se toman la licencia de asaetarnos, lo menos apropiado es sacar a flote el don de flema de Zapatero y compañía. Y es que verdes las han segado. Si se alimenta el vicio de la piratería con más facilidades para la misma, será tanto como darle las llaves del gallinero al zorro. Y en esto, el Ejecutivo de Zapatero es más que experto. Nuestro ayatolá del relativismo más fachendoso y ramplón es capaz de nadar una y otra vez sin mojarse la ropa en un piélago de desmanes y corruptelas. Un líder político sin la brújula del bien y el mal, siempre tenderá a hundir los pies en cualquier barrizal y salir airoso con cuatro palabras mágicas plagadas de ambigüedades. Así las cosas, Dios nos salve de los salvadores.

Mientras, en tierra firme, allá por Haradhere, las jóvenes Vestales de atezada piel seguirán implorando a Alá por la seguridad de sus pequeños corsarios, mientras dan las gracias en las noches de duermevela por haberles regalado el mapa del tesoro. Con Zapatero al mando de nuestro Santísima Trinidad particular, todo será coser y cantar. Al menos, mientras se desoigan voces como las de Tafalla.

sábado, 14 de noviembre de 2009

HETAIRAS

En España, el más tonto hace relojes. Visto. El canalla es un héroe y el héroe un canalla. Eso es lo que ha dejado de manifiesto la pelagatos del momento. Capaz de saltar las bardas del corral en busca del huevo de oro sin despeinarse siquiera y prostituyendo lo que a efectos humanos y jurídicos es una historia de maltrato, Violeta Santander se ha pasado por el Arco del Triunfo los más elementales principios morales y, ante todo, al medio centenar de mujeres que, a diferencia de ella, perdieron la vida en lo que va de año a manos de su pareja por no cruzarse con una sombra de Superman. Todo vale por un baño en oropeles para esta aprendiz de hetaira –o mujer pública, como otrora reconociera la RAE a las putas–. Y es que pública ha sido su desgracia personal a costa de pasear sus encantos por los gallineros de televisión, mientras su sayón, Antonio Puerta, era elevado a rango de Santo. Y como el mejor amigo del hombre no es el perro sino el chivo expiatorio, Jesús Neira completa el reparto de lo que puede ser la película del año.

Después de querer hacer la tortilla sin romper los huevos y sí batiendo sus contradicciones, suenan a música celestial las diligencias abiertas por la Fiscalía a Violeta Santander por incurrir en falso testimonio. Y si en una sentencia muy a la americana y, por tanto, ejemplar, se le retirara céntimo a céntimo el montante acumulado por sus múltiples vueltas al ruedo con las orejas y el rabo de Jesús Neira en la mano –metafóricamente hablando, claro–, la cuadratura del círculo se vería resuelta.

Importando más el peso de su faltriquera que el de su dignidad, no tuvo reparo alguno en bramar ante el juez que no fue víctima de una agresión por parte de su “chulo” y que Jesús Neira no lo defendió de nada –hazte miel y te comerán las moscas–. Pero resulta que, a veces, atendiendo al redundante principio elemental de que justicia es lo que es de justicia, los jueces dignifican la verdad y castigan la mentira. El trallazo en la boca de Cobra –venenosa– implementado por la Fiscalía a Violeta Santander demuestra que a menudo la justicia repara o castiga según soplen los vientos de la verdad.

Leía en un artículo de Alfonso Ussía referido a la etarra Idoia López Riaño unos tercetos de Juan Pérez Creus que decían: «Llamarte fresca, pobre sonaría;/ decirte zorra, no daría tu talla,/ pues por puta te tienen las personas./ Y llamarte putísima, sería/ como decirle cerro al Himalaya/ como llamarle arroyo al Amazonas».

Bien vale el símbolo...

lunes, 9 de noviembre de 2009

VEINTE AÑOS DESPUÉS...

El 9 de Noviembre de 1989 marcó el fin del Siglo XX. Caía el plúmbeo Telón de acero. Se cuenta que aquellos que se atrevieron a atravesar la nueva brecha abierta eran recibidos con plátanos, café y chocolate. Para todos ellos acababa de dar a luz una nueva criatura hasta entonces larvada y encorsetada: la libertad.

Más allá de las nuevas posibilidades abiertas, desde el normal abastecimiento de víveres a la libertad para elegir entre miles de colores de jerséis, en el plano ideológico ocurría algo vital: el Comunismo quedaba deslegitimado. Viciado y prostituido, no pasó la prueba del pañuelo.

