martes, 8 de julio de 2008

¡ARRIBA LOS POBRES DEL MUNDO!

«¡Arriba los pobres del mundo!». Con ésta consigna anacrónica, huera, con rancios olores soviéticos, se comulgaron al finalizar la eucaristía del 37º Congreso federal del PSOE que ha tenido lugar el pasado fin de semana los feligreses socialistas de toda laya. Semejante sentencia sonaría victoriosa, elocuente, excitante para los socialistas de comienzo del siglo XX, pero es, sin lugar a dudas, –además de un ridículo estentóreo– una manera de arengar a la tropa de pelagatos y ablandahigos que lo presenciaba de lo más sectaria y soberbia posible. Máximas de corte mántrico, sencillas, de escaso rigor intelectual y, ante todo, vacías. Eso es lo que siempre han buscado, como el buitre la carroña, los prebostes de la mal llamada inteligentsia socialista.

Lo llamativo es que sean vertidas por el aparato fonador de una caterva de millonarios de pedigrí, de la corte de afincados en los opulentos chalés adosados de Pozuelo de Alarcón, que gozan de toda una suerte de privilegios y concesiones reservadas para una élite que hace sus Américas a cargo del contribuyente, con nocturnidad, alevosía, premeditación y todos los agravantes posibles. Vamos, que el famoso axioma de la no-agresión de Rothbard puede sonarle a chiste barato a esta cohorte de Beguinas y Dominicos.

Si como escribiera Albert Camus, “es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto”, el puñal que el peor Presidente de la democracia española esconde tras sus seráficas intenciones, al tiempo que se granjea odios africanos entre ajenos y propios, es toda una enseña de las pústulas que puede levantar un Ejecutivo empeñado en tejer nubes de colores. Para toda esta cuadrilla resulta no solo tolerable, sino también aconsejable, el hecho de llamar a la buenaventura de la pobreza. Mientras que miles de personas pierden sus empleos, decrece el nivel de vida y aumentan los problemas sociales, al socialismo sólo se le ocurre ser positivos para capear la crisis y vitorear el voto de pobreza. Para quitarse el sombrero…

Es tal la obsesión del socialismo por jadear una pobreza que ellos mismos generan con sus nefandas políticas económicas que la conciencia marxista se desgarra en la contradicción de abolir la pobreza y adorarla

Para nuestro ayatolá de la moral y el rebose intelectual, es indispensable cerrar el círculo creando una serie de medidas y proyectos encaminados a elevar al hombre moderno al acercamiento a unos valores espirituales que nada tienen que ver con la concepción materialista de los conservadores y liberales. Así, de nada sirve alimentar al hambriento o vestir al desnudo, pues para ello nos dota el Altísimo –entiéndase San Marx– de unos anhelos por colmar una vida interior alejada de la trivialidad y el absurdo trasiego de la vida material.

Sin embargo, es sabido en todo el orbe que este rebaño de nuevos ricos no es que sea precisamente el vivo e inmaculado reflejo de una rigurosa vida ascética ni que se paseen con sus escudillas de mendigos tibetanos por los lujosos pasillos del Congreso.

La Tramoya que nos tratan de meter entre pecho y espalda los tarambanas de la crema izquierdista a fuer de repeticiones respecto a una supuesta superioridad moral que, por definición, es patrimonio irrenunciable del socialismo, roza extremos lancinantes. Así, sentar las bases de que el socialismo parte de una serie de premisas morales e intelectuales mucho más altas que las que pueden representar ciertos liberales, basándose en que sus principales activos son el desarrollo de una vida interior mucho más deliciosa que la ajada vida material de la derecha capitalista, es como pasearse descalzo por el filo de la navaja.

Para el socialismo, por definición, la meta última de su ideario común es la satisfacción de la mayor parte de la sociedad, especialmente las clases más desfavorecidas. Sin embargo, obviar que la vida interior es superior al desarrollo de una vida exterior paralela, no sólo choca, sino que contradice sus propias teorías. Cuando el liberalismo, en su modestia, se preocupa por las cuestiones materiales que, en última estancia, son aquellas que permiten el desarrollo de una feliz vida interior carente de tribulaciones mundanas como el hambre, el desamparo, la insalubridad, el paro y toda una serie de problemas que, en caso de padecerlos, colocan al individuo en una posición de máxima susceptibilidad respecto al dolor, no hace más que admitir tácitamente que la vida material no da la felicidad, pero sí evita el dolor. No es tanto como garantizar una suerte paraíso en la tierra como prometen los utópicos poseedores del complejo de Fourier, pero, a decir verdad, es mucho más reconfortante saber que se crean las condiciones para una vida material que permita una comodidad que el socialismo siempre ha negado, al tiempo que hacía promesas imposibles. Recordemos que el viejo Trotsky aseguraba que en la sociedad socialista, «el hombre medio llegará a igualarse a un Aristóteles, un Goethe o un Marx. Y, por encima de tales cumbres, se alzarán otras aún mayores».

Lo cierto es que para Zapatero, claro ejemplo del tocado por el complejo de Fourier, ésta es la ruta de navegación a seguir, esperando conseguir idénticos resultados, pero con Saramagos supliendo a los Goethes. Literatura y nada más, la que le permite salir de naja respecto a los verdaderos problemas humanos que lastran la existencia de millones de personas.

En palabras de Montesquieu, una injusticia hecha a uno solo es una amenaza para todos, admitir la primera injusticia es abrir la puerta a todas las que les siguen. Injusticia es a fin de cuentas la que genera un Gobierno que, creyendo estar agasajado y tocado por el índice de Dios como en el fresco de Miguel Ángel de la Capilla Sixtina, consigue siempre resultados totalmente opuestos a los que de partida buscaba. Un Gobierno furibundo, alcanzado por el pecado de la vanidad e hipnotizado con grandes ilusiones que en ilusiones se quedan. No olvidemos así que, según Freud, la ilusión es una especie de consolación que se caracteriza por su inmunidad ante el ataque de la lógica y la realidad. ¡Qué puntería! Sabias pinceladas que describen la psicología de un personaje –Zapatero– llamado a extender su particular neurosis y esencia de Peter Pan al resto de la sociedad, ignorando que ésta, en su insobornable llaneza, sí se conforma con tener la nevera llena, un trabajo y las cuentas claras. Lo demás, ya es cada cosa de cada cual, ¡carajo!

