lunes, 9 de noviembre de 2009

VEINTE AÑOS DESPUÉS...

El 9 de Noviembre de 1989 marcó el fin del Siglo XX. Caía el plúmbeo Telón de acero. Se cuenta que aquellos que se atrevieron a atravesar la nueva brecha abierta eran recibidos con plátanos, café y chocolate. Para todos ellos acababa de dar a luz una nueva criatura hasta entonces larvada y encorsetada: la libertad.

Más allá de las nuevas posibilidades abiertas, desde el normal abastecimiento de víveres a la libertad para elegir entre miles de colores de jerséis, en el plano ideológico ocurría algo vital: el Comunismo quedaba deslegitimado. Viciado y prostituido, no pasó la prueba del pañuelo.

Quedaba atrás un rastro de miseria, hambre, grilletes, muerte, yugos y un Poder ciclópeo que todo lo podía. Desde Lenin a Stalin, pasando por Ceacescu. Del Palacio de Invierno al de Snagov. Un gigantesco cenotafio se erigía a aquello que no fue más que pura delincuencia institucionalizada. Un hampa con todas las de la Ley. El lobo de Hobbes entre carnaza.

Desde entonces, las democracias liberales navegan por las turbias aguas de la Historia con el velamen grávido. Lo que era una chalupa, va tomando hechuras de trirreme. No obstante, entre cabotaje y cabotaje, los piratas acechan como hienas al más mínimo despiste.

Ayer mismo, con la hoz y el martillo goteando aún la sangre caliente de más de cien millones de obreros asesinados por sus propios próceres, quinientos cincuenta corderitos, presas todos ellos de una suerte de ataxia incurable, balitaban de placer ante las palabras que pronunció el líder del PCE Francisco Frutos en su Congreso, quien dijo que no tienen que avergonzarse ni pedir perdón. Siendo el perdón y la culpa algo muy cristiano, y la vergüenza algo tan atípico entre los comunistas, es de natura que semejante sentencia suene incluso a provocación intelectualoide entre el guirigay comunista. Pero mirándolo a luz de la razón, estos hechos, tan atávicos, tan sepia, tan atapuercuense, encajan más bien con la descripción dada hoy por Pedro J. –no sin cierta maldad británica– para quien lo de ayer recuerda a esos soldados perdidos de las islas del Pacífico que no sabían que la II Guerra Mundial había terminado y seguían fusil en ristre.

Parece ser que la sangre derramada al socaire de ese himno de la Internacional que ayer mugían los comunistas en su Congreso particular no es digna de rectificación. Cosas de la lucha de clases: hasta los fluidos corporales tienen sus distintas categorías. ¿O no será, siendo algo más benevolente con ellos, que desconocen su propia historia? Lejos de consignas de conchabanzas repetidas hasta la nausea, los datos históricos no avalan desde luego esa postura tan petulante y soberbia. El manido cuento de romper con un Régimen autoritario para implementar otro donde la igualdad y la libertad en flor se hagan inmarchitables no se aguanta ni con pinzas. Si nos atenemos a que sólo la checa de Madrid se encargó de dar santa sepultura a doce mil almas, mientras el zarismo acabó con seis mil en todo un siglo, la iniquidad de sus argumentos roza lo enfermizo. Si la libertad consiste en ungirse como bueyes bajo el yugo del autoritarismo, vale. Si no, lo abominable empaña a cada uno de estos comunistas de nuevo cuño que tan bien recorren los caminos de la mentira. Sabiéndose hiperlegitimados por sobreponer el efecto frente a la causa, y siempre dispuestos a agarrarse a cualquier engañifa que les salve el trasero –la clásica transposición de Goebbels– el ensalmo surte efecto. Incluso tiene cierto magnetismo. Tener respuestas para todo es el asidero perfecto para todo aquel que se tambalee durante el camino.

