viernes, 6 de noviembre de 2009

EL MUNDO AL REVÉS


Se cuenta de Carmela Combre, madre del primer piloto de aviación de Perú, que momentos antes de tomar éste el mando de su avión, le aconsejó ella: Hijo, vuela bajo y despacito. Nadie le avisó a esa seráfica madre que por las autopistas del cielo lo canónico es más bien lo contrario: alto y rápido. ¡Peina el Sol a toda brida!, debería haberle imperado en ese caso la buena mujer. No obstante, si Carmelita clavara su mirada por estos lugares, se toparía con que no sólo ella hizo un ejercicio del más fino malabarismo al poner el mundo al revés. Nada más lejos. Cuántos aviones acarician nuestras cabezas a diario...

Lo hemos visto esta misma semana con el indómito palafrenero de Gallardón. Manolito Cobo temiendo por la seguridad de su familia en vistas a que, al parecer, la supuesta gestapillo de Doña Cleopatra andaría entre las sombras espada en ristre. Pero, evidentemente, los juegos de rol no casan con la vida real. De ahí que Nerea Alzola, siempre tan mordaz, tan puntera, le aconsejara al malandrín Cobo visitar Elorrio y otros pueblos del País Vasco para sentir de cerca el miedo real. Así las cosas, zumban los oídos como diez jabardillos de abejas escuchar al Soviet de Génova equiparar a Cobo, quien calificaba de vomitiva la actuación de Aguirre, con la propia Presidenta de la Comunidad de Madrid. Víctima y verdugo compartiendo celda.

De la misma guisa nos viene la baladronada de Cospedal y Arenas implorando respeto por parte de Esperanza Aguirre al no personarse en el Comité Ejecutivo del PP, mientras semanas anteriores se cosían las bocas ante la ausencia de Camps. Lo importante es poner a Aguirre como siervo de la gleba. Para ello cabe incluso olvidar que ella sí sabe lo que es una mayoría absoluta, frente a la Segundísima Cospedal o el menestral Arenas, ilustre alfarero de las mil y una derrotas. Bien se entienden, pues ya se sabe que entre bueyes no hay cornadas.

Y otra de piratas. La que nos sirven con la reforma de la Ley Beckham. Mientras vemos cómo deportistas británicos comienzan a tomar el tren tras la subida fiscal del 40% al 50% que implementó Gordon Brown en el tipo máximo sobre la renta, nos disponemos aquí en España, siempre bajo la férula de comunistas y sindicalistas, a subirles un 20%. Mayor regulación y subidas de impuestos, la fórmula mágica para que empresarios y trabajadores huyan de nuestro país. Mientras, la lechigada de políticos no tributa el 75% de sus ingresos, añadiéndole a su panoplia de privilegios dietas, viajes, francachelas...

Y entre tanto gorigori, cómo no iban a andar cacerola y almirez en mano los sedicentes artistas. Firman esta vez un manifiesto bajo el título Otra política y otros valores para salir de la crisis. ¿Se imaginan un manifiesto de artistas sobre la física nuclear o sobre la química estructural?, se preguntaba en su artículo Juan Ramón Rallo. La negativa a dicha pregunta se sustenta en la más diáfana de las evidencias: harían un ridículo de mojiganga. Sin embargo, nuestros artistas egregios gozan de buena salud e incluso credibilidad. Lo que debiera ser desternillante se toma incluso con aplomo. Entre los habituales abajo firmantes se encuentran muchos de los titulares de siempre. Pilar Bardem, Almudena Grandes, Eva Hache… Se ve que la eximia Bardem respira tranquila tras tener su propia calle en Sevilla y asegurarse de que este país es un cortijo de zotes que no saben apreciar el buen arte, pues, según los guarismos, su última película ‘’La vida en rojo’’, vendió 1.151 entradas (Con humildad: que entran más personas en mi blog que en las salas de cine para ver la película). De ahí que tenga que buscarse los frijoles queriendo hacer caja incluso en los hospitales haciendo las veces de una suerte de Segunda Agencia Tributaria cobrándoles el peaje televisivo a los enfermos. Entre las muchas consignas de chichinabo que pregonan en su manifiesto, destaca la de que nos encontramos inmersos en una grave crisis de valores. ¡Quia! No podemos estar más de acuerdo con ellos. Y es que es deleznable que en estos tiempos que mal corren se valoren y tengan tanto tonelaje político los sindicatos obreros. Mientras su existencia se limita a parasitar el bolsillo del contribuyente dado que reciben el oxígeno del Presupuesto del Estado y no de las cuotas de afiliados, se toman la licencia de embestir a matacaballo contra todo aquel que quiera poner un mínimo de decencia sobre la mesa. Y es que, tanto C.C.O.O. como UGT –también adheridos al manifiesto- mugen como castrados en cuanto se les habla de una reforma laboral. Para ellos, la resolución de la actual crisis pasa por reducir la jornada laboral y no abaratar el despido bajo ningún concepto. No hay peor ciego que aquel que se barrena sus propios ojos. Y es que nuestros eximios sindicalistas parecen no querer ver el fracaso que tuvo en la vecina Francia la aplicación de las dichosas 35 horas semanales. Según el ínclito Cándido Méndez, más cerca de Hugo Chavez que de Hayek desde luego, las empresas tendrían que demandar más trabajadores de esta manera y…¡crisis resuelta! ¡Albricias!. Entra tanta octavilla y panfleto anticapitalista olvida que el viento propone y la vela dispone. Las buenas intenciones quedan en agua de borrajas si no van acompañadas de acciones inteligentes. Desconoce lo más elemental del Manual de Economía Nivel Básico: El trabajador, al igual que la electricidad, las materias primas y demás, es un bien de producción más; y si éste se encarece, la solución para el empresario pasará por utilizarlo menos buscando alternativas. Y es que no quiere entender Don Cándido –que de candidez va a raudales- que reducir la jornada laboral cobrando el mismo salario implica incrementar ese mismo coste, dado que si trabajando menos se cobra igual, el factor productivo del trabajador se ve encarecido. La misma venda se pondrán los sindicatos para no casar con la evidencia palmaria de que poner trabas al despido es tanto como poner trabas a la contratación. Lisa y llanamente.

Nunca ha sido tan necesaria como ahora la figura de un Keith Joseph en nuestro país. El Ministro de las ideas de Margaret Thatcher, como chacotera y amistosamente se le conocía, se metió de lleno en una cruzada personal contra los sindicatos asaetándolos con la fuerza de las ideas hasta el punto de llegar a convencer a la opinión pública de la mezquindad de estos organismos depredadores. Quizás así nos ahorraríamos la plúmbea digestión que nos supone tener que escuchar de vez en cuanto a personajes del jaez de Willy Toledo, siempre experto en sacar el paraguas cuando el Sol más alumbra. Capaz de lucir con fruición una camiseta del genocida Ho Chi Minh mientras desmocha en la entrega de los Goya a José María Aznar por involucrarnos en una Guerra de Irak -en la que ni cortamos ni pinchamos- con ese donaire de hombre resuelto, casi de oráculo chino. Quítate de ahí que me tiznas, le dijo la sartén al cazo… O capaz de cuadrar el círculo diciendo que la España de Zapatero es neoliberal y ultracapitalista (¡!) –Y Reagan fue el primer comunista-. También lo será pues el Banco Mundial, según se sustrae de su último Informe Doing Business que anualmente elabora para medir la facilidad para hacer negocios en un total de 183 países. El sinsorgo Willy desconoce que la España neoliberal ocupa el puesto 146 en el ranking de Facilidad para abrir una empresa, siendo más fácil abrir un negocio en Zimbawe o en Honduras (145 y 144 respectivamente); o que contamos con uno de los sistemas laborales más rígidos del planeta, ocupando el puesto 157, teniendo por detrás a Mozambique, por citar un ejemplo. Si tener un nivel tercermundista en cuanto a posibilidades de negocio y facilidades en contratación es la bandera del liberalismo, que más bien predica lo contrario, intelectuales de la talla de Willy Toledo más bien parecen haberse dejado por el camino las nociones culturales más elementales. Ah, por cierto, la presión fiscal total sobre las empresas deglute hasta el 57% de los beneficios -¡Malditos lobos capitalistas!-. De esta manera, estamos por detrás de… ¡Madagascar! ¿Pero no defendía el liberalismo la reducción del papel del Estado? Así las cosas, si en lugar de poner como chupa de dómine a toda una doctrina que él mismo desprecia se limitara a conocer algo más de la situación real de las cosas, quizá nos privaría de buenos momentos de humor como los que disfrutamos cada vez que abre la boca, pero por ajustar cuentas con su propia conciencia no estarían de más unos sorbos de conocimiento, a fin de no ser otro pobre avión que vuela muy, pero que muy bajo.

jueves, 23 de abril de 2009

ALACRANES MINISTERIALES

Si Felipe VII encumbró hasta las nubes ministeriales al azacán Perico Chamorro, aguador de la Fuente del Berro, razón no hallaremos ni bajo las piedras para echarnos las manos a la cabeza por los nuevos endiosamientos políticos de nuestro Altísimo Prócer. Una pléyade que hará las delicias del cenáculo monclovita, bajo la mirada paternal y siempre indulgente de su mentor Zapatero. La camada de catecúmenos, doctos por naturaleza en las artes de la propaganda y el socialismo de fusta, llega, como el vino en la verbena, a satisfacer los deseos más hondos de avivar las ascuas apagadas. Todo un gaudeamus en honor a la Diosa Propaganda, con Pepiño a la cabeza como Sumo Pontífice.

Unos llegan verdes e impolutos de partida. Otros, como Chaves, con el currículum arrugado y plegado como la hoja rozada por la llama. Quemado además. Una montaña gris marenga de humo de paja que nos deja como herencia en una Andalucía que hizo suya sin tan siquiera beberla. Promesas convertidas en pavesa. La Andalucía del eterno crecimiento que, vista bajo el prisma de la objetividad, deja un aumento del crecimiento de la producción por habitante desde el año 1973, con el franquismo agonizando, de tan sólo 2 puntos. ¡Ni el Sputnik subió tan alto! Ironías aparte, conviene señalar que en sus casi veinte años de caciquismo encubierto y ramplón, impelido por la fuerza motriz de los fondos europeos –siempre tan opíparos con los andaluces–, el ex Presidente Chaves rebasó todos los límites de la indecencia política y la propia ética profesional. Conocido es aquel caso, rayano con lo surrealista, de querer sufragar el voto de las amas de casa bajo la dádiva de unas suntuosas vacaciones pagadas. Por no hablar del empleo y sus siempre desorbitadas expectativas. Pero claro, tal como demostró siendo Ministro de Trabajo con Felipe González: vengo de los olmos y traigo peras. Te lo pinto de blanco y te lo entrego tiznado como el carbón. Tres millones de parados en España y un millón en Andalucía es su bagaje. Vamos, todo un experto en joder la marrana, en echarle agua al vino, en prender la santabárbara del buque. Todo ello con dos estatutos de autonomía, miles de millones arrojados al mar y un grifo abierto bajo la Tramoya de la deuda histórica. Una deuda histórica que, como recuerda Pedro de Tena, es menos de lo que pierden anualmente las empresas públicas de Chaves. Nada. Vapor de agua. Se consumió viendo sus laureles apolillados, que diría Galdós. Y lástima que se nos vaya a Madrid con su palafrenero particular, Zarrías, estando las obras de su Palacio de Snagov a punto de caramelo. Toca ver ahora cómo se las arreglará lidiando con los toros nacionalistas en su nuevo cargo ministerial. Promete.