Que se cree, como la jota de La Dolores, grande como el mismo Sol

EL BALANCE INVISIBLE

Que un personaje de farragosa torpeza, todo un zote en lides económicas, efigie de la amoralidad y la petulancia más supina, diga que la crisis es una cuestión opinable y que los actuales problemas que atraviesa el país son obra de la maledicencia del capitalismo, es el mayor acto de iniquidad que puede cometer un gobernante para con sus ciudadanos.

El manido discurso victimista en el que se encastilla toda esta pléyade de socialistas de escaso fuste, posee tan poco peso intelectual que no puede hacer otra cosa sino ofender. Así, existe un grueso de la población que, más por confusión que por ignorancia, le acaricia el lomo al Gobierno, le ríe la gracia, lo toma en serio, deglute y digiere sus peroratas a fin de correr una suerte de desdoblamiento inducido y casar con el discurso político de moda. Voila, así nos encontramos con el perfecto cuadro clínico de propaganda progresista, oriflama de la “ciencia socialista” de la que hablaba Lenin.

En este orden de cosas, si usted conversa con alguien de profundas convicciones socialistas, se escapará por los cerros de Úbeda, dirá que la culpa es única y exclusivamente del petróleo, de las políticas neoconservadoras, que la crisis es internacional, e incluso se mostrará benevolente con el pobre Zapatero, que sin comerlo ni beberlo…menuda la que le está lloviendo.

Si el mismo discurso se encuadra en un marco más descolorido, con alguien más apolítico, éste zanjará el asunto señalando a la crisis internacional, la burbuja inmobiliaria y ¡ale!, a echar tierra de por medio.

Por el contrario, si miramos el problema críticamente, avizorando todas las esquinas, buscando las huellas como un zahorí, nos toparemos de golpe con un círculo de fluctuaciones y complejidades mucho más amplio de lo que nos venden desde los altavoces monclovitas. Y gran parte de ello, claro está, prendido por la llama del Gobierno.

El tema del petróleo tiene su punto de verdad: obviamente, los 150 dólares del barril no los define Zapatero en un conato de Octavio Augusto. Ya quisiera tanto poder el Iluminado…

De lo que sí es responsable directo Zapatero, sin embargo, es que los hidrocarburos representen el 82% de nuestro consumo energético total, al tiempo que toda la potencia energética instalada durante su legislatura haya sido de ciclos combinados de gas (90%) y de energías renovables fuertemente subvencionadas (10%), cuyo coste de generación multiplica por ocho el de las centrales nucleares en funcionamiento y por tres las de nueva construcción.

A ello le sumamos una política que ha impedido la creación y modernización de refinerías, por lo que tenemos un sistema de refino de petróleo totalmente insuficiente para nuestras necesidades, y además el más obsoleto de toda la UE-15, lo que nos lleva a un déficit tan gigantesco de gasóleos, que tenemos que importar anualmente más de 15 millones de toneladas, casi el 50% del total. Por no hablar de la política antinuclear: mucho señalar al petróleo por su tendencia al alza y la repercusión que tiene como fuerza centrifugadora sobre resto de la economía, pero ahora bien, a la energía nuclear, ni mirarla. No será este Zapatero remendón quien tire del hilo de Ariadna...

Tenemos así identificado buena parte del problema –el energético–, pero por desgracia, el exceso de intervencionismo y el afán de un Gobierno obnubilado, con más literatura que convicciones, empecinado por controlar todos los resortes de la economía, genera más problemas de los previstos. Es lo que Von Mises denominó la dinámica del intervencionismo. El Gobierno carece de la información subyacente que se desprende de la intervención primera, por lo que todo lo que suceda en consecuencia será igualmente una nueva obstrucción al proceso de libre mercado y, por tanto, respeto a la libre voluntad de los individuos que deciden cómo acceder a la conquista de sus anhelos. Cada intervención necesitará de una nueva que cubra los efectos de la anterior. Todo ello, por tanto, no hará más que distorsionar las señales del mercado. Así, ¿cómo es posible que suban los salarios y baje la capacidad de compra de los ciudadanos?

La razón de todo este embrollo se halla ligado a lo que acabamos de comentar. Se han eliminado lo que en el mercado se denominan estabilizadores automáticos: si baja la actividad, baja la capacidad de compra de la gente y, por tanto, como puedo pagar menos, bajan los precios. Pero si, por ejemplo, como Gobierno limito la productividad, subvencionando ciertos sectores como ocurre con los transportistas, además no permito que las compañías aéreas puedan transportar libremente las mercancías porque metemos la competencia de Renfe, que es una empresa pública; que además subvencionamos los precios del AVE para fastidiarles y no puedan transportar libremente…el cuadro resultante será un mapa de alteraciones como el expuesto antes con la dinámica del intervencionismo.

El resultado es bien sencillo. Nos encontraremos con un mapa de señales totalmente alterado, artificial, por el que Gobierno navega sin rumbo, con la única pretensión de abarcar un radio de acción que lo sobrepasa. Es lo que ocurre cuando el “yo colectivo”, representado por el Estado -en su más pura esencia rousseauniana-, y desde su altura, trata de coordinar mecánicamente las vidas de millones de individuos, olvidando que sus principios, sus ejes de ordenadas y coordenadas, se hayan ligados a su propia subjetividad y, por tanto, libertad. Es por ello por lo que no se puede cuantificar objetivamente la cantidad de anhelos que el Estado puede satisfacer arbitrariamente. El Estado siempre tenderá a determinar equivocadamente que su sabiduría está por encima de la del mercado (entiéndase: individuos). Pero como señalara Milton Friedman: el Gobierno nunca aprende; aprende la gente.