Quedaba atrás un rastro de miseria, hambre, grilletes, muerte, yugos y un Poder ciclópeo que todo lo podía. Desde Lenin a Stalin, pasando por Ceacescu. Del Palacio de Invierno al de Snagov. Un gigantesco cenotafio se erigía a aquello que no fue más que pura delincuencia institucionalizada. Un hampa con todas las de la Ley. El lobo de Hobbes entre carnaza.

Desde entonces, las democracias liberales navegan por las turbias aguas de la Historia con el velamen grávido. Lo que era una chalupa, va tomando hechuras de trirreme. No obstante, entre cabotaje y cabotaje, los piratas acechan como hienas al más mínimo despiste.

Ayer mismo, con la hoz y el martillo goteando aún la sangre caliente de más de cien millones de obreros asesinados por sus propios próceres, quinientos cincuenta corderitos, presas todos ellos de una suerte de ataxia incurable, balitaban de placer ante las palabras que pronunció el líder del PCE Francisco Frutos en su Congreso, quien dijo que no tienen que avergonzarse ni pedir perdón. Siendo el perdón y la culpa algo muy cristiano, y la vergüenza algo tan atípico entre los comunistas, es de natura que semejante sentencia suene incluso a provocación intelectualoide entre el guirigay comunista. Pero mirándolo a luz de la razón, estos hechos, tan atávicos, tan sepia, tan atapuercuense, encajan más bien con la descripción dada hoy por Pedro J. –no sin cierta maldad británica– para quien lo de ayer recuerda a esos soldados perdidos de las islas del Pacífico que no sabían que la II Guerra Mundial había terminado y seguían fusil en ristre.

Parece ser que la sangre derramada al socaire de ese himno de la Internacional que ayer mugían los comunistas en su Congreso particular no es digna de rectificación. Cosas de la lucha de clases: hasta los fluidos corporales tienen sus distintas categorías. ¿O no será, siendo algo más benevolente con ellos, que desconocen su propia historia? Lejos de consignas de conchabanzas repetidas hasta la nausea, los datos históricos no avalan desde luego esa postura tan petulante y soberbia. El manido cuento de romper con un Régimen autoritario para implementar otro donde la igualdad y la libertad en flor se hagan inmarchitables no se aguanta ni con pinzas. Si nos atenemos a que sólo la checa de Madrid se encargó de dar santa sepultura a doce mil almas, mientras el zarismo acabó con seis mil en todo un siglo, la iniquidad de sus argumentos roza lo enfermizo. Si la libertad consiste en ungirse como bueyes bajo el yugo del autoritarismo, vale. Si no, lo abominable empaña a cada uno de estos comunistas de nuevo cuño que tan bien recorren los caminos de la mentira. Sabiéndose hiperlegitimados por sobreponer el efecto frente a la causa, y siempre dispuestos a agarrarse a cualquier engañifa que les salve el trasero –la clásica transposición de Goebbels– el ensalmo surte efecto. Incluso tiene cierto magnetismo. Tener respuestas para todo es el asidero perfecto para todo aquel que se tambalee durante el camino.

Lejos de la prestidigitación comunista, se camufla entre el medio lo esencial: ¿Qué es ser comunista hoy?, como se pregunta en su edición de hoy el diario El País, y a lo que responde Arcadi Espada lacónicamente: Un delito. Puede ser...

viernes, 6 de noviembre de 2009

EL MUNDO AL REVÉS


Se cuenta de Carmela Combre, madre del primer piloto de aviación de Perú, que momentos antes de tomar éste el mando de su avión, le aconsejó ella: Hijo, vuela bajo y despacito. Nadie le avisó a esa seráfica madre que por las autopistas del cielo lo canónico es más bien lo contrario: alto y rápido. ¡Peina el Sol a toda brida!, debería haberle imperado en ese caso la buena mujer. No obstante, si Carmelita clavara su mirada por estos lugares, se toparía con que no sólo ella hizo un ejercicio del más fino malabarismo al poner el mundo al revés. Nada más lejos. Cuántos aviones acarician nuestras cabezas a diario...

Lo hemos visto esta misma semana con el indómito palafrenero de Gallardón. Manolito Cobo temiendo por la seguridad de su familia en vistas a que, al parecer, la supuesta gestapillo de Doña Cleopatra andaría entre las sombras espada en ristre. Pero, evidentemente, los juegos de rol no casan con la vida real. De ahí que Nerea Alzola, siempre tan mordaz, tan puntera, le aconsejara al malandrín Cobo visitar Elorrio y otros pueblos del País Vasco para sentir de cerca el miedo real. Así las cosas, zumban los oídos como diez jabardillos de abejas escuchar al Soviet de Génova equiparar a Cobo, quien calificaba de vomitiva la actuación de Aguirre, con la propia Presidenta de la Comunidad de Madrid. Víctima y verdugo compartiendo celda.