En el otro lado de la balanza se apoltrona una artista. La nueva Ministra de Cultura, que más bien podría llamarse Ministra del Cine, Ángeles González-Sinde. Personalmente, dudo mucho de las capacidades de González-Sinde para representar al mundo de la literatura o la música. Lo suyo es más bien la farándula y los polichinelas de todo a cien. No obstante, habrá que agradecerle mucho a esta guionista frustrada, pues promete llenar la faltriquera de más de un talentoso y conspicuo cineasta y, por tanto, entibar las carteleras de cine con películas españolas. Tardes de gloria las que nos dará Sinde. Aunque más que guionista y ahora ministra, su papel en el mundo del arte podría ceñirse al del Payaso de las bofetadas. Y a chorros que van a caerle...

Y entre chisgarabís y artistas, se abre paso el ínclito José Blanco. Un hombre que, como él mismo ha citado, es la evidencia palmaria de cómo la democracia puede convertir a un pobre hombre de pueblo en ministro. De pueblo y sin estudios, claro está. Entre su plétora de virtudes se halla la capacidad innata de arengar a la tropa cuando los redaños se pliegan, utilizando para ello todo tipo de ardites y maniobras. Una mezcla entre Goebbels y Largo Caballero. Un atavismo posando sus nalgas en uno de los ministerios que más necesitados andan de perfiles tecnócratas. Huelga aclarar que, no obstante, lo tendrá fácil, pues con no hacer nada, ya habrá hecho más que su predecesora, que más bien podría colocarla Zapatero en una verdulería y no en las europeas. Pero bueno, tampoco cabe sorprenderse a estas alturas.

La labor de zapa le tocará a Elena Salgado, esa que quiso quitarle calorías a las hamburguesas XXL o que los restaurantes regasen sus lechales con agua con gas y no con vino de crianza. Una mujer de escaso fuste, maleable, óptima para actuar como edecán de Zapatero. La prensa económica internacional no tardó en alarmarse tras el nombramiento de Salgado como Ministra de Economía. Un país que se va a pique y está abocado a seguir la cuerda de Irlanda, reniega de la ortodoxia de la economía y coloca a un títere que haga las delicias de esta astracanada que nunca acaba.

En cuanto a la situación general del PSOE, llama la atención esa pulsión interna supuestamente renovadora a fin de lustrar sus escaparates con vestales a lo Aído o Trinidad Jiménez que, a efectos prácticos, demuestran una nulidad intelectual que roza lo lancinante. Jubilar a Jáuregui en Europa o despreciar a políticos de la solidez de Leguina no obedece más que a una estrategia de marketing, una sucia operación de estética pura y dura. Anteponer lo formal a lo esencial.

Así las cosas, es deleznable que guiñapos del jaez de Aído o Leire Pajín –socialistas de biberón y cuna–, sin rodaje en el mundo real y siempre bajo el paraguas del Partido, se dediquen a aleccionarnos moral e intelectualmente al tiempo que nos dedican peroratas sobre cómo sobrevivir con mil euros, mientras la mentecata de Pajín se bebe quince mil euros mensuales a razón de soltarnos moralinas de papahuevos. O contradecir al mismísimo Gobernador del Banco de España. ¡Quia!

Ya se sabe, la mejor forma de parecer listo es rodearse de tontos. Y Zapatero está dispuesto a aparentar ser listo encumbrando a zotes que nos desgobiernen. Recordaba hace unos días Juan Manuel de Prada en su columna del ABC: "Decía Santo Tomás que el gobierno de las naciones debe confiarse a quienes exceden en virtud e inteligencia al común de los mortales". Blanco y con cáscara. ¡Pepiño!

sábado, 21 de marzo de 2009

¿NUNCA MAIS?

Violentas olas largas de hasta cuatro metros dejan crestas blancas a su paso. Un ruido sordo de rodamiento se convierte en estertor de la mar. Fuertes rociones se lanzan de cabeza sobre la cubierta del petrolero monocasco Prestige. Nivel 5 en la escala de Douglas. Mar gruesa. Es la tarde del día 13 de Noviembre de 2002. Más de 77.000 plúmbeas toneladas de fuel-oil soportan la zozobra del Atlántico, mientras el petrolero navega en dirección Sur, a unas 28 millas al Oeste de Fisterra. La escasa visibilidad hace más lóbrego aún si cabe el avance del buque fantasma. A las 15.10 horas, un ruido seco, bordoneo, deja su eco a bordo, tras lo que el barco, acto seguido y movido como por una mano ciclópea, deviene en una rápida escora a estribor. Cinco minutos más tarde, el Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo recibe un S.O.S. Apostolos Mangouras, capitán a bordo del petrolero, sabe ya lo peor: un fuerte golpe ha abierto una grieta en el casco. A partir de ese momento, una serie de negociaciones comienzan a producirse entre el armador, el Gobierno español y las empresas de salvamento.

Juego de reproches, lluvia de responsabilidades y, ante todo, contrarreloj. Mangouras, terne en su postura desde el primer momento, propone conducir al petrolero hasta la ría de Vigo. Sus razones son diáfanas: 60 millones de euros en oro azabache que pueden caer en saco roto. José Luis López-Sors, director de la Marina Mercante por aquellas fechas, se mantiene recto: hay que alejar el petrolero lo máximo posible de la costa. Sus razones son más éticas y morales que materiales. Está en juego la salud ambiental. Así las cosas, López-Sors, al alimón con la empresa salvadora Smit Salvage, impone su criterio. A partir de las 2.00 horas de la madrugada del día 15, el personal de Smit Salvage pone sus cartas sobre la mesa, marcando el rumbo 330º, respetando así la distancia de alejamiento impuesta por las autoridades españolas.

Tres días más tarde, el 18 de Noviembre a las 8.00 de la mañana, sucede lo peor. Un terremoto sacude cada milímetro de la herrumbre del barco. Las puertas del Hades se abren de par en par. El Prestige se ha partido en dos con la misma facilidad que se desgajan las piezas de un cacahuete. Las aguas reclaman su esqueleto. Una nube blanca efervescente clava sus uñas sobre la coraza del petrolero. El mar comienza a engullirlo, lenta y parsimoniosamente, como una pitón deglute a su presa. Halla cristiana sepultura a 250 kilómetros de la costa española.

De igual que un cadáver escupe gases en su descomposición, los restos mortales del Prestige comienzan su putrefacción expulsando maromas interminables de combustible. El 2 de Enero de 2003, una suerte de queratosis perversa se hace con el cerúleo del Atlántico, tiñéndolo de negro. Las manchas de combustible se hallan a 50 kilómetros de la costa.

Mientras, en tierra firme, un ejército se levanta en armas. Con el PSOE y el BNG alimentando odios africanos, comienza a cocerse a toda candela una auténtica Revolución. La información que porta el PP en sus galeras mediáticas navega más despacio que las manchas de fuel. Caen, incluso, en errores de apreciación. No obstante, como quedará demostrado años más tarde, el trabajo se está haciendo como mandan los cánones de la prevención. La horda popular, en estado de espera como la encinta que aguarda dar a luz, se mantiene firme en la arena atendiendo la llegada inminente de las primeras manchas negras. Serán éstas la llama que encienda la mecha. El parto prematuro, sin embargo, se produce en las calles. Ve la luz una plataforma ciudadana bautizada como Nunca Máis. A matacaballo, yéndole la vida en ello, acribilla sin descanso a las administraciones implicadas: la Junta de Galicia y el Estado Central, ambos puestos de mando en manos del Partido Popular. La ofensiva se hace cada día, cada hora, cada minuto que pasa, mucho más intensa y violenta. Para que triunfe el mal, basta que los hombres buenos no hagan nada. En este caso, los cargos responsables del PP agachan la cabeza y soportan como buenamente pueden la lluvia ácida de instigaciones.

El PSOE, abogó por que se hubiese acercado el buque hasta Vigo. El BNG, por su parte, propuso la Ría de Concurión. Ante los oídos sordos por parte de los responsables de las empresas rescatadoras, el director de la Marina Mercante, así como las distintas administraciones públicas, que obraron de acuerdo a los principios más elementales de la prevención, arremeten ambos partidos como toro bravo contra el Gobierno de Aznar, exigiendo su cabeza. La locura se respira en el ambiente. El odio resuena a lo lejos, como el paso de una manada de bisontes americanos. Se intensifica. La sangre se hace más roja que nunca a su paso por las arterias de los milicianos improvisados. Dando por sentado un apriorismo inoportuno como el del PSOE y el BNG, así como el del capitán Mangouras –beatificado años más tarde por el colectivo Nunca Máis– de traer el peligro a las costas gallegas y, por tanto, estimando oportuno meter los dedos mojados en el enchufe, niegan todo razonamiento lógico que implique la participación del PP o experto alguno vinculado a los órganos de poder.

De esta manera, la torva popular, en pleno estado de catarsis colectiva, se niega a darle carta blanca a la Diosa Razón. Más al contrario, le tiende trampas y cepos de toda laya. Dicen –además– que el desastre aumentará la emigración que ya existe. También sentencia la caterva que el fuel destrozará por completo la costa gallega. Yendo más lejos aún, afirman con la inapelabilidad de una sibila o un oráculo chino que, en cuestión de meses, la catástrofe afectará con especial virulencia al PIB español. Todo vale con tal de engordar la panoplia de armas utilizadas contra el Gobierno del PP.

Volviendo a alta mar, un sistema denominado “extracción por gravedad” se encarga de libar el fuel subyacente en los tanques del petrolero para, posteriormente, trasladarlo mediante un complejo sistema de tuberías al Polar Price. Este sistema fue aprobado por el Consejo de Ministros el 12 de Diciembre, en base a los informes ministeriales así como a Repsol-YPF, la empresa encargada de la extracción.

Dicho proceso de extracción finalizará el 10 de Septiembre de 2004. El resultado: casi 14.000 toneladas de fuel recuperadas. El resto, otras mil que quedan en el pecio, son tratadas con un cóctel nutritivo que multiplica la capacidad de proliferación de las bacterias encargadas de la descomposición de los desechos, de los que sólo quedará CO2 y agua.

Pese a los trabajos en el buque, como se veía venir, la marea negra ha llegado a la costa gallega. La Parca se ceba con las aves y la flora litoral. Los medios de comunicación publicitan el desastre. Imágenes de aves agonizantes, bañadas en una prieta pasta mortal, inundan las pantallas de televisión y los periódicos. Cadáveres animales siembran la arena, como si de un arrozal tétrico se tratase. En honor a la nobleza de los sentimientos y el corazón, toda España –al margen de colores políticos– se revuelve de dolor e impotencia. Sin embargo, un grueso de la población, en concreto los sectores vinculados a la plataforma Nunca Máis, así como al PSOE o BNG, le niega la sal y la hiel a todo aquel que defienda el operativo de prevención dispuesto por el Estado Central o le baile el agua al Partido Popular. La unidad, como viene siendo habitual en este rabo de Europa por desollar -que dijera Machado– , brilla por su ausencia cuando los desastres se politizan.

