sábado, 14 de noviembre de 2009

HETAIRAS

En España, el más tonto hace relojes. Visto. El canalla es un héroe y el héroe un canalla. Eso es lo que ha dejado de manifiesto la pelagatos del momento. Capaz de saltar las bardas del corral en busca del huevo de oro sin despeinarse siquiera y prostituyendo lo que a efectos humanos y jurídicos es una historia de maltrato, Violeta Santander se ha pasado por el Arco del Triunfo los más elementales principios morales y, ante todo, al medio centenar de mujeres que, a diferencia de ella, perdieron la vida en lo que va de año a manos de su pareja por no cruzarse con una sombra de Superman. Todo vale por un baño en oropeles para esta aprendiz de hetaira –o mujer pública, como otrora reconociera la RAE a las putas–. Y es que pública ha sido su desgracia personal a costa de pasear sus encantos por los gallineros de televisión, mientras su sayón, Antonio Puerta, era elevado a rango de Santo. Y como el mejor amigo del hombre no es el perro sino el chivo expiatorio, Jesús Neira completa el reparto de lo que puede ser la película del año.

Después de querer hacer la tortilla sin romper los huevos y sí batiendo sus contradicciones, suenan a música celestial las diligencias abiertas por la Fiscalía a Violeta Santander por incurrir en falso testimonio. Y si en una sentencia muy a la americana y, por tanto, ejemplar, se le retirara céntimo a céntimo el montante acumulado por sus múltiples vueltas al ruedo con las orejas y el rabo de Jesús Neira en la mano –metafóricamente hablando, claro–, la cuadratura del círculo se vería resuelta.

Importando más el peso de su faltriquera que el de su dignidad, no tuvo reparo alguno en bramar ante el juez que no fue víctima de una agresión por parte de su “chulo” y que Jesús Neira no lo defendió de nada –hazte miel y te comerán las moscas–. Pero resulta que, a veces, atendiendo al redundante principio elemental de que justicia es lo que es de justicia, los jueces dignifican la verdad y castigan la mentira. El trallazo en la boca de Cobra –venenosa– implementado por la Fiscalía a Violeta Santander demuestra que a menudo la justicia repara o castiga según soplen los vientos de la verdad.

Leía en un artículo de Alfonso Ussía referido a la etarra Idoia López Riaño unos tercetos de Juan Pérez Creus que decían: «Llamarte fresca, pobre sonaría;/ decirte zorra, no daría tu talla,/ pues por puta te tienen las personas./ Y llamarte putísima, sería/ como decirle cerro al Himalaya/ como llamarle arroyo al Amazonas».

Bien vale el símbolo...

2 comentarios:

Kalimero dijo...

Impresionante cabeza, esa mujer merece tanto la cárcel como su agresor tanto por como ha hablado siempre del agredido y por como ha defendido lo indefendible, mas le vale a ella q su marido se lleve un buen puñado de años en pa carcel y no se hacerque a ella, pq este tipo de personas no cambian y cuando salga de la carcel, cuado se vea defendido por la que agrede no va a tener reparos en agredirla otra vez sabiendo q lo volvería a defende.... Q le gracias a Dios pq ese día estuvo Jesus neira cerca y ojalá que nunca se vea en otra igual, pero si le pasara de nuevo ojalá le sirva de escarmieto....

samueldl dijo...

El que no va a ayudar a otra en esa situación es el pobre Neira. Ni yo, me parece a mí... Hazte un blog potente Fran!!