Lejos de la prestidigitación comunista, se camufla entre el medio lo esencial: ¿Qué es ser comunista hoy?, como se pregunta en su edición de hoy el diario El País, y a lo que responde Arcadi Espada lacónicamente: Un delito. Puede ser...

6 comentarios:

Natalia Pastor dijo...

Lo terrible, es que hay aún frikis de diverso pelaje y condición que no han asumido que no sólo cayó el Muro de manera estrepitosa, si no que se derrumbó el comunismo, esa lacra que costó a lo largo del siglo XX cien millones de muertos.
Que individuos como el tal Centella anden a estas alturas con el puño en alto y reclamando una nueva Revolución y loando a Castro y a Cuba, debería ser objeto de tratamiento siquiátrico,camisa de fuerza e internamiento en una cárcel de Matanzas,allí en la isla caribeña, para que estos peinaovejas probaran en sus carnes las virtudes del comunismo.

Stephen dijo...

Siempre nos quedaran los Iuesei, y la maravillosa Memocracia-liberal... Oh, what a wonderful world... :)

http://www.youtube.com/watch?v=-EpbfWnOQrI

samueldl dijo...

Gracias por deleitarnos con tanta sabiduría, Stephen. Creo acabas de poner en jaque mis ideales. Me alegra que al menos utilices las armas del enemigo para destruirnos sutilmente -internet p. ej.-. En el paraíso socialista no seria posible...

Stephen dijo...

Joe tio, no esperabas k contestases tan pronto, con menudos pelos me has pillado xD. Menos mal que tu si eres un liberal de verdad y me dejas derecho a réplica, y no como los que compraron el Sitel, que ahora se quejan de que lo usen en su contra. Ansioso espero estos próceres de la libertad se hagan con la forma de controlar internet (ah, pero si ya existen...).

Te equivocas cari, ni mi comentario ni mi video ni mi comentario tienen nada de sabiduría, nada más lejos de mi intención. Es simplemente demagogia y de la pura (fíjate si es pura que el video lo ha hecho Michael Moore –eso si, de su única película aceptable-). No obstante, mi pequeña aportación no es menos demagógica que tu artículo, por mucho que lo adobes con estilo pretencioso, trufado con cuatro palabras floridas y grandilocuentes y dos citas de la Wikiquote (se ve que la manejas bien :P).

Simplemente quería darle la vuelta a la moneda, y que se vea que en el reverso hay tanta roña acumulada como en el anverso (bueno, tambien es por tocar un poco los cojones xD y darle un poco de color, que si no esto va a parecer una Libertad Digital cualquiera)

El problema es que si queremos hacer juicios morales, se hacen juicios morales, y cuando se quiere hacer historia, se hace, pero con un rigor científico y con una mente lo mas aséptica posible. El inconveniente es que cuando se utiliza, cuando se subordina la historia a los prejuicios ideológicos políticos, para el que sabe un poco de la cosa le cierta hilaridad ver el ridículo que se hace y bastante mala hostia por ver como se sesga y se pervierte y le da una utilitas absolutamente espuria.

La historia es la que es: el comunismo (concepto que había que discutirlo) se hundió en su momento (tambien habría que discutirlo, véase Huguito y su entrañable esbirro boliviano), y el bloque liberal (tambien habría que debatir este término), se alzó hegemónico. Pero el derrumbe del bloque del este, así como su historia, no puede ser analizado valorado en base a unos argumentos éticos y pseudo-filantrópicos de un maniqueísmo que causa autentica vergüenza ajena, tanta como la de los nostálgicos estalinistas que aun pululan por ahí. Porque si lo que queremos es hacer juicios morales sobre una determinada política o ideología, esa amalgama liberal-conservadora que ha sustentado al “País de la Libertad” (je!) y a sus adláteres, tampoco es que se haya caracterizado por ser unas carmelitas descalzas, con algunas carnicerías y crímenes que provocarían la admiración del mismísimo Padrecito.