El Ejército pone los pies en polvorosa. Todos los medios de los que dispone el Estado son trasladados a la costa gallega. Hay que evitar, en la medida de lo posible, que la marea negra siga clavando sus fauces sobre el litoral. Del mismo modo, se presta especialmente atención a los animales afectados, tanto por medios de la Administración, como voluntarios. Una aguerrida batalla se libra en la arena. Inasequible al desaliento, el conjunto de los voluntarios lucha con denuedo por restablecer el orden natural previo al desastre. Limpian la arena, los cantos rodados, las aves son enviadas a centros especiales. Se trabaja a destajo.

Los días van pasando. Los meses ruedan lentamente sobre la arena. Así, con el inevitable paso del tiempo, la costa gallega se purga poco a poco. Entretanto, en Mayo ya de 2005, el aparato propagandístico sigue con su guerra particular. Burla Negra, un colectivo vinculado a Nunca Máis, presenta el documental “Hai que botalos”. La situación tiene un matiz de cambio que lo hace particularmente peligroso. El PSOE Gobierna desde Marzo de 2004 y las elecciones autonómicas gallegas están a la vuelta de la esquina. El documental de Burla Negra se convierte en un azote contra la derecha franquista (sic) a la que hay que expulsar de Galicia para que desastres como el Prestige no vuelvan a suceder. De este modo, la tramoya dispuesta –con el fantasma de Goebbels dando cuerda– consigue su propósito: PSOE y BNG forman un Gobierno de Coalición. No obstante, salen a la luz datos reveladores. Miembros de Burla Negra así como Nunca Máis reciben ayudas de la Administración autonómica o trabajan directamente para ella, como publica ABC. La tela de araña de prebendas y nepotismos se extiende por Galicia como la misma mancha de fuel que, meses antes, inundó las costas. Las piezas del puzle del Prestige comienzan a engarzarse con facilidad. Recordemos las palabras del nefandario Antonio Carmona, diputado regional socialista que dijo esa sentencia que pasará a los anales de la indecencia política más fachendosa: “estamos sobrados de votos y, si hace falta, hundimos otro barco”. Blanco y con cáscara.

No obstante, en enero de 2008, la Abogacía del Estado defiende la actuación del Gobierno de José María Aznar desde los primeros días del aciago accidente, así como su respuesta inmediata que permitió a pescadores y mariscadores minimizar los costes de la marea negra. Del mismo pelaje le sale a la Xunta un informe encargado con el que busca enterrar bajo las ruinas del Prestige al Partido Popular. Sin embargo, el tiro le sale por la culata. La Xunta, en un nuevo banderazo de manipulación, se encarga de ocultarlo. Razones no le falta. Según el informe, expertos de la Universidad de Santiago de Compostela concluyen que la elección de alejar el buque lo máximo posible de las costas gallegas fue la más acertada, dando por inviables las planteadas por PSOE y BNG, ya que introducir un petrolero accidentado en la Ría de Concurión sería la opción más arriesgada, por su estrechez, bajo calado y dirección de las corrientes. Así, recuerda además el informe que la consultora Berenguer e Ibarren cifraba en un 97 por ciento la probabilidad de que el barco rompiera antes de llegar a la ensenada y su carga se dispersara. En cuanto a la magnitud de los daños, el informe rana de la Xunta recoge que el litoral gallego se ha recuperado al 98 por ciento, según el director del Instituto Oceanográfico de Vigo, lejos de los malos presagios de la lechigada socialista, que daba por perdida la recuperación de la costa. Huelga añadir también el punto económico, pues el PIB gallego de 2002 creció un 2,2 por ciento, frente al 2,3 de 2003. Del mismo modo, concluye el informe que la gestión económica institucional fue la faceta más acertada, ya que la reparación de daños mediante ayudas fue prácticamente inmediata. Queda de esta manera patente la probidad de la gestión del Gobierno de Aznar.

Y los cangilones de la noria siguen girando. Ayer, 20 de Marzo de 2009, el Juzgado número 1 de Concurión concluía la instrucción del Sumario del Caso Prestige, según el cual sobresee la imputación del otrora director de la Marina Mercante, José Luis López-Sors. Por lo tanto, no atribuye ningún delito a Fomento. Suma y sigue.

Queda pues demostrada la alta felonía que, tanto los altos cargos regionales socialistas y nacionalistas como la cáfila de mentecatos que buscó durante tantos años la tergiversación más insidiosa de los hechos, cometieron para alcanzar sus fines. No hubo reparo alguno en mediar con acciones y palabras de la más baja ralea. Lejos de la confusión inocente como error intelectual, cabe atribuirles una manipulación consciente y deliberada. Que ha habido dolo en sus acciones es una evidencia palmaria, a la luz de los hechos constatados.

Vaya, así, este post dedicado a todos aquellos que, desde los primeros instantes, dedicaron todas sus fuerzas a la más infame manipulación. A todos aquellos ciudadanos que, sin escrúpulos y con toda la maledicencia que quepa en sus pechos, trataron de satanizar a la otra media España utilizando como valor probatorio, única y exclusivamente, su fe ciega en los prebostes socialistas y nacionalistas. A todos los pobres diablos que se echaron el hacha a las espaldas para hacer leña del árbol caído, en especial, la plataforma Nunca Máis. Vaya para ellos el mayor de nuestros desprecios. Amén.

Coda: En este mundo, la mentira te hará llegar muy lejos, pero nunca te permitirá volver atrás.

jueves, 19 de marzo de 2009

VIA LAIETANA

Por fin sucedió. La adrenalina y el cortisol corrieron a empellones por la Vía Laietana. Normal que la paramnesia mariposeara por las confusas mentes de los manifestantes ayer tarde mientras salían por piernas, al tiempo que se llevaban a casa alguna que otra porrada. Esta suerte de San Fermín improvisado tenía algo de celebridad. Tiempo hacía de aquel día en que una multitud de revolucionarios cargase en andas –y con los pies por delante– al libertario Buenaventura Durruti por esa misma Vía Laietana donde ayer se dio Santa Lidia. Era un 22 de Noviembre de 1936.

Desde Noviembre también –de 2008 en este caso– se hallaba enclaustrado un nutrido grupo de estudiantes en el rectorado de la UB, refugiados, al abrigo del calor universitario, como si de una camada de conejos con mixomatosis se tratase. El hecho de por sí era bastante rocambolesco. Una multitud abigarrada que, entre sus muchas descoloridas consignas, bramaba contra una supuesta privatización de la Universidad. Desconocen, al parecer, que se hallan en uno de los estratos más privilegiados de la sociedad. Un 40 por ciento de la población española de 25 a 34 años dispone de titulación superior, frente al 23 por ciento de Alemania, por caso. Las tasas universitarias que sueltan a tocateja apenas cubren el 15 por ciento del total. Obtienen, las muchas de las veces, generosas becas que sufragamos todos los españoles, incluidas las clases más desfavorecidas y, por tanto, muchos de los parados. No obstante, pese a su patente y patentada filantropía, no cabe siquiera vislumbrar un atisbo de egoísmo en los quintacolumnistas de la Universidad. Cuestionar alguno de sus preceptos divinos es caer de bruces en el muladar de los apestados y reaccionarios, cuando –paradójicamente– no hay nada más inveterado y sucio que la máquina redistributiva. Los pobres financian a las clases medias de hoy y a los poderosos de mañana. Algo que, en honor a la razón, debiera ser visto con ojos de buitre por su carga de cinismo y que, por el contrario, se ha convertido en algo consustancial al derecho. Sin embargo, como es de natura, el derecho debiera ser pagado con la moneda de cambio de la obligación. Una moneda que no parecen estar tan dispuestos a pagar los lechales anti-Bolonia, aferrados con uñas y dientes a la deliciosa ubre de mamá Estado. Exigir competitividad, cualesquiera que sea el campo de la vida que abarque, es como codearse con el hampa.

Así las cosas, el desalojo del Consejo de Guerra de la Universidad por los Mossos fue la llamada misma al combate. ¡Que nos sacan a palos del lupanar! ¡Vendetta! Cargado de veneno el dardo del escorpión, hizo éste suya la calle en una suerte de escuadrón de la muerte y plantóle cara a los Mossos en acto de justicia. Huelga aclarar que quizás no entienda yo por ignorancia el generoso sentido cívico de los recentines anti-Bolonia que, aprovechando la coyuntura, se mostraron atentos y serviciales con la causa nacionalista, ensalzando banderas independentistas y anacronismos varios; pero, al hilo de lo visto, acaso parecieran buscar una Universidad a lo Soviet, de tintes comunistas –ni siquiera socialdemócrata– y donde el pensamiento único se convierta en el músculo cardiaco del dédalo académico. Quizás lo próximo sea exigirles a los descocados lechales universitarios la entrada en su particular Palacio de Invierno con quepis y charretera, así como fusil de plástico en ristre. Todo muy simbólico y ceremonioso, casi litúrgico. Un ambiente caliginoso, denso, recargado con olores de antaño y melodías demodé. Y lástima –de corazón– por no poder llevar todo este limbo al sepia. Sería así tan de los añorados 30...

En cuanto a la batalla misma y sus prolegómenos, resulta cómico, pues es siempre el mismo. A saber. Las huestes se encargarán de hacer gala de su pacifismo y sus seráficas intenciones. La policía, por su parte, se mostrará impasible, firme, como el pino en la ladera. Decepcionada la hueste con la imperturbable rectitud de la policía, pasarán a proclamar cánticos tribales tales como “policía asesina”, “fascistas” y demás lindezas. Acto seguido, algún recental con ínfulas de guerrillero y resentido por no haber engrosado el Quinto Regimiento de Líster, dará un paso más y abrirá las puertas al contacto físico. En el caso de ayer, la mecha la encendió el grupo que hacía de ariete de la manifestación, golpeando con el mástil de sus banderas las defensas de los Mossos. Llegados a este punto, la caterva se crece, se aviene y comienzan a pasarse boca a boca el aliento de la invencibilidad. Con renovados bríos, el grupo de los paladines se verá reforzado por una fuerza motriz, llegada desde la cola del rebaño y empujando hasta su cabeza, haciendo del jabardillo una especie de Caballo de Troya. Pero, cuando no se tienen ni los bemoles ni las ideas para la Revolución, pasa lo inevitable. La Policía, en su deber, y harta de juegos de niños, responderá a la provocación aplacando de raíz el caos creciente, en este caso, un acto no autorizado y violento. He ahí el diásporo que comienza a crecer. Abracadabra, sin saber cómo ni cuándo, la torva ve satisfecho su deseo más profundo de iniciar una “revuelta popular”, usando la jerigonza revolucionaria. Adoquines, cócteles molotov, bolas de pintura...Un arsenal supuestamente improvisado de la nada y que condiciona la ebullición de la hueste. ¡Por fin la Guerra!

En el caso de ayer, los pacifistas mandaron al hospital a una treintena de agentes. Si la efectividad de un ejército se mide en el número de bajas causadas, los revolucionarios anti-Bolonia ayer clavaron una pica en Flandes.

Cuentan que el líder anarquista Durruti, días antes de recibir mortal balazo en el pecho, espetó al Secretario General de CNT, Horacio Martínez Prieto, cuando éste hacía un último intento por llevar la “Columna Durruti” hasta Madrid: «¡Yo no conozco otra disciplina que la Revolución. En cuanto a los demás, aprendeos esto de una vez: ¡Yo me cago en vuestras responsabilidades de burócratas!»