De la misma guisa nos viene la baladronada de Cospedal y Arenas implorando respeto por parte de Esperanza Aguirre al no personarse en el Comité Ejecutivo del PP, mientras semanas anteriores se cosían las bocas ante la ausencia de Camps. Lo importante es poner a Aguirre como siervo de la gleba. Para ello cabe incluso olvidar que ella sí sabe lo que es una mayoría absoluta, frente a la Segundísima Cospedal o el menestral Arenas, ilustre alfarero de las mil y una derrotas. Bien se entienden, pues ya se sabe que entre bueyes no hay cornadas.

Y otra de piratas. La que nos sirven con la reforma de la Ley Beckham. Mientras vemos cómo deportistas británicos comienzan a tomar el tren tras la subida fiscal del 40% al 50% que implementó Gordon Brown en el tipo máximo sobre la renta, nos disponemos aquí en España, siempre bajo la férula de comunistas y sindicalistas, a subirles un 20%. Mayor regulación y subidas de impuestos, la fórmula mágica para que empresarios y trabajadores huyan de nuestro país. Mientras, la lechigada de políticos no tributa el 75% de sus ingresos, añadiéndole a su panoplia de privilegios dietas, viajes, francachelas...

Y entre tanto gorigori, cómo no iban a andar cacerola y almirez en mano los sedicentes artistas. Firman esta vez un manifiesto bajo el título Otra política y otros valores para salir de la crisis. ¿Se imaginan un manifiesto de artistas sobre la física nuclear o sobre la química estructural?, se preguntaba en su artículo Juan Ramón Rallo. La negativa a dicha pregunta se sustenta en la más diáfana de las evidencias: harían un ridículo de mojiganga. Sin embargo, nuestros artistas egregios gozan de buena salud e incluso credibilidad. Lo que debiera ser desternillante se toma incluso con aplomo. Entre los habituales abajo firmantes se encuentran muchos de los titulares de siempre. Pilar Bardem, Almudena Grandes, Eva Hache… Se ve que la eximia Bardem respira tranquila tras tener su propia calle en Sevilla y asegurarse de que este país es un cortijo de zotes que no saben apreciar el buen arte, pues, según los guarismos, su última película ‘’La vida en rojo’’, vendió 1.151 entradas (Con humildad: que entran más personas en mi blog que en las salas de cine para ver la película). De ahí que tenga que buscarse los frijoles queriendo hacer caja incluso en los hospitales haciendo las veces de una suerte de Segunda Agencia Tributaria cobrándoles el peaje televisivo a los enfermos. Entre las muchas consignas de chichinabo que pregonan en su manifiesto, destaca la de que nos encontramos inmersos en una grave crisis de valores. ¡Quia! No podemos estar más de acuerdo con ellos. Y es que es deleznable que en estos tiempos que mal corren se valoren y tengan tanto tonelaje político los sindicatos obreros. Mientras su existencia se limita a parasitar el bolsillo del contribuyente dado que reciben el oxígeno del Presupuesto del Estado y no de las cuotas de afiliados, se toman la licencia de embestir a matacaballo contra todo aquel que quiera poner un mínimo de decencia sobre la mesa. Y es que, tanto C.C.O.O. como UGT –también adheridos al manifiesto- mugen como castrados en cuanto se les habla de una reforma laboral. Para ellos, la resolución de la actual crisis pasa por reducir la jornada laboral y no abaratar el despido bajo ningún concepto. No hay peor ciego que aquel que se barrena sus propios ojos. Y es que nuestros eximios sindicalistas parecen no querer ver el fracaso que tuvo en la vecina Francia la aplicación de las dichosas 35 horas semanales. Según el ínclito Cándido Méndez, más cerca de Hugo Chavez que de Hayek desde luego, las empresas tendrían que demandar más trabajadores de esta manera y…¡crisis resuelta! ¡Albricias!. Entra tanta octavilla y panfleto anticapitalista olvida que el viento propone y la vela dispone. Las buenas intenciones quedan en agua de borrajas si no van acompañadas de acciones inteligentes. Desconoce lo más elemental del Manual de Economía Nivel Básico: El trabajador, al igual que la electricidad, las materias primas y demás, es un bien de producción más; y si éste se encarece, la solución para el empresario pasará por utilizarlo menos buscando alternativas. Y es que no quiere entender Don Cándido –que de candidez va a raudales- que reducir la jornada laboral cobrando el mismo salario implica incrementar ese mismo coste, dado que si trabajando menos se cobra igual, el factor productivo del trabajador se ve encarecido. La misma venda se pondrán los sindicatos para no casar con la evidencia palmaria de que poner trabas al despido es tanto como poner trabas a la contratación. Lisa y llanamente.