Llegando más lejos, podemos determinar que buena parte del problema se basa en que toda intervención cuesta di-ne-ro. Un dinero que, obviamente, ha tenido que ser extraído con anterioridad mediante unas políticas fiscales llamadas a limitar la cantidad de bienes económicos que puede tener un individuo en pro de igualar al resto de ciudadanos. Olvidamos así que la espada corta en ambos sentidos; por ello, la igualdad siempre tirará a la baja éstos bienes por su propia naturaleza, nunca al alza, por perogrullada al cubo. En palabras de Thomas Sowell: “Hoy en día, los "progresistas" quieren extender aún más el control político a los ingresos. Lo llaman "justicia social" pero también podríamos llamarlo Rumpelstiltskin y seguiría significando que los políticos decidan cuánto dinero nos permiten tener a cada uno de nosotros”.

Pero esto siempre será como alimentar la caldera de la locomotora de un tren de vapor con la madera de los vagones. Mientras más bienes se sustraigan vía impuestos para cumplir unos objetivos sociales, más demanda habrá por una parte de la población que, desigual pero no necesitada, los reclamará también, creando así una espiral por la que cada vez se requerirá detraer más impuestos. Lo social, entendámonos, es una boca imposible de saciar.

Así, a la luz de los hechos, los resultados visibles del exceso de intervencionismo de la política de Zapatero son significativos. Somos el único país de la OCDE donde en los últimos años ha descendido el poder adquisitivo de los salarios, mientras que en el resto ha crecido; ha pasado del puesto 23 del Global Competitiveness Index que alcanzó en 2003 al puesto 29 en 2007; nos encontramos en caída libre en cuanto al Índice de Libertad Económica; unas subidas del coste fiscal que pagan las compañías por sus trabajadores alcanzando con Zp su cota más alta: el 39,1% de lo que retribuyen por sus empleados acaba en manos de Hacienda, lo que supone cerca de 2 euros de cada 5; la participación de los salarios en el PIB más baja de toda la Unión Europea; unos resultados en el informe Doing Business del Banco Mundial por los que España ha pasado del puesto 108 al 118 en el ranking que establece la facilidad de abrir un negocio…Todo ello, por un gobierno que presume de socialista y que, obviamente, reniega de su naturaleza de vitola intervencionista jurando y perjurando mientras se da golpes en el pecho.

El resultado final, por encima de valoraciones e informes, será mucho más diáfano: disminución del dinero que tenemos en el bolsillo y paro, mucho paro. Pero claro, para eso siempre está la estadística del INE -recordemos que su propio nombre indica que viene de Estado, por lo que nunca tenderá a dar datos fehacientes-. Así, el Ministerio de Trabajo, manipulando con chabacana desvergüenza y nefanda alevosía, cifró en 15.000 el número de nuevos parados en el mes de Mayo, mientras que el Ministerio de Economía lo amplió hasta 91.400, la peor cifra en 70 años. –qui prodest?- Huelga señalar en cuanto al INE, el dedazo de Zapatero respecto a Jaume García, nuevo Presidente, a fin de trucar los coeficientes de reparto de impuestos de cara a la aprobación del Estatut. Entre las fechorías de su tramoya se encuentra, además, la de cambiar los datos de crecimiento interanual de la construcción, cambiando el -5% al 1,3%.

La manipulación de este Gobierno llega a ser tan flagrante que, aun contando con datos de multitud de estudios independientes que auguraban nuevos tiempos de vacas flacas, se saca de la chistera unos datos de crecimiento totalmente virtuales, unas cifras de producción, generación de empleo y previsiones cargadas de falsedades. Por no hablar de los índices de inflación reflejados posteriormente en Eurostat. Ni un solo analista de este país la dio por buena; pero ocurre que Eurostat repite las cifras que le da cada país sin comprobar nada, y menos cuando el maestro de orquesta de Eurostat es Almunia.

Aun así, no contentos con ello, a contrapelo, determinan los Presupuestos Generales del Estado con la ridícula estimación de 71 dólares el barril, aun a sabiendas de su escalada. Nos hallamos por tanto ante un mapa de terrorismo intelectual. Mientras que un juez siempre podrá condenar a un medio por difundir información falsa, o a un individuo por robar, el Gobierno siempre podrá correr una suerte de Todopoderoso y llenarse la boca de falsedades mientras llena sus alforjas coactivamente. Ver para creer…

Con este panorama, a Zapatero no le duelen prendas para no seguir con su astracanada prometiendo y regalando a troche y moche. Ya sabemos: nadie promete tanto como aquél que sabe que nada va a cumplir, como sabiamente escribiera Quevedo

martes, 24 de junio de 2008

LA NOMENKLATURA ANDALUZA

Andalucía, nido de políticos de noble cuna, madriguera del oscurantismo administrativo, pagoda del caciquismo más ramplón. Atrás queda la Andalucía del labrador y no tan nueva se nos presenta esta otra donde el político es dueño y señor del suelo que pisa. El virreinato de Chaves y su cohorte de palafreneros enseñoreados brilla como moneda de nuevo cuño no por la probidad de sus próceres, sino más bien por el desvalijamiento de sus arcas.

Para esta lechigada de marqueses sin tierra –pero con barra libre a cargo del contribuyente- esquilmar las no muy abundantes cuentas de la Administración se ha convertido en juego irresponsable de niños. De igual que el botarate en su candidez comete la torpe transgresión de mostrar los nidos del árbol a sus compañeros, para estos adoradores del mimetismo –y nepotismo- el acabar con las cuentas públicas tenedor en ristre se ha convertido en el boca a boca, en el perejil de la salsa, en proceder indispensable para ser un político de pata negra.