Más de un revolucionario de chichinabo creyó ayer noche oír el eco de su Alter Ego volar por la Vía Laietana. Al final, como en Cuento de Navidad, los espíritus nos hablan.

martes, 17 de marzo de 2009

TE LA METIÓ, IZASKUN

Cuando los más elementales principios morales se hayan lastrados por el peso y poso de la herrumbre, el desfonde de los mismos se antoja improbable. Más aún, la indecencia tenderá a avanzar a matacaballo como una metástasis desatada. A toda brida.

Así, lejos de mantener la línea de flotación, Zapatero, con su estilo charro y gerundiano, prende a diario la pólvora de las culebrinas hasta hacerlas despertar en tormenta y desgajar las piezas de su chalupa ante la lluvia de cañonazos.

No hace mucho, prometía una llamada a la joven Izaskun en el programa de TVE “Tengo una pregunta para usted”. No era una llamada cualquiera. Se trataba de una de esas que se producen una vez en la vida y que dibujan sonrisas en los estratos más profundos del alma. A la salida de plató, Zapatero se tomó la licencia de dedicar unas pocas palabras hueras, maquilladas como su córvida jeta por una de esas estilistas de televisión y, ante todo, cargadas de sentimentalismo ñoño. Reconoció que la pregunta de Izaskun le hizo recordar las tareas por las cuales "merece la pena" ser presidente del Gobierno, al tener la posibilidad de tomar medidas para "cambiar la vida de mucha gente" que, sin esas decisiones, no tendrían "ningún horizonte".

La famosa e incuestionable mentira como arma revolucionaria que llevara por bandera el mismísimo Lenin, se ve refrendada por nuestro dilecto Presi, haciendo de ella, además, una suerte de égida que todo lo vence. Y tanto. La ingenua Izaskun se tragó la pastrija con cuchillo y tenedor. De la llamada no queda ni las espinas. Nunca existió y, probablemente, nunca lo hará. Así, el cinismo queda grabado, como si de un código de barras de tratara, en el rostro de Zapatero por cada una de las sonrisas que va regalando al tiempo que promete lo que ni él mismo cree. He ahí la semilla del mal. Gestos y palabras grandilocuentes, filantropía de top manta, talante, pacifismo y nubes de colores. Sin embargo, a la luz de los hechos, lo que prevalece es un paroxismo de anorexia moral que degrada no sólo a quien la padece, sino a todo aquel a quien castiga con sus vitriólicas trapisondas.

A estas alturas del partido, no dudábamos de la patente de navegación provista por Zapatero y con la cual se veía autorizado para navegar por las aguas de la indecencia y la amoralidad. De acuerdo. Lo que, sin embargo, parecía más improbable en un cordero mueso de este pelaje, es que dejase con la miel en los labios del alma no sólo a los malvados empresarios capitalistas o a los maquiavélicos demonios del PP, sino que desmochara inclusive a los más desprotegidos y vulnerables. Así, la indefensa Izaskun, se convierte no sólo en testigo presencial de la degradación de las instituciones, que dejan inermes a los afectados por el Síndrome de Down como ella, sino que pasa a engrosar la cola de los manipulados y engañados por los tantos programas de cirugía plástica con los que el Gobierno trata de hacerse más apetecible. Ya saben: una rinoplastia por aquí, un poquito de pecho por acá; pero la esencia, el corazón, el nudo gordiano que, como aludiera Fernando II, lo mismo es cortarlo que desatarlo, nos demuestra que tras tanta apariencia se encuentra una esencia deletérea y deleznable.

Se incurre en el vicio moral de la hipocresía cuando dejamos de tener coherencia con nuestros propios principios. Por tanto, el pasaporte moral de Zapatero se halla infectado por los gérmenes del vicio y el indecoro, llevándolo a un terreno en el que el abandono de todo aquello que agarra se convierte en el padrenuestro de cada día. Lo mismo promete pleno empleo que crea un caldo de cultivo óptimo para un opíparo desempleo. De igual se compromete a cubrir entre algodones a los más desfavorecidos que los deja al albur de la tormenta. Y suma y sigue.

Con estas cartas, es de natura que la indefensa Izaskun confesara en la rueda de prensa de presentación de la II Gala de Down España del próximo día 21 que no quiere hablar del tema. La decepción corre por sus venas a ritmo de tantán. Sístoles y diástoles se suceden de forma alternativa bombeando una caterva de soldados encargados de prender la llama de la desilusión. Es el resultado de dibujarnos un mundo idílico al otro lado del espejo, tal como ocurriera en A través del espejo y lo que Alicia encontró allí. Y es que ya lo analizó el eximio filósofo Gustavo Bueno en su obra Zapatero y el Pensamiento Alicia. Nos encontramos con un personaje infantil, rayano con lo patológico, capaz de nadar sin mojarse la ropa y con más obsesiones que ideas. Es por ello que a su paso deje un rastro de desilusión como el que cubre a Izaskun. Pobre. Otra víctima más...

martes, 10 de marzo de 2009

WILD WEST

El armario de las ideas está vacío. Los miles de arroyuelos por los que corrían las políticas gestuales y retóricas se han secado. Tierra adusta y baldía. Lo más parecido a uno de esos paisajes yermos y abrasados del Wild West. Para colmo de las desgracias, la difteria ataca con inquina nuestras vías respiratorias, mientras el doctor duerme la siesta. ¿O es acaso presa de una catalepsia inmarcesible? Ni huella. Las culebras y los ratones se cuelan por las hendiduras de la madera reseca y agrietada, acatando la Ley Suprema que obliga a reflotar el instinto de supervivencia. A lo lejos, suena el eco del graznido de los cuervos. ¡Oh, Manes! Las campanas tocan a rebato. Sólo queda, en el mejor de los casos, la Parusía como tabla de salvación.

Asegura la voz popular que es fácil ser valiente en la taberna. Zapatero ha sabido gallear y mostrar sus coloridas plumas negando y renegando la crisis bajo la luz del halógeno central de la cantina, al arrimo y al abrigo de un nutrido corro de borrachuzos y palmeros. Una fiesta de aires ceremoniosos –casi proféticos– en la que todo vale con tal de negar la mayor. Cartomagia, ilusionismo y prestidigitación, para, al fin, ganarse el aplauso del respetable con un espectacular número de escapismo. Y desde entonces.

Esté donde esté, parece haberle caído el cielo con el peso de los montes gallegos. Aunque más bien pareciera haber puesto un pie allende del Cabo Finisterre y encontrarse soportando la zozobra de las aguas de la Costa da Morte. Es que Galicia es así. Desdeñosa, esquiva y traidora, como una mujer insidiosa.

O quizás se encuentre allá por las vascongadas, buscando la manera de darle la mano al mismo Diablo sin que le queme las falanges. ¿Y allí en el vórtice del Poder, el eje neurálgico del Estado Mayor: Madrid? No. Dicen las malas lenguas que comienzan a mirarle por el rabillo del ojo. A su paso resuenan los toques de codo entre los socios nacionalistas. Su caminar se vuelve tórpido y vertiginoso mientras le tienden una alfombra de pétalos de rosas negras. Clara alegoría. CiU se perdería en arrumacos y coqueteos. Guiños, besos sordos, todo vale; pero el corazón tiene razones que la razón desconoce. A Zapatero le escuece sólo el hecho de pensar en desprenderse del dilecto Govern. La genuflexión parece ser moneda de cambio. A nuestro sumo pontífice no le queda otra que dar la cara y bailar con la más fea: la oposición.

Cuentan que Machado dejó mella en Zapatero. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón, que dijera el poeta. Desde entonces, huye y rehúye de su otra mitad para velar por la temperatura media de sus fluidos escarlatas. Las palabras Pacto de Estado caen sobre su famélico cuerpo como una granizada invernal. Que se le hiela. Tiembla, como un animal acorralado, allá donde se esconda.

Mientras, Obama se va de picnic y francachelas con las niñas bonitas de Europa. A Zapatero le pesa el cielo. El aire se le hace denso. A duras penas entra en sus pulmones. Un marasmo físico y mental le hace confundir el apoyar con el follar, declamando con el Presidente ruso Medvedev. A sus amanuenses y conmilitones les vence la galbana. Ya no le vale hinchar el pecho de autosatisfacción. La realidad no lo permite.

Tras prender fuego al avispero, sólo queda correr en busca de un refugio seguro donde comenzar a trabajar en otra dirección; pero, como dijera el filósofo Séneca: “No existe viento favorable para el marinero que no sabe dónde ir”. Jaque a la Reina.

viernes, 20 de febrero de 2009

FEMINISMO PROGRESISTA

Que la espita de los cambios sociales es difícil de abrir, sabido es en casi todo el globo. Cierto es también, pero no por ello compartido, que siempre habrá una miríada sedienta y sediciente de honores y virtudes a la sombra de cada uno de los reclamos de cambio. Que a la Torre de Pisa se le sube la joroba, todos lo sabemos; pero del ver al descubrir hay un abismo. Y peor aún es el ver creyendo descubrir y, en última instancia, apoderarse de los honores del supuesto hallazgo.

Cada vez que aparece en algún medio de comunicación una de esas feministas de pro, con su gesto compungido, el entrecejo fruncido a más no poder, ademanes airados y voz tonante, mientras eleva a categoría de mantra cada una de sus consignas repetidas hasta el hastío, he de suponer que no seré el único mortal –hombre o mujer– que escuche el toque de retreta que llama a la nausea misma. Sí, es el efecto de los efluvios de la melopea de progresismo que, sin comerlo pero sí bebiéndolo, nos vemos obligados a coger cada vez que la televisión nos muestra a una de estas Venus pidiendo su renacimiento ideológico –sin la vieira de Botticelli bajo sus pies, no sea que lo tomen como simbolismo machista–.

Despreciable es la doble moral que enarbolan como desopilantes son sus contradicciones. No obstante, existe un grueso de mujeres que reniegan de la artillería feminista, sin dejar por ello de sostener ciertos principios que, por lógica, debieran instaurarse en la mente de cada ser humano. Una gran muestra de ello es la labor que desempeña la admirable Edurne Uriarte. Abro paréntesis. Confieso sin que me tiemble la voz que, personalmente, me parece de lo más granado dentro de la esfera intelectual y mediática femenina de nuestro país. Una mujer que reivindica día a día el poder de las ideas, patalea contra el ostracismo al que la aboca el nacionalismo vasco, reconoce sin complejos su ambición. Una mujer que se vio acariciada por la mano áspera y trémula del terrorismo cuando los asesinos de ETA quisieron acabar con su vida mediante un atentado con coche bomba en la UPV. Una mujer que ni se muerde la lengua ni titubea con la pluma a la hora de exponer sus ideas y principios tanto políticos –Catedrática en Ciencias Políticas– como sociales y morales. Cierro paréntesis y, por añadidura, lisonja.