Nunca ha sido tan necesaria como ahora la figura de un Keith Joseph en nuestro país. El Ministro de las ideas de Margaret Thatcher, como chacotera y amistosamente se le conocía, se metió de lleno en una cruzada personal contra los sindicatos asaetándolos con la fuerza de las ideas hasta el punto de llegar a convencer a la opinión pública de la mezquindad de estos organismos depredadores. Quizás así nos ahorraríamos la plúmbea digestión que nos supone tener que escuchar de vez en cuanto a personajes del jaez de Willy Toledo, siempre experto en sacar el paraguas cuando el Sol más alumbra. Capaz de lucir con fruición una camiseta del genocida Ho Chi Minh mientras desmocha en la entrega de los Goya a José María Aznar por involucrarnos en una Guerra de Irak -en la que ni cortamos ni pinchamos- con ese donaire de hombre resuelto, casi de oráculo chino. Quítate de ahí que me tiznas, le dijo la sartén al cazo… O capaz de cuadrar el círculo diciendo que la España de Zapatero es neoliberal y ultracapitalista (¡!) –Y Reagan fue el primer comunista-. También lo será pues el Banco Mundial, según se sustrae de su último Informe Doing Business que anualmente elabora para medir la facilidad para hacer negocios en un total de 183 países. El sinsorgo Willy desconoce que la España neoliberal ocupa el puesto 146 en el ranking de Facilidad para abrir una empresa, siendo más fácil abrir un negocio en Zimbawe o en Honduras (145 y 144 respectivamente); o que contamos con uno de los sistemas laborales más rígidos del planeta, ocupando el puesto 157, teniendo por detrás a Mozambique, por citar un ejemplo. Si tener un nivel tercermundista en cuanto a posibilidades de negocio y facilidades en contratación es la bandera del liberalismo, que más bien predica lo contrario, intelectuales de la talla de Willy Toledo más bien parecen haberse dejado por el camino las nociones culturales más elementales. Ah, por cierto, la presión fiscal total sobre las empresas deglute hasta el 57% de los beneficios -¡Malditos lobos capitalistas!-. De esta manera, estamos por detrás de… ¡Madagascar! ¿Pero no defendía el liberalismo la reducción del papel del Estado? Así las cosas, si en lugar de poner como chupa de dómine a toda una doctrina que él mismo desprecia se limitara a conocer algo más de la situación real de las cosas, quizá nos privaría de buenos momentos de humor como los que disfrutamos cada vez que abre la boca, pero por ajustar cuentas con su propia conciencia no estarían de más unos sorbos de conocimiento, a fin de no ser otro pobre avión que vuela muy, pero que muy bajo.

jueves, 23 de abril de 2009

ALACRANES MINISTERIALES

Si Felipe VII encumbró hasta las nubes ministeriales al azacán Perico Chamorro, aguador de la Fuente del Berro, razón no hallaremos ni bajo las piedras para echarnos las manos a la cabeza por los nuevos endiosamientos políticos de nuestro Altísimo Prócer. Una pléyade que hará las delicias del cenáculo monclovita, bajo la mirada paternal y siempre indulgente de su mentor Zapatero. La camada de catecúmenos, doctos por naturaleza en las artes de la propaganda y el socialismo de fusta, llega, como el vino en la verbena, a satisfacer los deseos más hondos de avivar las ascuas apagadas. Todo un gaudeamus en honor a la Diosa Propaganda, con Pepiño a la cabeza como Sumo Pontífice.