En este nuevo escándalo que ha salido a la luz, los consejeros Francisco Cervantes, Cristina Cruces, María Luisa Pérez, Mercedes de Pablo y Carmen Morillo, en una buena muestra de nefanda opulencia, dejan 7.000 euros en dietas por comidas que ahora reclaman los restaurantes como suyos. Señalemos también que dichos consejeros gastaron el pasado año 23.787 euros en comidas que aún no han sido convenientemente acreditadas y que, por estar fuera de horario laboral –como se deduce de los documentos no justificados- obedecerían a cenas y saraos que tanto gustan a los progresistas de Ossetra, siempre –claro está- sin soltar un ochavo de su salario.

Es tal el boato en el que se bañan estos consejeros que, además, acumulan un gasto de 17.932 euros por la utilización de vehículos oficiales para el desplazamiento desde sus domicilios.

Adoran tanto el peculio y la buena vida estos caballeros que dicen defender la redistribución de la riqueza, llenan sus bocas de flores dando la batalla por el obrero y acusan a sus adversarios políticos de Señoritos, que cuando uno ve escándalos de esta ralea, se ve obligado a recordar –por e-jem-plo- que la primera medida que tomó Aznar cuando llegó al dosel de Castilla y León, fue quitarle la Visa Oro a todos y cada uno de los consejeros. Predicar con el ejemplo, como bien señalaba en un artículo anterior.

Pero ahora, que nadie presuma de arrojo y atrevimiento para criticar a estos jaraneros socialistas estandartes de la nueva Nomenklatura que, por pura necesidad, precisan de onerosas mariscadas, cochinillo regado con grandes vinos de crianza y sabe el Altísimo qué más. No nos llamemos a engaño: forma parte del negocio de la manida desigualdad que, paradojas de la vida, ellos fomentan por encima del resto de los mortales.

Y claro está, nos tocará casar con sus tropelías…

Estamos como en el célebre concurso televisivo imaginado por Les Luthiers: "El que piensa... ¡pierde!"

lunes, 23 de junio de 2008

EL ERROR DE LA REDISTRIBUCIÓN

Escucho la siguiente sentencia en el capítulo “Creados iguales”, de la serie Libertad para elegir, obra hercúlea del Profesor Friedman. En él se discute la igualdad de oportunidades respecto a la igualdad de resultados, así como los mecanismos centrales del Gobierno empleados para su consecución: redistribución de la renta y recortes de la libertad individual.

"No es malo que hagamos algo a través del Gobierno respecto a los necesitados, aunque hay una distinción fundamental entre aliviar la necesidad y hacer algo respecto de la desigualdad. Yo no veo ninguna justificación para cortar todos los árboles altos a fin de que ningún árbol del bosque sea más alto que otro".

jueves, 19 de junio de 2008

PREDICANDO CON EL EJEMPLO

Es algo que se mantiene inmóvil, que flota, al igual que una mancha de aceite en un vaso de agua, sobre el ideario común, el inconsciente colectivo de los ciudadanos: que todos los políticos –los unos y los otros- son anverso y reverso de la misma moneda; ¡todos unos chorizos! –que dirían en cualquier cafetería de barrio-.

Sin embargo, aun de cuando en cuando, aparecen pequeños titileos de honestidad y ética, macerados con grandes dosis de ideología, algo que se halla bajo déficit por estos pagos.

Hablo de la medida tomada por Esperanza Aguirre de congelar su salario, el de todo su Gobierno y el de todos los altos cargos de la Comunidad de Madrid, como medida de austeridad ante la situación económica actual. Semejante medida profiláctica convierte a Aguirre –la denostada Presidenta-Marquesa ultraliberal- en la primera Presidenta regional que adopta una medida de estas características, a fin de atar los cabos sueltos que serpentean por el terreno público en plena crisis económica.

Así, Esperanza Aguirre correrá una suerte de vaca nodriza que amamantará –ética y moralmente- al resto de políticos de nuestro país. Algo tendrán los liberales que les permite distanciarse moralmente de sus enemigos con acciones ejemplares.; sí, algo tendrá el agua cuando la bendicen…

No obstante, dudo mucho que esto suene a música celestial a los mojigatos de la Generalitat, por ejemplo. ¿Por qué será?

CHAPEAU!


Leo la siguiente catilinaria al cabo de los días, pero con especial regusto dulce. Se llama verdad lancinante; se llama incorrección política; se llama ir al grano, meter el dedo en la llaga hasta la tercera falange. Lo leí de una anónima en el blog del economista Martí Saballs, a propósito de la extinguida huelga de guerrillas. Dentro de las formas que llega a aplicar en su exposición -algo exacerbadas- rezuma cierta simpatía, no obstante:

Para los "camioneros" que escriben aquí:

La cuestión es que queréis imponer al mercado (a la MAYORIA de transportistas que trabajan sin problema con menor margen) fijar un mínimo/tarifa por debajo del cual no esté permitido trabajar (a costa de papá Estado = ciudadanos). Por eso el 80% del gremio, las grandes empresas del transporte no están de acuerdo con los paros (no utilicéis la palabra huelga porque esto no lo es) puesto que ellas pueden operar con precios más bajos, ajustarse a las subidas del fuel como cualquier otro sector empresarial, así como camioneros de toda la vida que YA TIENEN amortizado su camión.

Vuestro problema:

Existe un 20% de camioneros ´autónomos´ que SOBRAN como en cualquier gremio donde hay demasiada oferta y poca demanda (inmobiliarias, constructoras, hostelería, etc.). Os llenasteis los bolsillos hace años y la cabeza de pajaritos cuando, en la bonanza económica que se vivía en el mundo del camión, hicisteis cálculos y veíais que comprándose un camión propio ibais a ganar euros a tutiplén, haciendo una inversión que se tarda muchísimos años en amortizar, y algunos analfabetos del camión pensaron que aquello duraría eternamente.Hay demasiados camioneros que compraron 2 camiones (y un mercedes particular para molar los domingos en su pueblo), poniendo a trabajar a un rumano por 800 euros tras el volante y amortizando sus camiones con el boom del transporte (cemento, ladrillos, etc.). ESO creían ellos, pero ninguno quiere dejar el oficio ahora que hay crisis y no tienen tantos clientes.