Sirva pues lo arriba expuesto sobre Edurne Uriarte como declaración de intenciones. Y es que esta fémina es autora de una de las obras más políticamente incorrectas de nuestro tiempo sin que, por ello, desmerezca el título de obra maestra. Una obra ante la cual escupiría sin reparo Lucía Etxebarría, Espido Freire, Almudena Grandes, Pilar Bardem, Rosa Montero y un largo etcétera de serviles feministas, tan ciegas como dogmáticas ante la nueva moda progresista. Contra el Feminismo. Así, lisa y llanamente. Sin medias tintas. Sin maquillaje. Así se titula la obra con la que abre la veda, merecida, en la cual abate con argumentos demoledores a toda la pléyade de pseudo-intelectuales inoculadas por el virus del feminismo sin ton ni son. Un nuevo ejército llevado a los altares del progresismo al socaire de una búsqueda insaciable por encontrar un Tótem sagrado que venerar. Los indios se conformaban con las cabezas. Los progresistas van más allá: necesitan libar su masa mollar.

Ir del corazón a los asuntos –como diría Hermandez– es lo que hace Uriarte al exponer las distintas causas por las cuales el feminismo como ideología es una aberración, así como un ejemplo de cómo la izquierda, en general, y los progres, en particular, pretenden sembrar el campo de molduras sobre las que dejarnos caer ciegamente, a fin de encontrar distintas corrientes internas por las que arrastrarnos con tal de romper con un presumible orden establecido.

Este feminismo de mercadillo no se conforma con la igualdad de derechos y oportunidades. No. Su arrogancia va más allá. Tampoco buscan una equidad en todos los ámbitos de la vida. Su fin último es el reconocimiento de una supuesta superioridad biológica que las lance a una nueva órbita, mucho más fluida, armoniosa y libre. ¡Újele! En otras palabras: piden lo mismo que desprecian, sólo que a la inversa. Lejos pues de pedir una libertad de acuerdo a unos principios de igualdad, buscan a la desesperada el troquel del vasallaje, ese que convertirá al hombre en un esclavo y un ser abyecto, subordinado a los principios de la hembra. Sed de revancha. Resentimiento puro y duro. Cerrar la herida en falso.

Para ello se topan con todo tipo de ardites y subterfugios con los cuales imponer a machamartillo sus desabridos. Denuncia así Edurne Uriarte en su ya citada obra, cómo esta corriente feminista, gregaria e ignara de las cejas a los calcañares, se ancla a cualquier tipo de teoría científica –sesgada o no– que les baile el agua. Ocurre con las conclusiones de Ashley Montagu, antropólogo y biólogo británico de comienzos del siglo XX, que rompió con valentía algunas de las barreras culturales de la época. Publicó en 1953 The Natural Superiority of Woman, toda una provocación intelectual y formal. Una auténtica Piedra de Rosetta para el feminismo.

Así pues, decía Montagu que la mujer posee un sistema inmunológico más poderoso y un cerebro más pequeño, pero mejor coordinado entre los dos hemisferios que el de los varones. Ello hace que, según el biólogo británico, la mujer sea más perspicaz e intuitiva. No contento, va más allá. La razón última, el eslabón perdido, el músculo cardial se encuentra, nada más y nada menos, en la maternidad. En palabras de Montagu, una sociedad matriarcal sería más benevolente, menos agresiva, más coordinada, más humana. Todo ello por el simple hecho de su maternidad. De esta manera, supone que las mujeres serán las únicas capaces de aportar un nuevo espíritu humanitario, por el melifluo y almibarado amor de la madre hacia sus hijos.

Cierto o no, anteponer una cuestión puramente biológica sobre un plano social, donde presumiblemente ambos sexos debieran moverse en equilibrio y no buscando una supuesta superioridad, carece del más mínimo rigor intelectual y es, ante todo, un destello de zafiedad oportunista. Presume Uriarte así de ser una mujer ambiciosa, que busca el poder, de la influencia lograda a través de las ideas. Denuncia también que las mujeres son tan salvajemente violentas como los hombres. Además, no tiene reparo en reconocer la repugnancia que le produce la paridad, así como las rijosas armas sexuales de las mujeres. “Yo sólo valoro las armas intelectuales”, agrega.

En este orden de cosas, conviene cruzar el río tanteando las piedras y adentrarnos en la selva negra del feminismo y sus consecuencias. Que el debate es obligado, cierto es. Que las diferencias biológicas existen, obvio es también. Pero cuando se juega con esas diferencias de acuerdo a una necesidad de anteponer unos derechos sobre otros, interiorizando sólo las diferencias a convenir y poniendo en la diana la integridad moral y física del despreciado, es un juego peligroso, pues la espada corta en ambas direcciones. Lo vemos con la Ley de Paridad. Una Ley que se toma la licencia de defenestrar a hombres valedores y corona a mujeres con quizás menos capacidades por una simple cuestión de cuota, en lugar de atenerse al mérito. Se huye de una discriminación lejana, para darle la mano a una discriminación positiva, pero que, a efectos prácticos y reales, en discriminación se queda. Vamos más lejos aún. Cuando la Ley interfiere en las relaciones afectivas en caso de que una de las partes comprometidas se vea atropellada por la otra, es sano que la seguridad pública, por añadidura, vele por la seguridad individual de la parte afectada. Igual de sano es que se articulen mecanismos en base a la búsqueda de una profilaxis física. Sin embargo, nos encontramos una Ley –la de Violencia de Género– cargada de buenas intenciones, pero que, en la realidad, está resultando ser demoledora. Defendido es también por Edurne Uriarte, pero más aun por el heresiarca José Díaz Herrera en su obra El varón castrado. Denuncia cómo la Ley misma se basa en la premisa de que el hombre es quien ha generado la violencia doméstica desde tiempos inmemorables. Olvida esta Ley que la situación de las mujeres difiere en forma y esencia a la de antaño. Éstas pueden presumir de libertad y no dependencia respecto al sexo masculino, en tanto que las revoluciones de los anticonceptivos y laboral las dotó de mecanismos de independencia casi total, si no nos atenemos a otra suerte de necesidades, afectivas en este caso.

Nos encontramos con una Ley que destierra socialmente a los hombres a los que se les aplica. Cuenta Díaz Herrera cómo en base a esta Ley, junto a la Ley del Divorcio, todos los bienes son susceptibles de pasar a manos de la mujer en caso de no haber separación de bienes y mientras los hijos sean menores de edad; el hombre es expulsado del hogar sin que por ello deje de pagar las letras si la casa no es propiedad, al igual que la manutención total de los hijos y, llegando más lejos, existe la posibilidad de tener orden expresa de no acercarse a los menores. Así, Caritas puso sobre la mesa un informe en el que, por caso, en Granada, ochocientos de sus mil vagabundos provienen de la aplicación de esta Ley. Una Ley que arruina muchas vidas, pero previene pocas muertes. De hecho, no las previene. Cantos de sirena. Poesía. Maquillaje. Corrección política. Suma y sigue.

Y es que, la erudición de un ser se mide a veces por la ignorancia de los demás. Y resulta que en esta España nuestra son muchos los que están dispuestos a comulgar con las plúmbeas ruedas de molino de lo políticamente correcto sin tan siquiera cuestionarse algunos de sus preceptos. Es la ideología hecha religión. Recordemos que Religión viene de religar, y es precisamente eso lo que hacen los prebostes de la progresía: religar, mezclar todo tipo de dogmas, de residuos ideológicos, de ideas marginales, a fin de crear un nuevo paradigma desde el cual dejar brotar todo un bosque de incoherencias. Eso sí, muy religiosas ellas.

viernes, 6 de febrero de 2009

RUIDO, RUIDO.


El cambio de rumbo tomado por el bergantín de Zapatero en el mar del juicio y la opinión es más digno de los Hermanos Marx que de un Gobernante serio y con un pie, al menos, en el suelo de la decencia y el decoro. Así las cosas, podemos ver cómo lo mismo le acaricia el lomo a los Bancos y los eleva a categoría de Santos al ufanarse de poseer el sistema financiero más sólido del mundo, que se disfraza de Tribunal de los Tumultos y los pasa por el potro de torturas. Que sí, que no, que tenemos lo mejor, que ahora no nos vale....La verdad siempre está ahí fuera, nunca dentro, en la propia casa. Escoba en mano, a barrer para la calle. Y ruido, mucho ruido. Un ruido bordoneo, seco, como el zureo constante de las palomas. La Casa de Tócame Roque, que podría decirse. La cuestión es dar estopa a quien se mueva o levante la voz. Capuletos o montescos, atenienses o espartanos. Tanto monta. Todo sea por cubrir la portería. Todo vale, oye. ¡Que hacer trampas en el solitario no es tan malo! Mira que somos aprensivos los ciudadanos que nos quejamos y no obedecemos a pies juntillas al prócer, que sin malicia y sin molicie nos da gato por liebre, siempre con cariño.

Que si el problema es de la crisis financiera internacional o de Bush; que si es cosa del petróleo o del capitalismo trasnochado y carroñero…Ya es hora de hacer fonda en el camino, pararse a pensar, fruncir el entrecejo, quitarse las moscas de encima y –¡cómo no! – buscar un mal creíble. ¿Y quién puede ocupar ese papel de malo de la película si no es la perversa Banca? Si es que se veía venir, era cuestión de tiempo. Ese compendio de trasgos y demonios, loreleis, criaturas insobornables en su obsesión por lo perverso. Ahora ya sabemos por dónde irán los vientos.

Malvados son los bancos que no dan créditos a los pobres ciudadanos que, sin comerlo ni beberlo, se encuentran con los dedos del alma pillados en el cajón. Atrás quedó la bienquista austeridad. Créditos a tutiplén, barra libre de euros sin garantía de devolución para los curreles asfixiados. Que no, que no importa que la tasa de morosidad toque con el dedo índice el techo del 10%. Ya se improvisará, como siempre. ¿Qué será lo próximo tras la amenaza del Ministro Sebastián? ¿Nacionalizar los Bancos? –“Que se nos acaba la paciencia”, nos dice el Ministrísimo transmutado en una suerte de Führer– Recordemos que la autoridad, por desgracia, cabe en un sistema democrático. Todo ello después de haber jugado a la pídola con el dinero de los contribuyentes para salvar la línea de flotación de unos bancos que no han sabido asumir el coste de los riesgos de lanzarse a la yugular de unas operaciones harto dudosas.

Recuerda esta manía de Zapatero por cuadrar el círculo, de adscribir ciertos problemas de la economía a ciertos males de fábrica, a la perspectiva médica vesalista, concibiendo así la enfermedad como la acción de agentes sobre un cuerpo reducido a puro mecanismo –Sota, Caballo y Rey–. No se atiene pues a cuestiones coyunturales, propias, individuales, donde la responsabilidad de uno mismo es capital. No, el fracaso deriva siempre de un problema de raíz ante el que, obviamente, nada se puede hacer. De nada vale entrar en consideraciones respecto a las políticas fiscales de nuestro país, por ejemplo. El mal siempre va a estar dentro de un círculo de problemas intrínsecos a la economía global; una serie de parásitos empecinados en alimentarse de la inocencia de unos gobiernos que anteponen las buenas intenciones y el talente a los principios teóricos que mueven el mundo de la economía.

Los unos y los otros blanden sus espadas allá en lo alto, mientras, en la arena, casi cuatro millones de almas se dejan las entrañas peleando con los leones del desempleo, al tiempo que se incrementan los impagos, las viviendas subastadas... Más vale gritarle al Iluminado eso de: Alfarero, a tus cacharros. Haz tu copa y no te importe si no puedes hacer barro. Pero, ay, pobre de él, que ni copas ni zapatos...

martes, 3 de febrero de 2009

UNA DE PUTAS Y LADRONES


Cuando se tiene cierta inclinación por el relativismo desacompasado, huero, engolosinado por el todo vale, resulta que hasta ciertos criterios perfectamente calificables y ponderables objetivamente terminan uncidos ante el yugo del subjetivismo más fachendoso y ramplón.