Unos llegan verdes e impolutos de partida. Otros, como Chaves, con el currículum arrugado y plegado como la hoja rozada por la llama. Quemado además. Una montaña gris marenga de humo de paja que nos deja como herencia en una Andalucía que hizo suya sin tan siquiera beberla. Promesas convertidas en pavesa. La Andalucía del eterno crecimiento que, vista bajo el prisma de la objetividad, deja un aumento del crecimiento de la producción por habitante desde el año 1973, con el franquismo agonizando, de tan sólo 2 puntos. ¡Ni el Sputnik subió tan alto! Ironías aparte, conviene señalar que en sus casi veinte años de caciquismo encubierto y ramplón, impelido por la fuerza motriz de los fondos europeos –siempre tan opíparos con los andaluces–, el ex Presidente Chaves rebasó todos los límites de la indecencia política y la propia ética profesional. Conocido es aquel caso, rayano con lo surrealista, de querer sufragar el voto de las amas de casa bajo la dádiva de unas suntuosas vacaciones pagadas. Por no hablar del empleo y sus siempre desorbitadas expectativas. Pero claro, tal como demostró siendo Ministro de Trabajo con Felipe González: vengo de los olmos y traigo peras. Te lo pinto de blanco y te lo entrego tiznado como el carbón. Tres millones de parados en España y un millón en Andalucía es su bagaje. Vamos, todo un experto en joder la marrana, en echarle agua al vino, en prender la santabárbara del buque. Todo ello con dos estatutos de autonomía, miles de millones arrojados al mar y un grifo abierto bajo la Tramoya de la deuda histórica. Una deuda histórica que, como recuerda Pedro de Tena, es menos de lo que pierden anualmente las empresas públicas de Chaves. Nada. Vapor de agua. Se consumió viendo sus laureles apolillados, que diría Galdós. Y lástima que se nos vaya a Madrid con su palafrenero particular, Zarrías, estando las obras de su Palacio de Snagov a punto de caramelo. Toca ver ahora cómo se las arreglará lidiando con los toros nacionalistas en su nuevo cargo ministerial. Promete.

En el otro lado de la balanza se apoltrona una artista. La nueva Ministra de Cultura, que más bien podría llamarse Ministra del Cine, Ángeles González-Sinde. Personalmente, dudo mucho de las capacidades de González-Sinde para representar al mundo de la literatura o la música. Lo suyo es más bien la farándula y los polichinelas de todo a cien. No obstante, habrá que agradecerle mucho a esta guionista frustrada, pues promete llenar la faltriquera de más de un talentoso y conspicuo cineasta y, por tanto, entibar las carteleras de cine con películas españolas. Tardes de gloria las que nos dará Sinde. Aunque más que guionista y ahora ministra, su papel en el mundo del arte podría ceñirse al del Payaso de las bofetadas. Y a chorros que van a caerle...

Y entre chisgarabís y artistas, se abre paso el ínclito José Blanco. Un hombre que, como él mismo ha citado, es la evidencia palmaria de cómo la democracia puede convertir a un pobre hombre de pueblo en ministro. De pueblo y sin estudios, claro está. Entre su plétora de virtudes se halla la capacidad innata de arengar a la tropa cuando los redaños se pliegan, utilizando para ello todo tipo de ardites y maniobras. Una mezcla entre Goebbels y Largo Caballero. Un atavismo posando sus nalgas en uno de los ministerios que más necesitados andan de perfiles tecnócratas. Huelga aclarar que, no obstante, lo tendrá fácil, pues con no hacer nada, ya habrá hecho más que su predecesora, que más bien podría colocarla Zapatero en una verdulería y no en las europeas. Pero bueno, tampoco cabe sorprenderse a estas alturas.

La labor de zapa le tocará a Elena Salgado, esa que quiso quitarle calorías a las hamburguesas XXL o que los restaurantes regasen sus lechales con agua con gas y no con vino de crianza. Una mujer de escaso fuste, maleable, óptima para actuar como edecán de Zapatero. La prensa económica internacional no tardó en alarmarse tras el nombramiento de Salgado como Ministra de Economía. Un país que se va a pique y está abocado a seguir la cuerda de Irlanda, reniega de la ortodoxia de la economía y coloca a un títere que haga las delicias de esta astracanada que nunca acaba.

En cuanto a la situación general del PSOE, llama la atención esa pulsión interna supuestamente renovadora a fin de lustrar sus escaparates con vestales a lo Aído o Trinidad Jiménez que, a efectos prácticos, demuestran una nulidad intelectual que roza lo lancinante. Jubilar a Jáuregui en Europa o despreciar a políticos de la solidez de Leguina no obedece más que a una estrategia de marketing, una sucia operación de estética pura y dura. Anteponer lo formal a lo esencial.

Así las cosas, es deleznable que guiñapos del jaez de Aído o Leire Pajín –socialistas de biberón y cuna–, sin rodaje en el mundo real y siempre bajo el paraguas del Partido, se dediquen a aleccionarnos moral e intelectualmente al tiempo que nos dedican peroratas sobre cómo sobrevivir con mil euros, mientras la mentecata de Pajín se bebe quince mil euros mensuales a razón de soltarnos moralinas de papahuevos. O contradecir al mismísimo Gobernador del Banco de España. ¡Quia!

