jueves, 21 de enero de 2010

EL GORILA Y HAARP

Tiempo llegará en que el toro salvaje se entregue al yugo. O no. Puede que, por el contrario, éste se desboque aún más. Y así, a empellones, embestir contra todo aquello que pille por delante. En esas anda el rumiante bolivariano, armando la de San Quintín en medio de una cacharrería. Y con el juicio descoyuntado. Nunca es suficiente. Siempre hay una barrabasada que superar. La última: que el terremoto de Haití lo provocó una prueba de la Marina de los EEUU. ¡Albricias!

Semejante baladronada daría que reír si no diese pena por el rebajamiento mental que implica. Y peor aún. Los hay por estos lares que aspiran fuerte el humo del incienso que reparte el primate involucionado. Y es que las confabulaciones tienen ese poder. Son tan Hollywoodienses que calan. Son como esos caramelos blandos que se deshacen en la boca sin tener que masticarlos siquiera. Porque lo que está claro es que aquí mismo, en España, no son pocos los que degluten con fruición la perorata victimista del gorila rojo y todo su antiamericanismo. Es más, se sigue con devoción de monjas. A saber. Mitos como que el 11-S se fraguó en los despachos de la Casa Blanca o que la CIA puede leer nuestros emails sin una causa probable, son miel sobre hojuelas para la rebañega monomaniática. Otra de las paranoias que más adeptos va tomando en la red es la de que, al parecer, la CIA controla Facebook. Al leer eso, pareciera que unos cuantos de miles de agentes de la CIA dedicaran su tiempo libre a leer los mensajes privados de sus doscientos millones de usuarios. Si fuera cierto, personalmente, sería el organismo al que le confiaría mis datos personales con más tranquilidad y seguridad. ¿Acaso conocen esos que andan entre conchabanzas SITEL? Ay, si tenemos la manzana prohibida en casa y la buscamos allende a los mares.

No obstante, lo verdaderamente enjundioso, la masa mollar, la madre del cordero de la paranoia colectiva es el proyecto estadounidense HAARP. A efectos teatrales, HAARP lo tiene todo para crear mitos y confabulaciones de toda laya. Baste teclear en Google 'Haiti conspiracy' y aparecerán más de tres millones de entradas. El proyecto norteamericano HAARP (High-frequency Active Auroral Research Program) existe realmente desde 1999. Sus fines, lejos de producir terremotos, son los de "entender, simular y controlar los procesos ionosféricos que podrían cambiar el funcionamiento de las comunicaciones y sistemas de vigilancia". A partir de ahí, los sembradores de mitos encontraron todo un granero a desbordar. Y tal es así que la Tramoya mueve montañas. Al margen de los artículos puramente científicos –inalcanzables al entendimiento del común del hombre masa– los textos que podemos encontrar en internet respecto a HAARP se hallan en su noventa y nueve por ciento, y creo ir corto, en foros, blogs, páginas de conspiraciones, mitos, leyendas, antiamericanismo y pseudociencia. Mucha pseudociencia y pocas referencias serias. Es más, al leer en la mayoría de páginas, al margen de lo cómico de los textos en sí, figura una referencia bastante estrafalaria como esencia de HAARP. Según la caterva quimérica, la clave del experimento secreto norteamericano está en la tecnología de Pulso, Plasma y Sónico Electromagnético Tesla. Al indocto en materia vencido por la curiosidad le lleva a buscar semejante tecnología en Google, con el consabido resultado. Aparecen tres mil ciento cuarenta entradas, todas ellas pertenecientes a blogs, foros y páginas antiamericanas. Ningún rastro de rigor científico. Es más, baste buscar por la vida de Nikola Tesla y aparecerán miles de páginas ligadas a pura mitología en torno a la energía libre y demás leyendas de experimentos de la CIA con el propio Tesla. Es este el hontanar intelectual del que beben muchos de los adeptos a Hugo Chávez y a la causa antiamericana. Pura literatura. Pura nesciencia.