Como no hay trabajo para todos, esto hace que no puedan subir las tarifas, ya que siempre hay una gran empresa de transporte que puede hacerlo por menos (a esto se le llama LIBRE competencia y productividad). El Gasoil no es realmente el motivo de su ´huelga´, si el Gasoil no hubiese subido estos meses, las tarifas de los transportes habrían bajado porque no hay trabajo para todos y si a uno le falla su cliente habitual (por ejemplo un constructor que ya no construye más), pues intenta ganar otros clientes vía precios. Es eso lo que está tirando los márgenes, no el gasoil. Se llama oferta vs. Demanda

Por eso este 20% de camioneros son los que quieren regular las tarifas al alza y quitarse competencia de las grandes empresas que SI pueden asumir y reestructurar costes. Más o menos como si la tienda de la esquina quisiera FORZAR precios de mercado a Carrefour o Eroski vía decreto ley.Y esto no es una huelga, es una extorsión al gobierno, a TODOS los españoles, un chantaje en toda regla. NO se puede permitir.

Por último, macarrillas que amenazáis a pobres extranjeros que tienen DERECHO a la libre circulación: ¿Por qué no tenéis los bemoles de meteros con la flota del Corte inglés? ¿Sólo sois ´energúmenos´ con ciudadanos normales?

Yo os respondo: Porque como cobardicas que sois (sólo hay que verlos en la TV), sabéis perfectamente en el gremio, que las grandes flotas tienen ORDENES de sacaros a mazazo limpio del camino si osáis ni siquiera rozar un camión de dichas empresas.

Sinvergüenzas, aprovechados, TODOS los gremios en España sufren la subida de precios sin chantajear al ciudadano, cortarle su paso a un Hospital o trabajo. Y SIN USAR los impuestos de todos nosotros.

Vais a perder este pulso. Para empezar, HOY ya se ha firmado un pre-acuerdo con Fomento por parte del 80% de los transportistas y cargadores. El resto: ya tenéis el desprecio absoluto del ciudadano medio al veros en la TV como macarras analfabetos amenazando a la gente y saltándose la LEY.

Si sobran camioneros en tiempos de crisis, que vendan el camión y se pongan a trabajar en otra cosa tal y como miles de personas que han perdido sus empleos TIENEN que hacer a diario. Tal y como hicieron los mineros en su época o los empleados de la construcción en la actualidad.


miércoles, 18 de junio de 2008

EL HONOR INVISIBLE


Aunque muchos depositarían en el cepillo chekista la mitad de su capital por ver a Federico Jiménez Losantos posando a lo reo, la realidad es muy otra y tanto la democracia como la libertad aun se revuelve, patalea, agoniza atrapando pequeñas bocanadas de aire a fin de oxigenar sus decrépitos pulmones. Todo por sobrevivir.

En este caso, no hará falta sacrificar a un héroe por el bien de la civilización. Si no pudieron las balas, menos aún los leguleyos que dormitan como leones bajo el trono.

La democracia debería relamerse los labios con fruición ante exquisiteces como la que hoy ha cocinado a fuego lento D. Alfonso Ussía: "la grandeza del político en el Poder desaparece cuando echa mano de su situación para lavar un posible honor mancillado".

No apto para liberticidas. Ya puede ir quitándose las postas de entre el plumaje de ganso, Alcaldísimo.

EL GOVERN DE TODOS


Ciento treinta conductores en nómina; servicio de taxis de lujo (Litoral Limousines) a pedir de boca; más de cuatro millones de Euros al año en vehículos de representación...

Esta manifestación de opulencia cortesana no forma parte de la Casa Real saudí ni mucho menos corresponde a alguna estrella de la pantalla. Tampoco tiene en su haber ningún disco de oro –siquiera de platino-. Semejante muestra de fastuosidad es nada más y nada menos que uno de los muchos destellos de poder que gasta el Gobierno. Perdón: el Govern, pues esas cifras corresponden a la Generalitat y su corte de fariseos que se hacen pasar por la crema de la progresía más altruista y filantrópica.

De esta manera, al tiempo que los tarambanas del Govern idean medidas para que los ciudadanos catalanes reduzcan el uso de automóvil, la plantilla de chóferes de la Generalitat no da abasto para satisfacer las necesidades y obligaciones de sus próceres. Entiéndase: almorzar en restaurantes cinco tenedores a cargo del presupuesto público tal como demostró Intereconomía que hacía Carod Rovira, donde el cubierto volaba sobre los cien euros; ir al gimnasio; realizar dos gestiones diarias o actos protocolarios...y todo ello –claro está- a sólo un chasquido de dedos para toda la pléyade de secretarios generales, consellers y demás cargos públicos, hasta completar los doscientos dos altos cargos que componen el Govern.

Sobra aclarar que semejante mojiganga la forma un gobierno –con minúsculas- que presume de estar a la izquierda de la izquierda y hallarse ética y moralmente a años luz del resto. Claro, para eso son los prebostes de la honestidad y saben bien lo que es predicar con el ejemplo...

No contentos con sus emolumentos, que van desde los 169.446,78 euros brutos anuales del President, José Montilla, a los 87.596,86 euros de un director general, centralizan la gestión de los vehículos de representación creando para ello la Subdirecció General de Gestió del Servei de Vehicles, dependiente de la Direcció General de Patrimoni, adscrita a su vez al Departament d’Economia. Lo que viene a ser lo mismo: engordar el aparato autonómico y administrativo, aumentando por lógica matemática la cantidad de bienes económicos precisos para satisfacer dicho servicio. Obviamente, siempre les quedará Madrid para implorar más millones de euros ya que, claro está, para eso sufren el castigo diario de España a cargo de la política presupuestaria.