Pero tampoco se le puede pedir peras al olmo, estamos en España (o Españas, o lo que carajo vaya a acabar siendo) ese país en el que cualquiera que se lee 3 libros ya se cree un docto en la materia. Y por desgracia, la historia no escapa a ello, y más en unos tiempos en el que el pseudo-revisionismo y la literatura barata se multiplican como el más infecto de los virus.

Stephen dijo...

PD: Perdon por el tocho, me he liado y no me he dado ni cuenta xD. Ya no te saturo mas el blog :D.

samueldl dijo...

1.- Dado que se trata de un blog personal y no de un libro de Santillana que obedece más a la objetividad (¿te imaginas?), me permito no sólo trufar, sino salpimentar y añadir tanto aderezo como a mi Arco del Triunfo personal le plazca. Es un blog personal, in-sis-to. Cosas de la libertad y tal. No obstante, me alegra que en el segundo párrafo ya utilices la palabra demagogia. Entiendo que entra dentro de vuestro código deontológico ahormarla a cualquier situación, pero en este caso has sido más rápido que María Antonia Iglesias, que ya es decir…

2.- Lo verdaderamente hilarante es que alguien como tú, que discute que la economía sea una ciencia, enarbole los dictados de la Historia como algo irrebatible. ¿Precisamente puede haber ciencia más sujeta a los vaivenes de la subjetividad que la historia? Que yo sepa, en mis artículos no abundan datos históricos ni mucho menos. Aun así, ¿acaso no llega la ideología al mundo académico? Véanse las burradas en materia económica de Miguel Sebastián, profesor de Economía. O Elena Espinosa. O…en fin, ¿Gordillo? Repito: la ideología cabe perfectamente en el resto de ciencias. Incluso en la medicina. ¿Doctor Montes? Así que, pretender anular opiniones ajenas sólo por el hecho de no pertenecer a la esfera académica, eso sí es auténtica pretensión.

Me he limitado a recordar unos HECHOS, que no eran más que un puente hacia la parte central: el circo formado por los amigotes del PCE. Fin. Puedes criticar lo estético, pero no lo esencial. Al menos en este artículo, pues es bastante llano…

3.- Me alegra que digas que el liberalismo es un concepto que habría que discutir. ¡Por fin! Porque en vistas a lo que venís venteando respecto a ese supuesto liberalismo que practicaba el pequeño Bush, vuestras nociones teóricas del liberalismo hacen aguas por todas partes. Y no sólo la teoría, sino la Historia real (podemos hablar de Historia al referirnos ya a un Gobierno pasado, ¿no? Es lo que tiene no manejar la ortodoxia de la Ciencia Infusa) P.ej.:

http://exteriores.libertaddigital.com/el-gran-mito-de-la-liberalizacion-de-bush-1276236092.html

No obstante, es bastante común eso de juzgar al comunismo respecto a sus objetivos (positivamente) y juzgar al liberalismo respecto a sus logros (negativamente). Las intenciones siempre podrán ser más nobles que los hechos, en tanto que éstos ya están en la realidad, y las intenciones quedan de puertas a dentro (con su punto de idealismo). Claro que si se buscan agujeros, se encontrarán; pero si ponemos en una balanza comunismo y liberalismo respecto a hechos, creo que es objetivamente irrebatible que el comunismo se lleva la palma en cuanto a autoridad se refiere. Y en cuanto a muertes. Y en cuanto a pobreza. Y en cuanto a negación de la libertad. Y en cuanto…

Que se ponga a Estados Unidos como ejemplo del Liberalismo, eso sí que da auténtica vergüenza ajena. Efectivamente, como bien dices, cualquiera se lee dos editoriales de El País y un par de libros de Vicens Navarro y ya se cree capaz de forjarse una opinión extensible a Hayek, Friedman, Mises, Sachs, Sowell, etc., que son lo importante en materia, no Bush y Aznar.

Y qué vamos a decir del revisionismo...