Y es que, como escribiera el gran François Revel en La obsesión antiamericana, el pendón que guía la procesión del odio a los Estados Unidos no es otro que la mentira y, ante todo, el odio a la libertad. Una auténtica libertad de la que pueden presumir los norteamericanos, mientras que esos corderitos muesos adeptos al Régimen no pueden dar un balido más alto que otro. Mordazas en el hocico de lechón. Esclavismo moral. Obvio es que donde no llega el conocimiento anida la maldad. Y es esa la maledicencia que siembra el Gorila Rojo como una epidemia con sus arengas y soflamas antiamericanas. La iniquidad que le lleva a querer controlar los designios de los Hados, a querer plegar la voluntad individual de la sociedad a su neurosis particular. Un auténtico Narciso mirándose en el reflejo del agua. Un Pigmalión enamorado de su propia estatua. Lo mismo se puede decir de todos aquellos que se agarran con uñas y dientes -por protagonismo o por sentirse diferentes- a toda suerte de mitos infundados a fin de cubrir sus propios miedos. Hugos en potencia.

Lo cierto es que, tarde o temprano, todos terminamos beneficiándonos de los supuestos planes secretos norteamericanos. De igual tuvo su momento de mistificación el GPS, mientras que ahora se benefician cientos de millones de personas en todo el mundo gracias a los Satélites operados por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. O Internet, puesto en pie por la Agencia de Proyectos de Investigación de la Defensa, adscrito al Departamento de Defensa igualmente. Despreciar lo estadounidense sólo por el hecho de serlo mientras se cae de hinojos ante lo hogareño, es tropezar en el chovinismo más montaraz y ramplón.

Más valdría que de verdad tuvieran los Estados Unidos toda esa maquinaria secreta para poder quitarse de una sacudida a todos estos dictatorzuelos del tres al cuarto sin tener que rendir cuentas. Y a los infaustos antiamericanos muellemente instalados por estas tierras, recordarles siempre que, de no ser por los planes secretos de Estados Unidos, ahora mismo este post estaría escrito en lengua germana. ¿No?

3 comentarios:

Juan E. dijo...

El tema del Programa Haarp, es algo muy serio y aún, más difícil de entender, por tal motivo es mejor esperar que opinar.

Natalia Pastor dijo...

El profesor Bacterio ya inventó en su día una máquina de hacer terremotos, y otra que lanzaba botijos con un enano dentro que ejercía de espía.
Pero eso era en la TIA donde trabajaban mis adorados Mortadelo y Filemón.
Lo de este orangután rojo que padece Venezuela es una paranoia digna de que sea encauzada mediante camisa de fuerza y reclusión en un centro tipo "Alguien voló sobre el nido del cuco".
Eso sí:siempre habrá gente que crea que el hombre no llegó a la Luna, o que Elvis sigue vivo y moviendo la pelvis felíz como una perdíz.

El antiamericanismo de la extrema izquierda es como la sarna;cuanto más se rascan, más escozor les produce cualquier actuación del "malvado" imperio yanqui, aunque esta sea un despliegue de ayuda humanitaria jamás visto en la historia.
Y por cierto,Samuel,una vez más, el papel de la ONU está siendo absolutamente desastroso.
Para no variar.

Saludos.

samueldl dijo...

A Juan E:

He aquí el claro ejemplo del Chavismo: ¿mordazas? No, gracias.

Claro que opino, al igual que tú te habrás forjado tu propio juicio. Dudo que hayas podido encontrar mucha información puramente científica.

¿Esperar? LLeva once años funcionando. No es poco. La misma cantinela: Internet, GPS, FBI, CIA, Apocalípsis...

Me preocuparía más por la Irán nuclear que por lo que hagan los Estados Unidos. Cosas del bien y el mal.

A Natalia:

Pero qué me dices, ¿el hombre ha llegado a la Luna? No seas cándida. Eso era un plató de Hollywood.

Muy buena la comparación de la sarna. Si es que, además de ignorantes, somos desagradecidos.

Insisto en que ojalá los Estados Unidos echen mano de sus maquiavélicos planes de laboratorio para hacer desaparecer del mapa a esta tropa.

Un saludo.