Para más deleite y goce de los Carods, Puigs y compañía, el Estado del Bienestar, con la colaboración especial –y estelar- de la Sra. Redistribución de la Riqueza, les pone a sus pies vehículos de alta gama, como Audi para consellers y secretarios generales, y Volkswagen Passat para el resto de altos cargos. Nada de bañarse en oropeles. Lo suyo va en serio.

Ya se sabe: EI hombre [progre] es un sabio pescador que tira la red al mar y la saca llena de pececillos, pero ve entre ellos un enorme y sabroso pescado, y entonces arroja al mar las piezas pequeñas y se queda con la grande.

Suma y sigue...

martes, 17 de junio de 2008

LA CRISIS DEL SOCIALISMO

El Profesor Huerta de Soto es toda una eminencia académica no solamente a nivel nacional, sino también internacional. Su currículum lo convierte en lo más granado de los economistas españoles. Sin embargo, su labor más vertebradora se halla ligada al hecho de ser el máximo exponente de la escuela austríaca en nuestro país, tanto como editor de las obras completas de Hayek en español, director al cuidado de la Colección "Nueva Biblioteca de la Libertad" de Unión Editorial, así como por la publicación de multitud de libros, entre los que destaca sobremanera "Socialismo, cálculo económico y función empresarial”, toda una eclosión de grandeza intelectual en una demostración científica de por qué fracasa el socialismo, al margen de personas y objetivos.

Podría seguir deshaciéndome en lisonjas ante la figura del Profesor Huerta de Soto y su labor por difundir el liberalismo a un sector de la población no académica; pero el busilis, el punto de ignición que prende este artículo es una de las muestras de grandeza que puede darnos este personaje. Hablo de la Conferencia para FAES de Abril de 2005, en la que analiza con rigurosidad la decadencia del socialismo, las razones que envuelven cada una de las acciones políticas que éste lleva a cabo ante su propio fracaso –más administración pública, engordar el Estado, aumento del gasto público…- y cómo es posible que siga coleteando un modelo económico y social tan sumamente insuficiente.

Huelga aclarar, al margen de la masa mollar, el fondo, la intrahistoria de la ponencia, que como orador tiene ese toque de locura, como de dramaturgo, sacando así el lustre de sus virtudes cardinales y destacando como lo que es: un genio extemporáneo.

¡Me quito el cráneo!

http://youtube.com/watch?v=qjSh4dxE3X8&feature=related (1)
http://youtube.com/watch?v=1lGu1o6dPjA&feature=related (2)
http://youtube.com/watch?v=VlTWxAzekFQ&feature=related (3)
http://youtube.com/watch?v=GZ6rjNymgn0&feature=related (4)
http://youtube.com/watch?v=zf7LTwLZFTI&feature=related (5)
http://youtube.com/watch?v=ouBe44qFR_o&feature=related (6)

Espero que lo disfruten...

lunes, 16 de junio de 2008

ES LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN, IDIOTAS...


Fue John Stuart Mill quien, en su ensayo “La Libertad” sentenció: “Yo no pienso como usted, pero daría la vida porque usted pudiera expresarse”.

Sentado como un delincuente cualesquiera en el banquillo de los acusados -un ladrón, un pirómano o un asesino, por ejemplo-, hemos podido ver al eximio Federico Jiménez Losantos, uno de los hombres que más han luchado y luchan en este país por las libertades.

Uno de los hombres más insultados, despreciados y odiados de España; un hombre que en defensa de una libertad que muchos dicen defender, pero en la que, obviamente, no creen, sufrió un secuestro y posterior atentado terrorista por quienes hoy aposentan sus nalgas en los doseles de la Generalitat; un hombre que cada mañana lucha con denuedo y brío contra el aparato insondable del Estado y todas sus tropelías; un hombre que, en defensa, uso y profesión de la libertad creyó vivir en un país donde ésta es eje de de ordenadas y coordenadas, pólvora negra de la vida diaria, punto de ignición, prozac y simiente de las relaciones humanas. Un hombre que -pobre de él- jugó a creerse libre en un coto de caza.

Por desgracia, este tipo de acciones que los unos llaman sanción ejemplar y los otros llamamos puro liberticidio, caen del cielo no por peso e inercia de la ley, sino que su deletérea lluvia ácida es derramada al socaire de una partida de políticos que piensan que la gobernabilidad pasa por acotar la libertad individual en beneficio de una mansa y cómoda libertad social perfectamente delimitada a convenir por el sistema de valores dominantes o la corrección política que el momento histórico aconseje. De aquellos polvos, estos lodos.

Es cuestión sine qua non acatar la libertad hasta el fin de sus consecuencias en un Estado de Derecho en el que los poderes fácticos se hayan a kilómetros de distancia física y moral del resto de conciudadanos. De este modo, la querella impuesta por Alberto Ruíz Gallardón -con un profuso y profundo haber liberticida en su caliginosa historia- es tan peligrosa como abrir la caja de Pandora en pleno diluvio universal.

Si miramos al trasluz todo el movimiento del alcalde, encontraremos más de "echar tierra al agujero" en defensa de su propio fracaso que una medida profiláctica respecto a su salud moral y de estima:

El señor Gallardón, desde que comenzara tiempo ha a pasearse por España de la mano de Fraga -ejemplo de lo que no debiera ser un político- ha seguido la máxima estalinista de "el problema desaparece cuando desaparece la persona". Lo pudimos ver en su día en una de las historias más dantescas de nuestra reciente democracia, cuando trató de meter bajo rejas y echar las llaves al mar a toda la cúpula de Cambio 16 por la trama en la que se hallaba metido hasta el tuétano el tándem de la muerte y cobistas del Régimen Fraga-Gallardones respecto a la Triple A, llegando a secuestrar el citado diario dos semanas en defensa -nuevamente- del tan anhelado… ¿honor?. Todo un partisano en plena guerrilla de trincheras contra la libertad.