De esta guisa nos viene que el arte, tan valorado antaño, se halle prostituido hogaño. Lo vemos a diario con el aplaudido arte contemporáneo. Un arte que, a todas luces –y no precisamente las luces que dieron nombre a todo un siglo– es más circo barato que verdadera expresión del alma. El culto al ombliguismo, el aquí te pillo y aquí te mato, la espontaneidad como valor en alza, el simbolismo hecho religión, el abstraccionismo alimentado de grandes dosis de psilocibina. Todo ello pasado por el troquel del progresismo desatado.

Así las cosas, es inevitable que la farándula progre no caiga decúbito prono ante este nuevo conato de becerro de oro. ¡Y tanto oro! Este mundo de expertos trileros capaces de cambiar con maña el garbanzo del cubilete ante el arrobo del respetable, lo mismo se saca de la manga una subvención con la que producir una suerte de cine independiente, que vomita auténticos odios africanos sobre las producciones norteamericanas.

Resulta cuanto menos curioso –si no cómico– ver cómo nuestros más dilectos actores y directores se deshacen en catilinarias y libelos contra los lobbies, mientras que ellos mismos generan el suyo propio a base de imposiciones totalmente al margen en un sistema de libertades y derechos civiles: sí, el famoso 5% de impuesto revolucionario con el que llena FAPAE su peculiar faltriquera a base de extorsionar a las televisiones privadas que sí saben lo que es cortar una oreja en el ruedo de la vida real; o sea: compitiendo en el libre mercado.

Una vida real esteatopígica, patológica, que tratan de vendernos nuestros cineastas en cada una de sus películas a base de arrabales, prostitución, miseria, mariconeo y drogas de toda laya. Una realidad que todos conocemos, pero, aún más, cualquier pobre diablo que no viva bañado en oropeles como por fortuna –nunca mejor dicho- se permiten estos malabaristas de la contradicción, doctores en francachelas y saraos de alta alcurnia. Vamos, lo que en la jerga progre llamarían vida de auténticos burgueses. Esa –y no otra– es la vida que gastan muchos de estos pelagatos al tiempo que se toman la licencia de aleccionarnos moral e intelectualmente al resto de personas que, al contrario que ellos, sí creemos en la libertad, en las disensiones, en otros puntos de vista y, sobre todo, en otra forma de hacer arte. No es ésta precisamente la de robar al contribuyente y a las empresas privadas. Perversos son sus fines como indignos son los medios que utilizan los tarambanas del cine español para hacernos llegar su producto.

Todo ello gracias a una Ley del Cine retrógrada, vacía de sentido lógico y con un doble fondo autárquico y fascista si cabe. Una Ley sobre la que aún tiene que pronunciarse el Tribunal de Justicia de Luxemburgo por las inconstitucionalidades que alegó UTECA que suponían este tipo de atracos a mano armada. Todo eso con el balido de fondo de los recentales nacionalistas implorando competencias para sus comunidades en producción audiovisual, por lo que, Abracadabra, se crea en este 2009 un nuevo fondo específico para el cine en lenguas cooficiales, con una dotación de 11 millones de euros –¡tachán!– sacados de la chistera del contribuyente nuevamente. Y claro está que la Fundación Autor se frote las manos como el jabardillo de botarates que espera el garrotazo que abra la piñata. Por no hablar de esa Diosa Vestal que es nuestra Pilar Bardem y sus adláteres. Llueve pues el dinero por obra y caridad del Altísimo en algunos sectores protegidos por un altruismo estatal que, curiosamente, se regodea con la redistribución del dinero de acuerdo a un principio: el colegueo.

Señores, por Dios, si el cine español no interesa al público –entiéndase: yo, tú y aquél– gánense su cuota de mercado a base de innovación, satisfacer las necesidades cinéfilas de la gente, arriesgar buscando nuevos horizontes, ¡qué sé yo!; pero no desde luego inyectando en vena todo un estercolero triturado que para nada interesa. Que sí, hombre, que sí: todos sabemos que su materia gris es de otra naturaleza, como providencial; pero no hagan que al mirar la cartelera sea inevitable descartar dos de cada diez películas por ese Realísimo Decreto que nos obliga a consumir cine Made in Spain –denominación de origen– y no tanto Gran Torino y demás basura que encontramos en el muladar yanqui.

"–¿Cómo? ¿No quieres sopa? Pues dos cuencos rebosando", que diría esa madre. Pues en esas andamos con el "cine" (Adviértase el entrecomillado. Es intencionado).

Y pensamos que la caída del muro hizo estragos en el inconsciente colectivo escarlata. Nada. Ni a base de tirones de oreja...

lunes, 26 de enero de 2009

¿ANTIFASCISMO?

Ni intelectual ni formalmente se puede decir que Rosa Díez eleve el mercurio de mi orientación ideológica; pero lo que es un hecho inconcuso es que, a día de hoy, sea de lo más granado que tenga nuestro País en cuanto a la defensa de los valores constitucionales y la libertad se refiere. Por ello, panfletos como los de la foto, pegados por los proetarras en las paredes de Andoain es, lisa y llanamente, de risa. Hablo de la risa floja que levanta la vergüenza ajena, por supuesto. La tímida risa de conejillo que alberga de dientes adentro la negra sombra de la certeza de saber que el problema de fondo, el eje radial, el núcleo atómico, es mucho más doloroso y enmarañado.

Estos nazis y fascistas –lo uno no se entiende sin lo otro- envueltos en el satén de la más vieja y sangrienta historia, paradójicamente, se ufanan de poseer un anverso demócrata y un reverso progresista. Su presencia, su amoralidad, sus contradicciones tanto formales como esenciales, sus costras de patetismo, su tufillo a leche agria, a madera mojada, no es más que un autorretrato con el que presentarse ante la sociedad occidental y moderna. Falsas son sus pretensiones democráticas, como falsa es la sonrisa pintada del payaso que un día ilusionó a los niños con sus globos escarlatina. Lo cierto es que ante el tribunal inapelable de la Historia, quedan como eso mismo: un triste y moribundo payaso, al tiempo que peligroso. Un peligro propio de aquél que se sabe vencido y no tiene nada que perder.

La elección de los hechos, la elaboración de los conceptos, la determinación del objeto, decía Max Weber, está marcada por la orientación de nuestra curiosidad. Es precisamente este carácter parcial el que determina nuestra elección. Es también el elemento por el cual se tropieza con la hostilidad de las ideologías, la sobreestimación de unos fenómenos y la negación de otros.

Obedece a ello pues que el Socialismo, en su propia naturaleza integradora y su carácter omnipotente, sea un refugio perfecto para todo tipo de individuos de tendencias totalitarias. Es el resultado natural de saberse iluminado, de creer haber llegado a la cima. Es sabido que el Socialismo presenta unas suspuestas soluciones a cada uno de los problemas que aparecen en las vidas de las personas, cuando en realidad, a la luz de los hechos, es el mismo socialismo el creador de gran parte de ellos (“No hay que pedir el retorno de lo que fue la causa del trastorno” que dijera Ortega). No obstante, arremeterán contra tirios y troyanos en base a un principio de transposición, como hemos visto a lo largo de la Historia más reciente, con tal de no entonar un mea culpa. Incluso hoy en día vemos a los mismos fascistas de ayer pidiendo clemencia en el País Vasco, al tiempo que devoran vidas humanas como lobos, todo ello –claro está- por culpa del nacionalismo español que los obliga a obrar en consecuencia; o esos comunistas, extemporáneos y anacrónicos de la cruz a la bola, que dedican sus catilinarias y su combate a luchar contra un sistema que, además de haber demostrado ser el que más necesidades humanas ha satisfecho durante toda la Historia, actúa como elemento de homogeneidad, lo que, paradójicamente, desean. ¡Tiemble usted después de haber reído!

Según Ledesma Ramos: “En España, la derecha es aparentemente fascista y en numerosos puntos es de esencia antifascista; la izquierda es antifascista aparentemente y es de esencia fascista en muchos aspectos”. Y así sigue. Esa obsesión deleznable por realizar un supuesto papel de matrona, de sanear la vida pública en tanto que los individuos no podemos sin la ayuda de una matriz, no hace más que distorsionar nuestro papel como personas. Entiéndase: lo que en los años treinta llamaban “fascistización”. Y obvio es que la teta de la libertad y la sopa de la organización no cabe en la boca, puesto que son términos incluso contradictorios.

Así, a estos cachorros de vitola fascista que se reproducen como hongos después de la lluvia en nuestro país –donde aún se derrama sangre por las ideas-, no les duelen prendas para encañonar un arma con una mano, al tiempo que con la otra izan la bandera de la paz y el antifascismo. Si contradecir la opinión es mojar la mano en la propia sangre, estos malbaratadores de la sociedad deben tener sus manos empapadas. Y no sólo por sus contradicciones. Eso es lo grave…

sábado, 24 de enero de 2009

¡FUEGO AMIGO!

El juicio viene de la experiencia, y la experiencia viene del mal juicio. Lo uno deriva de lo otro. Se complementa, se solapa. Al menos así reza el viejo proverbio, oriflama de la auténtica sabiduría: la que da el fracaso.

Por el contrario, están los que ni tienen juicio ni, al parecer, experiencia. La sucia astracanada inaugurada por las declaraciones de Gallardón en el programa 59 segundos sobre una supuesta trama de espionaje, es la semilla de la que brota todo un entramado de maleza que se agarra, avanza, se come el terreno literalmente, ocultando así todo lo que cubre con su espeso manto verde. Y en esas estamos. Los árboles no nos dejan ver el bosque.

Que el alcalde de la capital de España y una de las principales ciudades de Europa arremeta como toro bravo contra sus propios correligionarios y elementos de sostén es, sencillamente, digno del más hondo de los desprecios. Al menos del desprecio y la inquina que levanta sobre 10 millones de españoles que confían en un modelo alternativo de España. Así, no contentos con arrancarse la piel a tiras los unos a los otros dentro de su propio partido, va el capitán pirata, cantando alegre en la popa, sin diez cañones por banda y, lo que es peor, sin juicio alguno, a contemplar quién besa antes la lona. ¿Gallardón? ¿Esperanza? ¿Zapatero? Tanto monta… La cuestión de fondo, la intrahistoria, el nudo gordiano, se halla en el hecho mismo de la contemplación de Rajoy. Y no hablo de la contemplación cabal que predican los maestros Zen. No, se trata de contemplar con la indolencia del que ve llover. ¡Y con la que está cayendo!

Una tasa de paro del 14%; el Ministro Sebastián sacando el cuaderno de recetas de la abuela (la abuela Autarquía, claro está); los pepiños y compañía clavando lanzas a moro muerto (PP) para anotarse los goles mediáticos de la Obamanía; 820.000 familias que afrontan el 2009 con todos sus miembros desempleados. Y suma y sigue. Y con todo ello, el principal partido de la oposición le baila el agua al Gobierno de Zapatero con su silencio, tan cobarde como cómplice ¡De traca! Eso mismo: dale las llaves del gallinero al zorro, una ganzúa al caco, un mechero –qué digo, ¡un lanzallamas!- al pirómano y verás cómo rebosa el vaso de la satisfacción personal de saberse resuelto. Normal es que los que debieran estar escondidos y aterrados (PSOE) se froten las manos frente al calor de la chimenea madrileña.