Ya se sabe, la mejor forma de parecer listo es rodearse de tontos. Y Zapatero está dispuesto a aparentar ser listo encumbrando a zotes que nos desgobiernen. Recordaba hace unos días Juan Manuel de Prada en su columna del ABC: "Decía Santo Tomás que el gobierno de las naciones debe confiarse a quienes exceden en virtud e inteligencia al común de los mortales". Blanco y con cáscara. ¡Pepiño!

sábado, 21 de marzo de 2009

¿NUNCA MAIS?

Violentas olas largas de hasta cuatro metros dejan crestas blancas a su paso. Un ruido sordo de rodamiento se convierte en estertor de la mar. Fuertes rociones se lanzan de cabeza sobre la cubierta del petrolero monocasco Prestige. Nivel 5 en la escala de Douglas. Mar gruesa. Es la tarde del día 13 de Noviembre de 2002. Más de 77.000 plúmbeas toneladas de fuel-oil soportan la zozobra del Atlántico, mientras el petrolero navega en dirección Sur, a unas 28 millas al Oeste de Fisterra. La escasa visibilidad hace más lóbrego aún si cabe el avance del buque fantasma. A las 15.10 horas, un ruido seco, bordoneo, deja su eco a bordo, tras lo que el barco, acto seguido y movido como por una mano ciclópea, deviene en una rápida escora a estribor. Cinco minutos más tarde, el Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo recibe un S.O.S. Apostolos Mangouras, capitán a bordo del petrolero, sabe ya lo peor: un fuerte golpe ha abierto una grieta en el casco. A partir de ese momento, una serie de negociaciones comienzan a producirse entre el armador, el Gobierno español y las empresas de salvamento.

Juego de reproches, lluvia de responsabilidades y, ante todo, contrarreloj. Mangouras, terne en su postura desde el primer momento, propone conducir al petrolero hasta la ría de Vigo. Sus razones son diáfanas: 60 millones de euros en oro azabache que pueden caer en saco roto. José Luis López-Sors, director de la Marina Mercante por aquellas fechas, se mantiene recto: hay que alejar el petrolero lo máximo posible de la costa. Sus razones son más éticas y morales que materiales. Está en juego la salud ambiental. Así las cosas, López-Sors, al alimón con la empresa salvadora Smit Salvage, impone su criterio. A partir de las 2.00 horas de la madrugada del día 15, el personal de Smit Salvage pone sus cartas sobre la mesa, marcando el rumbo 330º, respetando así la distancia de alejamiento impuesta por las autoridades españolas.

Tres días más tarde, el 18 de Noviembre a las 8.00 de la mañana, sucede lo peor. Un terremoto sacude cada milímetro de la herrumbre del barco. Las puertas del Hades se abren de par en par. El Prestige se ha partido en dos con la misma facilidad que se desgajan las piezas de un cacahuete. Las aguas reclaman su esqueleto. Una nube blanca efervescente clava sus uñas sobre la coraza del petrolero. El mar comienza a engullirlo, lenta y parsimoniosamente, como una pitón deglute a su presa. Halla cristiana sepultura a 250 kilómetros de la costa española.

De igual que un cadáver escupe gases en su descomposición, los restos mortales del Prestige comienzan su putrefacción expulsando maromas interminables de combustible. El 2 de Enero de 2003, una suerte de queratosis perversa se hace con el cerúleo del Atlántico, tiñéndolo de negro. Las manchas de combustible se hallan a 50 kilómetros de la costa.

Mientras, en tierra firme, un ejército se levanta en armas. Con el PSOE y el BNG alimentando odios africanos, comienza a cocerse a toda candela una auténtica Revolución. La información que porta el PP en sus galeras mediáticas navega más despacio que las manchas de fuel. Caen, incluso, en errores de apreciación. No obstante, como quedará demostrado años más tarde, el trabajo se está haciendo como mandan los cánones de la prevención. La horda popular, en estado de espera como la encinta que aguarda dar a luz, se mantiene firme en la arena atendiendo la llegada inminente de las primeras manchas negras. Serán éstas la llama que encienda la mecha. El parto prematuro, sin embargo, se produce en las calles. Ve la luz una plataforma ciudadana bautizada como Nunca Máis. A matacaballo, yéndole la vida en ello, acribilla sin descanso a las administraciones implicadas: la Junta de Galicia y el Estado Central, ambos puestos de mando en manos del Partido Popular. La ofensiva se hace cada día, cada hora, cada minuto que pasa, mucho más intensa y violenta. Para que triunfe el mal, basta que los hombres buenos no hagan nada. En este caso, los cargos responsables del PP agachan la cabeza y soportan como buenamente pueden la lluvia ácida de instigaciones.