Este hombre de indecorosa estima e insegura persona, se pasea por su mundo político abriendo estrada y arrancando matojos con su Tizona, en un conato de Cid que lucha contra una mitad del país que -según cree- no tiene otra cosa mejor que hacer que ignominiar su persona. Así, que del necio venga la afrenta, como bien nos habla el refranero.

Por ello, apostando a caballo perdedor, trata de utilizar la vía más rápida y sucia que su posicionamiento le otorga para borrar del mapa a una de las personas que más lucha por las verdaderas víctimas del terrorismo -lo es-, y no mediante socarronas soflamas y consignas que todos ya damos por sabidas y que, a fin de cuenta, no se tratan más que de una mera ecolalia vacía. Humo de paja que viene venteando el alcaldísimo.

Cuando en su posición como querellante alega a un delito de injuria, cabe entrar de lleno en un análisis profundo no sólo conceptual, sino también práctico:

Según la semántica lingüística, injuria es aquella expresión que lesiona la dignidad de una persona perjudicando su reputación o atentando contra su propia estima. Ahora bien, entrando en el campo del Derecho, únicamente son constitutivas de delito aquellas consideradas socialmente de carácter muy grave. De esta manera, se puede manifestar que el delito de injurias es muy subjetivo y circunstancial, en el que hay que atender más que al significado de las palabras a la situación, lugar y tiempo en el que lo hace quien la pronuncia. Si la injuria consiste en atribuir la comisión de unos hechos a otras personas, será grave cuando se hayan llevado a cabo sabiendo que tales hechos son inciertos.

Por ello, para que exista la reparación es necesario demostrar que hubo verdadera insidia. Es decir, no sólo la información, sino que el querellante por injurias tendría que demostrar que realmente hubo intención de dañar y que, por ende, el sujeto tuvo constancia de que la información era falsa.

Llegados a este punto, podemos señalar por ejemplo dentro de ese supuesto a la acción de Margarita Sáenz Díez respecto a la acusación vertida sobre FAES en el programa “59 segundos” y que se ha visto obligada a reparar, y no a la de Losantos, ya que el mismo Gallardón reconoció que había que obviar la investigación del 11-M para así evitar el acercamiento a ciertas posturas radicales -ven la paja en el ojo ajeno...-.

Sin embargo, podemos entrar en la crítica misma que el locutor de la Cadena COPE y escritor utilizó para referirse a Gallardón. Bien cabe señalar entonces que dichas críticas fueron expresadas dentro de un marco de pura opinión personal y no como información tácita (en el apartado de La Tertulia, dentro de La Mañana) por lo que la querella vendría a ceñirse más que a un delito de injuria por información falsa, a un delito de persona, llegando a encostrarse en la persona misma y todo lo que de ella saliese más que a lo que ésta informara, ya que dicha información en ningún momento ha sido falsa.

Quizás en este punto concreto y tirando del código penal, sería conveniente trazar la línea divisoria que separara la injuria a una persona civil cualquiera respecto a los funcionarios públicos.

¿Por qué esta demarcación cuando ambos son, en esencia, lo mismo?. La razón sería bien sencilla. La persona pública, por el hecho de tener un mayor ratio de acción y, por tanto, en consecuencia, está ante la posibilidad de barrenar la línea de lo puramente privado con sus acciones políticas, se encontraría en una clara posición de ventaja al poder anular toda posibilidad de crítica, llegando a un acercamiento a la misma censura.

Es por este mismo hecho descrito por el que, por ejemplo, dentro de la Convención Americana, sólo se limita la posibilidad de censura al poder de policía en materia de menores y la FELAP demandó despenalizar los delitos de prensa, en tanto que el funcionario público debe estar sometido a los veredictos del ciudadano que lo mantiene en su posición de poder. De lo contrario, estaríamos dando alas al encubrimiento más fachendoso de permitir que el funcionario público careciera de crítica. De este modo, conviene aclarar que distinto sería la injuria constitutiva de delito en el sentido de derramar información falsa a sabiendas; nada que ver con una opinión personal y, por tanto, juicio de valor que un periodista puede espetar en profesión de la libertad de expresión, garante ésta de las libertades civiles cotidianas. Si yo no comporto dicha opinión, no tengo derecho a que rectifiques. El problema es cuando la noticia -no opinión- es objetivamente falsa. Entonces tienes el deber de rectificar. De este mismo caso llegaría lo que la Corte de Los Estados Unidos sentaría como precedente con el caso Sullivan versus New York Time en 1964, por el cual se establecía que un funcionario público no podría querellarse con éxito por libelo sólo con demostrar que la noticia era falsa, sino que también se precisaba demostrar la malicia del informante.

Me interesa sobremanera pues, el hecho de que la Federación Latinoamericana de Periodistas llevara a cabo un proceso mediante el cual la libertad de expresión dentro de la prensa contara con el beneplácito de la justicia siempre y cuando la crítica partiera desde opiniones personales. Sería muy sano para una democracia que aspira a ser enseña de garantía de las libertades formales y cotidianas, medidas como éstas fueran aplicadas.

Por ello me parece encomiable la declaración de Granados, al subrayar que la libertad de expresión "hay que defenderla por encima de todo", y que a veces esa libertad no gusta "cuando alguien la ejerce para la crítica".