Triste es ver a un PP inveterado, sucio, convertido en una suerte de Pavlov que lo mismo le toca la campana a la perrita del PSOE, que se la tocan –y no hablo metafórica ni figuradamente- al arrimo de la nube negra. Que sí: que lo mismo le hace la boca agua al partido socialista con la sangría del fuego amigo que se cruzan el quintacolumnista Gallardón y la buena de Esperanza, que le tienden una trampa al socaire del supuesto trabajo interno (entiéndase: de Interior) ejecutado con escrupulosidad de manos alfareras por Mortadelo y Filemón. De momento,nada se sabe ni se hace.

Así las cosas, es de natura que Zapatero y sus huestes puedan cantarles desde la Tribuna al Partido Popular: “los muertos que vos matáis / gozan de buena salud

Es lo que ocurre cuando ni se tiene juicio ni se aprende de la experiencia: siempre están los ávidos de oportunidad para encumbrarse a fuer de trepar una espalda vencida.

jueves, 22 de enero de 2009

LA ERA OBAMA


“No pediremos perdón por nuestro estilo de vida”. Semejante sentencia, elocuente en sí misma, cargada de orgullo y sentimiento patriótico, sonaría en nuestro país como un disparo de soberbia, un trallazo en el lomo de la decencia e incluso, si me apuran, como algo anacrónico. Sin embargo, fue pronunciada bajo la atmósfera litúrgica y solemne de la toma de posesión del nuevo Presidente de los Estados Unidos de América, amén de la progresía española, al arrimo y abrigo de las miles de personas que se entregaron al patriotismo americano como elemento de homogeneidad y columna vertebral de toda una sociedad.

Este Obama que tanto ilusiona (“Nadie promete tanto como aquél que sabe que no va a cumplir nada”, que dijera Quevedo) ha demostrado, por una parte, ser un gran vendedor de sueños; por la otra, ha dado un toque de espuelas a la progresía española y europea, tan aplatanada y entregada a lo desconocido.

Un Presidente que culmina con un sentido y sincero “God Bless America”; que ensalza el sentimiento Patrio; defiende la cohesión por encima de colores políticos, razas, ideologías, religiones; y que señala con el dedo índice al trabajo individual como centro gravitacional del noble y perseguido sueño americano. En resumidas cuentas: todo aquello que los progresistas de toda laya encuadran como base del antiamericanismo, se ha visto, una vez más, rebasado por un Presidente que, al igual que el pueblo norteamericano, cree en los principios de la Nación. ¡Quía!.

Por ello, es de considerar hasta qué nivel de intoxicación informativa habrá llegado la sociedad española para extrapolar todos y cada uno de sus prejuicios maniqueos a la escena política norteamericana, tal como nos ha demostrado Mar Moreno, al sojuzgar las intenciones de apoyo del Partido Popular al nuevo Gobierno de Obama, arguyendo infantilmente que es el PSOE el que puede establecer un matrimonio idílico con el Presidente de los Estados Unidos y no ese añejo PP, el cual se movería a la sombra del Partido Republicano, más concretamente a los pies de Bush. Falso. Recordar a este PSOE mendaz y fariseo que mientras Lincoln redimía a los esclavos negros, el Partido Demócrata con el que tan bien casa el socialismo español luchaba con denuedo por defender los derechos explotadores de los esclavistas norteamericanos. También conviene aclarar que, durante la campaña electoral de John Kerry, el mismo Partido Demócrata comunicó al PSOE su deseo de no verse apoyado por éste, puesto que todo lo que suene a socialismo no es de recibo por tierras norteamericanas. Por no hablar de un país donde no existe esa plúmbea y antidemocrática disciplina de partido que impida a un congresista republicano apoyar en una votación –por ejemplo- a otro del partido adversario, como ocurre en nuestro país. En fin, más de lo mismo: el ignorante no sabe, el necio cree que sabe.

Lo cierto es que, lejos de guarismos y cifras, todos conocemos los toros con los que deberá lidiar Obama al frente de su primer mandato. Incluso son muchos los que se aventuran a esbozar su política como un retrato de las políticas de Jimmy Carter, Lindon Johnson, así como Franklin D. Roosevelt. Sus dotes de orador y su retórica ateniense le hace depositario de una gran confianza ciega que gran parte de la población mundial le ha otorgado a fuer de palabrería. Ya le recordó la buena de Hillary durante las primarias que era muy bueno para hacer campaña en verso, pero que los asuntos de gobierno se escriben en prosa.

De momento, parece dispuesto a destinar más de un billón de dólares a transformar la economía, olvidando que la economía ni se crea ni se destruye como la materia al albur de un principio creador casi providencial. No, dentro de la complejidad de la economía, existe un elemento olvidado pero crucial: la economía obedece, ante todo, al intercambio voluntario de bienes. Por tanto, todo lo que sea intervenir, será alterar el orden natural de la misma, creando un circuito de alteraciones llamado a dinamitar todo lo que esté por encima. Ya se lo advirtió el mismo Keynes a Roosevelt durante su tan vitoreado New Deal. Obvio es, por lógica supina al cuadrado, que destinar toda esa cantidad ingente de dinero a distintos fines intervencionistas supone una carga fiscal mayor al pueblo americano; una presión que los pone en el centro de la diana de la mal vista redistribución de la renta. Ojo avizor…

Acabado de pasar por la pila bautismal, son muchos los retos que deberá afrontar Obama. Sin embargo, el país que le ha tocado domar ha demostrado perdonarlo todo menos la traición a los principios sobre los que se levanta el edificio americano: el patriotismo, la individualidad, el mérito, el trabajo duro, así como el respeto a la libertad en todos sus ámbitos.

Mucho se espera –especialmente la izquierda en general- de Obama, presagiando una política acendrada y deslumbrante como una patena de plata. Conviene recordar las palabras de Popper, al decir que en política, al igual que en medicina, lo más probable es que el que promete demasiado sea un charlatán. Seguramente no se equivoque. El tiempo hablará en voz alta.

martes, 8 de julio de 2008

¡ARRIBA LOS POBRES DEL MUNDO!

«¡Arriba los pobres del mundo!». Con ésta consigna anacrónica, huera, con rancios olores soviéticos, se comulgaron al finalizar la eucaristía del 37º Congreso federal del PSOE que ha tenido lugar el pasado fin de semana los feligreses socialistas de toda laya. Semejante sentencia sonaría victoriosa, elocuente, excitante para los socialistas de comienzo del siglo XX, pero es, sin lugar a dudas, –además de un ridículo estentóreo– una manera de arengar a la tropa de pelagatos y ablandahigos que lo presenciaba de lo más sectaria y soberbia posible. Máximas de corte mántrico, sencillas, de escaso rigor intelectual y, ante todo, vacías. Eso es lo que siempre han buscado, como el buitre la carroña, los prebostes de la mal llamada inteligentsia socialista.

Lo llamativo es que sean vertidas por el aparato fonador de una caterva de millonarios de pedigrí, de la corte de afincados en los opulentos chalés adosados de Pozuelo de Alarcón, que gozan de toda una suerte de privilegios y concesiones reservadas para una élite que hace sus Américas a cargo del contribuyente, con nocturnidad, alevosía, premeditación y todos los agravantes posibles. Vamos, que el famoso axioma de la no-agresión de Rothbard puede sonarle a chiste barato a esta cohorte de Beguinas y Dominicos.

Si como escribiera Albert Camus, “es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto”, el puñal que el peor Presidente de la democracia española esconde tras sus seráficas intenciones, al tiempo que se granjea odios africanos entre ajenos y propios, es toda una enseña de las pústulas que puede levantar un Ejecutivo empeñado en tejer nubes de colores. Para toda esta cuadrilla resulta no solo tolerable, sino también aconsejable, el hecho de llamar a la buenaventura de la pobreza. Mientras que miles de personas pierden sus empleos, decrece el nivel de vida y aumentan los problemas sociales, al socialismo sólo se le ocurre ser positivos para capear la crisis y vitorear el voto de pobreza. Para quitarse el sombrero…

Es tal la obsesión del socialismo por jadear una pobreza que ellos mismos generan con sus nefandas políticas económicas que la conciencia marxista se desgarra en la contradicción de abolir la pobreza y adorarla

Para nuestro ayatolá de la moral y el rebose intelectual, es indispensable cerrar el círculo creando una serie de medidas y proyectos encaminados a elevar al hombre moderno al acercamiento a unos valores espirituales que nada tienen que ver con la concepción materialista de los conservadores y liberales. Así, de nada sirve alimentar al hambriento o vestir al desnudo, pues para ello nos dota el Altísimo –entiéndase San Marx– de unos anhelos por colmar una vida interior alejada de la trivialidad y el absurdo trasiego de la vida material.

Sin embargo, es sabido en todo el orbe que este rebaño de nuevos ricos no es que sea precisamente el vivo e inmaculado reflejo de una rigurosa vida ascética ni que se paseen con sus escudillas de mendigos tibetanos por los lujosos pasillos del Congreso.

La Tramoya que nos tratan de meter entre pecho y espalda los tarambanas de la crema izquierdista a fuer de repeticiones respecto a una supuesta superioridad moral que, por definición, es patrimonio irrenunciable del socialismo, roza extremos lancinantes. Así, sentar las bases de que el socialismo parte de una serie de premisas morales e intelectuales mucho más altas que las que pueden representar ciertos liberales, basándose en que sus principales activos son el desarrollo de una vida interior mucho más deliciosa que la ajada vida material de la derecha capitalista, es como pasearse descalzo por el filo de la navaja.

Para el socialismo, por definición, la meta última de su ideario común es la satisfacción de la mayor parte de la sociedad, especialmente las clases más desfavorecidas. Sin embargo, obviar que la vida interior es superior al desarrollo de una vida exterior paralela, no sólo choca, sino que contradice sus propias teorías. Cuando el liberalismo, en su modestia, se preocupa por las cuestiones materiales que, en última estancia, son aquellas que permiten el desarrollo de una feliz vida interior carente de tribulaciones mundanas como el hambre, el desamparo, la insalubridad, el paro y toda una serie de problemas que, en caso de padecerlos, colocan al individuo en una posición de máxima susceptibilidad respecto al dolor, no hace más que admitir tácitamente que la vida material no da la felicidad, pero sí evita el dolor. No es tanto como garantizar una suerte paraíso en la tierra como prometen los utópicos poseedores del complejo de Fourier, pero, a decir verdad, es mucho más reconfortante saber que se crean las condiciones para una vida material que permita una comodidad que el socialismo siempre ha negado, al tiempo que hacía promesas imposibles. Recordemos que el viejo Trotsky aseguraba que en la sociedad socialista, «el hombre medio llegará a igualarse a un Aristóteles, un Goethe o un Marx. Y, por encima de tales cumbres, se alzarán otras aún mayores».

Lo cierto es que para Zapatero, claro ejemplo del tocado por el complejo de Fourier, ésta es la ruta de navegación a seguir, esperando conseguir idénticos resultados, pero con Saramagos supliendo a los Goethes. Literatura y nada más, la que le permite salir de naja respecto a los verdaderos problemas humanos que lastran la existencia de millones de personas.