El PSOE, abogó por que se hubiese acercado el buque hasta Vigo. El BNG, por su parte, propuso la Ría de Concurión. Ante los oídos sordos por parte de los responsables de las empresas rescatadoras, el director de la Marina Mercante, así como las distintas administraciones públicas, que obraron de acuerdo a los principios más elementales de la prevención, arremeten ambos partidos como toro bravo contra el Gobierno de Aznar, exigiendo su cabeza. La locura se respira en el ambiente. El odio resuena a lo lejos, como el paso de una manada de bisontes americanos. Se intensifica. La sangre se hace más roja que nunca a su paso por las arterias de los milicianos improvisados. Dando por sentado un apriorismo inoportuno como el del PSOE y el BNG, así como el del capitán Mangouras –beatificado años más tarde por el colectivo Nunca Máis– de traer el peligro a las costas gallegas y, por tanto, estimando oportuno meter los dedos mojados en el enchufe, niegan todo razonamiento lógico que implique la participación del PP o experto alguno vinculado a los órganos de poder.

De esta manera, la torva popular, en pleno estado de catarsis colectiva, se niega a darle carta blanca a la Diosa Razón. Más al contrario, le tiende trampas y cepos de toda laya. Dicen –además– que el desastre aumentará la emigración que ya existe. También sentencia la caterva que el fuel destrozará por completo la costa gallega. Yendo más lejos aún, afirman con la inapelabilidad de una sibila o un oráculo chino que, en cuestión de meses, la catástrofe afectará con especial virulencia al PIB español. Todo vale con tal de engordar la panoplia de armas utilizadas contra el Gobierno del PP.

Volviendo a alta mar, un sistema denominado “extracción por gravedad” se encarga de libar el fuel subyacente en los tanques del petrolero para, posteriormente, trasladarlo mediante un complejo sistema de tuberías al Polar Price. Este sistema fue aprobado por el Consejo de Ministros el 12 de Diciembre, en base a los informes ministeriales así como a Repsol-YPF, la empresa encargada de la extracción.

Dicho proceso de extracción finalizará el 10 de Septiembre de 2004. El resultado: casi 14.000 toneladas de fuel recuperadas. El resto, otras mil que quedan en el pecio, son tratadas con un cóctel nutritivo que multiplica la capacidad de proliferación de las bacterias encargadas de la descomposición de los desechos, de los que sólo quedará CO2 y agua.

Pese a los trabajos en el buque, como se veía venir, la marea negra ha llegado a la costa gallega. La Parca se ceba con las aves y la flora litoral. Los medios de comunicación publicitan el desastre. Imágenes de aves agonizantes, bañadas en una prieta pasta mortal, inundan las pantallas de televisión y los periódicos. Cadáveres animales siembran la arena, como si de un arrozal tétrico se tratase. En honor a la nobleza de los sentimientos y el corazón, toda España –al margen de colores políticos– se revuelve de dolor e impotencia. Sin embargo, un grueso de la población, en concreto los sectores vinculados a la plataforma Nunca Máis, así como al PSOE o BNG, le niega la sal y la hiel a todo aquel que defienda el operativo de prevención dispuesto por el Estado Central o le baile el agua al Partido Popular. La unidad, como viene siendo habitual en este rabo de Europa por desollar -que dijera Machado– , brilla por su ausencia cuando los desastres se politizan.

El Ejército pone los pies en polvorosa. Todos los medios de los que dispone el Estado son trasladados a la costa gallega. Hay que evitar, en la medida de lo posible, que la marea negra siga clavando sus fauces sobre el litoral. Del mismo modo, se presta especialmente atención a los animales afectados, tanto por medios de la Administración, como voluntarios. Una aguerrida batalla se libra en la arena. Inasequible al desaliento, el conjunto de los voluntarios lucha con denuedo por restablecer el orden natural previo al desastre. Limpian la arena, los cantos rodados, las aves son enviadas a centros especiales. Se trabaja a destajo.

