jueves, 23 de abril de 2009

ALACRANES MINISTERIALES

Si Felipe VII encumbró hasta las nubes ministeriales al azacán Perico Chamorro, aguador de la Fuente del Berro, razón no hallaremos ni bajo las piedras para echarnos las manos a la cabeza por los nuevos endiosamientos políticos de nuestro Altísimo Prócer. Una pléyade que hará las delicias del cenáculo monclovita, bajo la mirada paternal y siempre indulgente de su mentor Zapatero. La camada de catecúmenos, doctos por naturaleza en las artes de la propaganda y el socialismo de fusta, llega, como el vino en la verbena, a satisfacer los deseos más hondos de avivar las ascuas apagadas. Todo un gaudeamus en honor a la Diosa Propaganda, con Pepiño a la cabeza como Sumo Pontífice.

Unos llegan verdes e impolutos de partida. Otros, como Chaves, con el currículum arrugado y plegado como la hoja rozada por la llama. Quemado además. Una montaña gris marenga de humo de paja que nos deja como herencia en una Andalucía que hizo suya sin tan siquiera beberla. Promesas convertidas en pavesa. La Andalucía del eterno crecimiento que, vista bajo el prisma de la objetividad, deja un aumento del crecimiento de la producción por habitante desde el año 1973, con el franquismo agonizando, de tan sólo 2 puntos. ¡Ni el Sputnik subió tan alto! Ironías aparte, conviene señalar que en sus casi veinte años de caciquismo encubierto y ramplón, impelido por la fuerza motriz de los fondos europeos –siempre tan opíparos con los andaluces–, el ex Presidente Chaves rebasó todos los límites de la indecencia política y la propia ética profesional. Conocido es aquel caso, rayano con lo surrealista, de querer sufragar el voto de las amas de casa bajo la dádiva de unas suntuosas vacaciones pagadas. Por no hablar del empleo y sus siempre desorbitadas expectativas. Pero claro, tal como demostró siendo Ministro de Trabajo con Felipe González: vengo de los olmos y traigo peras. Te lo pinto de blanco y te lo entrego tiznado como el carbón. Tres millones de parados en España y un millón en Andalucía es su bagaje. Vamos, todo un experto en joder la marrana, en echarle agua al vino, en prender la santabárbara del buque. Todo ello con dos estatutos de autonomía, miles de millones arrojados al mar y un grifo abierto bajo la Tramoya de la deuda histórica. Una deuda histórica que, como recuerda Pedro de Tena, es menos de lo que pierden anualmente las empresas públicas de Chaves. Nada. Vapor de agua. Se consumió viendo sus laureles apolillados, que diría Galdós. Y lástima que se nos vaya a Madrid con su palafrenero particular, Zarrías, estando las obras de su Palacio de Snagov a punto de caramelo. Toca ver ahora cómo se las arreglará lidiando con los toros nacionalistas en su nuevo cargo ministerial. Promete.

En el otro lado de la balanza se apoltrona una artista. La nueva Ministra de Cultura, que más bien podría llamarse Ministra del Cine, Ángeles González-Sinde. Personalmente, dudo mucho de las capacidades de González-Sinde para representar al mundo de la literatura o la música. Lo suyo es más bien la farándula y los polichinelas de todo a cien. No obstante, habrá que agradecerle mucho a esta guionista frustrada, pues promete llenar la faltriquera de más de un talentoso y conspicuo cineasta y, por tanto, entibar las carteleras de cine con películas españolas. Tardes de gloria las que nos dará Sinde. Aunque más que guionista y ahora ministra, su papel en el mundo del arte podría ceñirse al del Payaso de las bofetadas. Y a chorros que van a caerle...

Y entre chisgarabís y artistas, se abre paso el ínclito José Blanco. Un hombre que, como él mismo ha citado, es la evidencia palmaria de cómo la democracia puede convertir a un pobre hombre de pueblo en ministro. De pueblo y sin estudios, claro está. Entre su plétora de virtudes se halla la capacidad innata de arengar a la tropa cuando los redaños se pliegan, utilizando para ello todo tipo de ardites y maniobras. Una mezcla entre Goebbels y Largo Caballero. Un atavismo posando sus nalgas en uno de los ministerios que más necesitados andan de perfiles tecnócratas. Huelga aclarar que, no obstante, lo tendrá fácil, pues con no hacer nada, ya habrá hecho más que su predecesora, que más bien podría colocarla Zapatero en una verdulería y no en las europeas. Pero bueno, tampoco cabe sorprenderse a estas alturas.

La labor de zapa le tocará a Elena Salgado, esa que quiso quitarle calorías a las hamburguesas XXL o que los restaurantes regasen sus lechales con agua con gas y no con vino de crianza. Una mujer de escaso fuste, maleable, óptima para actuar como edecán de Zapatero. La prensa económica internacional no tardó en alarmarse tras el nombramiento de Salgado como Ministra de Economía. Un país que se va a pique y está abocado a seguir la cuerda de Irlanda, reniega de la ortodoxia de la economía y coloca a un títere que haga las delicias de esta astracanada que nunca acaba.

En cuanto a la situación general del PSOE, llama la atención esa pulsión interna supuestamente renovadora a fin de lustrar sus escaparates con vestales a lo Aído o Trinidad Jiménez que, a efectos prácticos, demuestran una nulidad intelectual que roza lo lancinante. Jubilar a Jáuregui en Europa o despreciar a políticos de la solidez de Leguina no obedece más que a una estrategia de marketing, una sucia operación de estética pura y dura. Anteponer lo formal a lo esencial.

Así las cosas, es deleznable que guiñapos del jaez de Aído o Leire Pajín –socialistas de biberón y cuna–, sin rodaje en el mundo real y siempre bajo el paraguas del Partido, se dediquen a aleccionarnos moral e intelectualmente al tiempo que nos dedican peroratas sobre cómo sobrevivir con mil euros, mientras la mentecata de Pajín se bebe quince mil euros mensuales a razón de soltarnos moralinas de papahuevos. O contradecir al mismísimo Gobernador del Banco de España. ¡Quia!

Ya se sabe, la mejor forma de parecer listo es rodearse de tontos. Y Zapatero está dispuesto a aparentar ser listo encumbrando a zotes que nos desgobiernen. Recordaba hace unos días Juan Manuel de Prada en su columna del ABC: "Decía Santo Tomás que el gobierno de las naciones debe confiarse a quienes exceden en virtud e inteligencia al común de los mortales". Blanco y con cáscara. ¡Pepiño!

4 comentarios:

Mike dijo...

Anda que no lleva fotoshop ni ná, la foto del encabezamiento...

El Abogado Chalado dijo...

Que delicia leerte tronco.
Es como si yo pensase y tu escribieses.

samueldl dijo...

¡Joder! Así va a terminar notándose que te pago...

Stephen dijo...
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