En palabras de Montesquieu, una injusticia hecha a uno solo es una amenaza para todos, admitir la primera injusticia es abrir la puerta a todas las que les siguen. Injusticia es a fin de cuentas la que genera un Gobierno que, creyendo estar agasajado y tocado por el índice de Dios como en el fresco de Miguel Ángel de la Capilla Sixtina, consigue siempre resultados totalmente opuestos a los que de partida buscaba. Un Gobierno furibundo, alcanzado por el pecado de la vanidad e hipnotizado con grandes ilusiones que en ilusiones se quedan. No olvidemos así que, según Freud, la ilusión es una especie de consolación que se caracteriza por su inmunidad ante el ataque de la lógica y la realidad. ¡Qué puntería! Sabias pinceladas que describen la psicología de un personaje –Zapatero– llamado a extender su particular neurosis y esencia de Peter Pan al resto de la sociedad, ignorando que ésta, en su insobornable llaneza, sí se conforma con tener la nevera llena, un trabajo y las cuentas claras. Lo demás, ya es cada cosa de cada cual, ¡carajo!

Que se cree, como la jota de La Dolores, grande como el mismo Sol

EL BALANCE INVISIBLE

Que un personaje de farragosa torpeza, todo un zote en lides económicas, efigie de la amoralidad y la petulancia más supina, diga que la crisis es una cuestión opinable y que los actuales problemas que atraviesa el país son obra de la maledicencia del capitalismo, es el mayor acto de iniquidad que puede cometer un gobernante para con sus ciudadanos.

El manido discurso victimista en el que se encastilla toda esta pléyade de socialistas de escaso fuste, posee tan poco peso intelectual que no puede hacer otra cosa sino ofender. Así, existe un grueso de la población que, más por confusión que por ignorancia, le acaricia el lomo al Gobierno, le ríe la gracia, lo toma en serio, deglute y digiere sus peroratas a fin de correr una suerte de desdoblamiento inducido y casar con el discurso político de moda. Voila, así nos encontramos con el perfecto cuadro clínico de propaganda progresista, oriflama de la “ciencia socialista” de la que hablaba Lenin.

En este orden de cosas, si usted conversa con alguien de profundas convicciones socialistas, se escapará por los cerros de Úbeda, dirá que la culpa es única y exclusivamente del petróleo, de las políticas neoconservadoras, que la crisis es internacional, e incluso se mostrará benevolente con el pobre Zapatero, que sin comerlo ni beberlo…menuda la que le está lloviendo.

Si el mismo discurso se encuadra en un marco más descolorido, con alguien más apolítico, éste zanjará el asunto señalando a la crisis internacional, la burbuja inmobiliaria y ¡ale!, a echar tierra de por medio.

Por el contrario, si miramos el problema críticamente, avizorando todas las esquinas, buscando las huellas como un zahorí, nos toparemos de golpe con un círculo de fluctuaciones y complejidades mucho más amplio de lo que nos venden desde los altavoces monclovitas. Y gran parte de ello, claro está, prendido por la llama del Gobierno.

El tema del petróleo tiene su punto de verdad: obviamente, los 150 dólares del barril no los define Zapatero en un conato de Octavio Augusto. Ya quisiera tanto poder el Iluminado…

De lo que sí es responsable directo Zapatero, sin embargo, es que los hidrocarburos representen el 82% de nuestro consumo energético total, al tiempo que toda la potencia energética instalada durante su legislatura haya sido de ciclos combinados de gas (90%) y de energías renovables fuertemente subvencionadas (10%), cuyo coste de generación multiplica por ocho el de las centrales nucleares en funcionamiento y por tres las de nueva construcción.

A ello le sumamos una política que ha impedido la creación y modernización de refinerías, por lo que tenemos un sistema de refino de petróleo totalmente insuficiente para nuestras necesidades, y además el más obsoleto de toda la UE-15, lo que nos lleva a un déficit tan gigantesco de gasóleos, que tenemos que importar anualmente más de 15 millones de toneladas, casi el 50% del total. Por no hablar de la política antinuclear: mucho señalar al petróleo por su tendencia al alza y la repercusión que tiene como fuerza centrifugadora sobre resto de la economía, pero ahora bien, a la energía nuclear, ni mirarla. No será este Zapatero remendón quien tire del hilo de Ariadna...

Tenemos así identificado buena parte del problema –el energético–, pero por desgracia, el exceso de intervencionismo y el afán de un Gobierno obnubilado, con más literatura que convicciones, empecinado por controlar todos los resortes de la economía, genera más problemas de los previstos. Es lo que Von Mises denominó la dinámica del intervencionismo. El Gobierno carece de la información subyacente que se desprende de la intervención primera, por lo que todo lo que suceda en consecuencia será igualmente una nueva obstrucción al proceso de libre mercado y, por tanto, respeto a la libre voluntad de los individuos que deciden cómo acceder a la conquista de sus anhelos. Cada intervención necesitará de una nueva que cubra los efectos de la anterior. Todo ello, por tanto, no hará más que distorsionar las señales del mercado. Así, ¿cómo es posible que suban los salarios y baje la capacidad de compra de los ciudadanos?

La razón de todo este embrollo se halla ligado a lo que acabamos de comentar. Se han eliminado lo que en el mercado se denominan estabilizadores automáticos: si baja la actividad, baja la capacidad de compra de la gente y, por tanto, como puedo pagar menos, bajan los precios. Pero si, por ejemplo, como Gobierno limito la productividad, subvencionando ciertos sectores como ocurre con los transportistas, además no permito que las compañías aéreas puedan transportar libremente las mercancías porque metemos la competencia de Renfe, que es una empresa pública; que además subvencionamos los precios del AVE para fastidiarles y no puedan transportar libremente…el cuadro resultante será un mapa de alteraciones como el expuesto antes con la dinámica del intervencionismo.

El resultado es bien sencillo. Nos encontraremos con un mapa de señales totalmente alterado, artificial, por el que Gobierno navega sin rumbo, con la única pretensión de abarcar un radio de acción que lo sobrepasa. Es lo que ocurre cuando el “yo colectivo”, representado por el Estado -en su más pura esencia rousseauniana-, y desde su altura, trata de coordinar mecánicamente las vidas de millones de individuos, olvidando que sus principios, sus ejes de ordenadas y coordenadas, se hayan ligados a su propia subjetividad y, por tanto, libertad. Es por ello por lo que no se puede cuantificar objetivamente la cantidad de anhelos que el Estado puede satisfacer arbitrariamente. El Estado siempre tenderá a determinar equivocadamente que su sabiduría está por encima de la del mercado (entiéndase: individuos). Pero como señalara Milton Friedman: el Gobierno nunca aprende; aprende la gente.

Llegando más lejos, podemos determinar que buena parte del problema se basa en que toda intervención cuesta di-ne-ro. Un dinero que, obviamente, ha tenido que ser extraído con anterioridad mediante unas políticas fiscales llamadas a limitar la cantidad de bienes económicos que puede tener un individuo en pro de igualar al resto de ciudadanos. Olvidamos así que la espada corta en ambos sentidos; por ello, la igualdad siempre tirará a la baja éstos bienes por su propia naturaleza, nunca al alza, por perogrullada al cubo. En palabras de Thomas Sowell: “Hoy en día, los "progresistas" quieren extender aún más el control político a los ingresos. Lo llaman "justicia social" pero también podríamos llamarlo Rumpelstiltskin y seguiría significando que los políticos decidan cuánto dinero nos permiten tener a cada uno de nosotros”.

Pero esto siempre será como alimentar la caldera de la locomotora de un tren de vapor con la madera de los vagones. Mientras más bienes se sustraigan vía impuestos para cumplir unos objetivos sociales, más demanda habrá por una parte de la población que, desigual pero no necesitada, los reclamará también, creando así una espiral por la que cada vez se requerirá detraer más impuestos. Lo social, entendámonos, es una boca imposible de saciar.

Así, a la luz de los hechos, los resultados visibles del exceso de intervencionismo de la política de Zapatero son significativos. Somos el único país de la OCDE donde en los últimos años ha descendido el poder adquisitivo de los salarios, mientras que en el resto ha crecido; ha pasado del puesto 23 del Global Competitiveness Index que alcanzó en 2003 al puesto 29 en 2007; nos encontramos en caída libre en cuanto al Índice de Libertad Económica; unas subidas del coste fiscal que pagan las compañías por sus trabajadores alcanzando con Zp su cota más alta: el 39,1% de lo que retribuyen por sus empleados acaba en manos de Hacienda, lo que supone cerca de 2 euros de cada 5; la participación de los salarios en el PIB más baja de toda la Unión Europea; unos resultados en el informe Doing Business del Banco Mundial por los que España ha pasado del puesto 108 al 118 en el ranking que establece la facilidad de abrir un negocio…Todo ello, por un gobierno que presume de socialista y que, obviamente, reniega de su naturaleza de vitola intervencionista jurando y perjurando mientras se da golpes en el pecho.

El resultado final, por encima de valoraciones e informes, será mucho más diáfano: disminución del dinero que tenemos en el bolsillo y paro, mucho paro. Pero claro, para eso siempre está la estadística del INE -recordemos que su propio nombre indica que viene de Estado, por lo que nunca tenderá a dar datos fehacientes-. Así, el Ministerio de Trabajo, manipulando con chabacana desvergüenza y nefanda alevosía, cifró en 15.000 el número de nuevos parados en el mes de Mayo, mientras que el Ministerio de Economía lo amplió hasta 91.400, la peor cifra en 70 años. –qui prodest?- Huelga señalar en cuanto al INE, el dedazo de Zapatero respecto a Jaume García, nuevo Presidente, a fin de trucar los coeficientes de reparto de impuestos de cara a la aprobación del Estatut. Entre las fechorías de su tramoya se encuentra, además, la de cambiar los datos de crecimiento interanual de la construcción, cambiando el -5% al 1,3%.

La manipulación de este Gobierno llega a ser tan flagrante que, aun contando con datos de multitud de estudios independientes que auguraban nuevos tiempos de vacas flacas, se saca de la chistera unos datos de crecimiento totalmente virtuales, unas cifras de producción, generación de empleo y previsiones cargadas de falsedades. Por no hablar de los índices de inflación reflejados posteriormente en Eurostat. Ni un solo analista de este país la dio por buena; pero ocurre que Eurostat repite las cifras que le da cada país sin comprobar nada, y menos cuando el maestro de orquesta de Eurostat es Almunia.

Aun así, no contentos con ello, a contrapelo, determinan los Presupuestos Generales del Estado con la ridícula estimación de 71 dólares el barril, aun a sabiendas de su escalada. Nos hallamos por tanto ante un mapa de terrorismo intelectual. Mientras que un juez siempre podrá condenar a un medio por difundir información falsa, o a un individuo por robar, el Gobierno siempre podrá correr una suerte de Todopoderoso y llenarse la boca de falsedades mientras llena sus alforjas coactivamente. Ver para creer…

Con este panorama, a Zapatero no le duelen prendas para no seguir con su astracanada prometiendo y regalando a troche y moche. Ya sabemos: nadie promete tanto como aquél que sabe que nada va a cumplir, como sabiamente escribiera Quevedo