Los días van pasando. Los meses ruedan lentamente sobre la arena. Así, con el inevitable paso del tiempo, la costa gallega se purga poco a poco. Entretanto, en Mayo ya de 2005, el aparato propagandístico sigue con su guerra particular. Burla Negra, un colectivo vinculado a Nunca Máis, presenta el documental “Hai que botalos”. La situación tiene un matiz de cambio que lo hace particularmente peligroso. El PSOE Gobierna desde Marzo de 2004 y las elecciones autonómicas gallegas están a la vuelta de la esquina. El documental de Burla Negra se convierte en un azote contra la derecha franquista (sic) a la que hay que expulsar de Galicia para que desastres como el Prestige no vuelvan a suceder. De este modo, la tramoya dispuesta –con el fantasma de Goebbels dando cuerda– consigue su propósito: PSOE y BNG forman un Gobierno de Coalición. No obstante, salen a la luz datos reveladores. Miembros de Burla Negra así como Nunca Máis reciben ayudas de la Administración autonómica o trabajan directamente para ella, como publica ABC. La tela de araña de prebendas y nepotismos se extiende por Galicia como la misma mancha de fuel que, meses antes, inundó las costas. Las piezas del puzle del Prestige comienzan a engarzarse con facilidad. Recordemos las palabras del nefandario Antonio Carmona, diputado regional socialista que dijo esa sentencia que pasará a los anales de la indecencia política más fachendosa: “estamos sobrados de votos y, si hace falta, hundimos otro barco”. Blanco y con cáscara.

No obstante, en enero de 2008, la Abogacía del Estado defiende la actuación del Gobierno de José María Aznar desde los primeros días del aciago accidente, así como su respuesta inmediata que permitió a pescadores y mariscadores minimizar los costes de la marea negra. Del mismo pelaje le sale a la Xunta un informe encargado con el que busca enterrar bajo las ruinas del Prestige al Partido Popular. Sin embargo, el tiro le sale por la culata. La Xunta, en un nuevo banderazo de manipulación, se encarga de ocultarlo. Razones no le falta. Según el informe, expertos de la Universidad de Santiago de Compostela concluyen que la elección de alejar el buque lo máximo posible de las costas gallegas fue la más acertada, dando por inviables las planteadas por PSOE y BNG, ya que introducir un petrolero accidentado en la Ría de Concurión sería la opción más arriesgada, por su estrechez, bajo calado y dirección de las corrientes. Así, recuerda además el informe que la consultora Berenguer e Ibarren cifraba en un 97 por ciento la probabilidad de que el barco rompiera antes de llegar a la ensenada y su carga se dispersara. En cuanto a la magnitud de los daños, el informe rana de la Xunta recoge que el litoral gallego se ha recuperado al 98 por ciento, según el director del Instituto Oceanográfico de Vigo, lejos de los malos presagios de la lechigada socialista, que daba por perdida la recuperación de la costa. Huelga añadir también el punto económico, pues el PIB gallego de 2002 creció un 2,2 por ciento, frente al 2,3 de 2003. Del mismo modo, concluye el informe que la gestión económica institucional fue la faceta más acertada, ya que la reparación de daños mediante ayudas fue prácticamente inmediata. Queda de esta manera patente la probidad de la gestión del Gobierno de Aznar.

Y los cangilones de la noria siguen girando. Ayer, 20 de Marzo de 2009, el Juzgado número 1 de Concurión concluía la instrucción del Sumario del Caso Prestige, según el cual sobresee la imputación del otrora director de la Marina Mercante, José Luis López-Sors. Por lo tanto, no atribuye ningún delito a Fomento. Suma y sigue.

Queda pues demostrada la alta felonía que, tanto los altos cargos regionales socialistas y nacionalistas como la cáfila de mentecatos que buscó durante tantos años la tergiversación más insidiosa de los hechos, cometieron para alcanzar sus fines. No hubo reparo alguno en mediar con acciones y palabras de la más baja ralea. Lejos de la confusión inocente como error intelectual, cabe atribuirles una manipulación consciente y deliberada. Que ha habido dolo en sus acciones es una evidencia palmaria, a la luz de los hechos constatados.

Vaya, así, este post dedicado a todos aquellos que, desde los primeros instantes, dedicaron todas sus fuerzas a la más infame manipulación. A todos aquellos ciudadanos que, sin escrúpulos y con toda la maledicencia que quepa en sus pechos, trataron de satanizar a la otra media España utilizando como valor probatorio, única y exclusivamente, su fe ciega en los prebostes socialistas y nacionalistas. A todos los pobres diablos que se echaron el hacha a las espaldas para hacer leña del árbol caído, en especial, la plataforma Nunca Máis. Vaya para ellos el mayor de nuestros desprecios. Amén.

Coda: En este mundo, la mentira te hará llegar muy lejos, pero nunca te permitirá volver atrás.