Nada que ver con estas ratas prisioneras de su propia ratonera como Gallardón y compañía que, en un gesto de poder y desprecio por quienes hacen de costaleros al llevarlos en andas –el ciudadano-, entran a matacaballo en una suerte de procesos purgatorios que arrancan a empellones algo tan valioso como es la libertad de expresión, ya que de ella se sustraen otro tanto de libertades igualmente básicas. Utilizar los mecanismos del Estado de Derecho para alargar el cuello, es un acto de camastronería deleznable que sólo le acarreará medallas a toro pasado, pero que, a la luz de los hechos, dejará su tumba política marcada por la miseria moral y ética. Todo un reflejo del arquetipo del pobre Plácido en la obra de Echegaray “A fuerza de arrastrarse”.

Finalmente, me gustaría resaltar algunas de las frases de Losantos durante la primera sesión: "Ha sido un espectáculo penoso que demuestra que cualquier político poderoso puede sentar en el banquillo a un periodista. Es un precedente terrible, al margen de lo que a mí respecta”

“Si la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud, hoy realmente la virtud tiene que estar extraordinariamente contenta". "De los políticos nunca me he fiado mucho, por eso soy liberal".

martes, 27 de marzo de 2007

EL MISMO PERRO...Y EL MISMO COLLAR



"LA PANTOMIMA DEL PROCESO DE PAZ VASCO"

¿Seguirá Conde Pumpido acusando a la oposición de sacar a los "falangistas" a la calle? ¿Y los terroristas?

viernes, 23 de marzo de 2007

LA MANO INVISIBLE...



Una de las razones por las que Jung cejó en su empeño por continuar trabajando con la psicología experimental, fue el hallazgo, casi matemático, de que en ella, uno encuentra lo que busca. Semejante ecuación puede ser extensible a diversas ciencias humanas que, al margen de la realidad, son acatadas casi como ciencias infusas. De tal suerte cojea –por ejemplo- la jurisprudencia, que lejos de ser imparcial y acendrada, se halla pertrechada de toda clase de trampas y ases bajo la manga, a fin de ser orientada en casos de necesidad política por unos leguleyos inverecundos y al servicio de los leones.

A fuerza de martingalas y maniobras encubiertas por el Tribunal, el estandarte del terrorismo, Arnaldo Otegi, ha sabido cruzar el río tanteando las piedras. La sentencia se mostraba diáfana y concisa al recoger que existía “prueba de cargo directa y suficiente” contra él. Sin embargo, los leguleyos de turno han sabido exonerar al bueno –casi Santo- de Otegi, e incluso el Tribunal de la Audiencia Nacional ha visto ocasión de añadir a su panoplia de armas la bernardina de que, si no fuera por la Fiscalía, contaríamos con la condena de Otegi por enaltecimiento del terrorismo como un acto irreversible. Ahí duele y ahí se vislumbra el problema. Ya lo vimos con el caso De Juana: no es la causa en sí lo que importa, sino el efecto. No importa que Otegi sea condenado tal y como debería ser de acuerdo a la Ley, o que Iñaki De Juana siguiera con su astracanada particular, sino que es el “qué vendrá” lo que preocupa. Se trata de un mecanismo de seguridad, un movimiento estratégico por parte de Zapatero y su cohorte de guerreros con soldada para abrir y escardar la estrada hasta que las urnas lo requieran. De esta manera, el ignominioso proceso de rendición está destinado a permanecer, como un homúnculo en el alambique, a la espera de que ambas partes alcancen sus objetivos políticos, aun quedando a kilómetros de la propia legitimidad del sistema democrático.

Queda en evidencia con estos movimientos preventivos por parte de la Fiscalía, que las fieras del terrorismo no se encuentran tan domesticadas como quieren hacernos ver. No hay más que palabrería huera en las arengas y soflamas de ETA-Batasuna a la luz de los hechos y visto cómo siguen siendo de los de "a Dios rogando y con el mazo dando". Así, hay que ser muy duchos en estas lides para hacernos tragar con semejantes patrañas, y el Gobierno –en honor a la verdad- lo está siendo. Tanto, tanto, que gran parte de la sociedad no está dispuesta a sacar los pies del tiesto y sí seguir, como perritos falderos, los pasos de un Presidente obnubilado y neurótico que está dispuesto a todo con tal de perpetuarse en el poder.

Conviene advertir –y no olvidar- que estos terroristas y sus maquillados fautores siguen siendo lo que son por mucho que la retórica zapateril trate de vendernos lo contrario; al igual que sabemos que los últimos informes policiales incautados a ETA, advierten que ésta sigue formando a jóvenes terroristas, al tiempo que continúa la extorsión a empresarios vascos. Ése –y no otro- es el talante de aquellos que se llenan la boca preconizando la paz y la democracia.

Más de lo mismo…Al PSOE el terrorismo le suena a chiste. No olvidemos que han sido compañeros de clase durante muchos de los años de su sangrienta historia.

Los cangilones de la noria seguirán girando a toda brida hasta llevarnos al huerto de sus querencias. Si no contamos ni siquiera con la justicia, ¿qué nos cabe esperar? Ellos son los que encuentran lo que buscan…

miércoles, 21 de marzo de 2007

UN MUNDO FELIZ...



Ni siquiera una vieja sibila podría haber calculado con tan escaso margen de error –ninguno- lo que la mitad de los españoles sabíamos que ocurría en cuestiones de días tras la manifestación del 10 de Marzo contra las cesiones –y concesiones- del Gobierno de Zapatero a los terroristas vascos.

Después del fárrago de tonterías espetado por la progresía más moralizante de nuestro país, llegó el momento de que el tejemaneje izquierdista se lanzase de nuevo a la calle en gigantescas hordas para defender con una mano los derechos humanos y con la otra encomiar la figura de su máximo destructor: comunismo y republicanismo. Visto y no visto. La misma contradicción de ver cómo un socialista acusa a otro partido de golpista, siendo ellos mismos los máximos representantes del golpismo en España y habiendo dado sus primeros coletazos de vida como una leva de daga pronta; o ver a Zapatero declararse feminista mientras promueve una religión en la que el maltrato a la mujer es bienquisto, y trata de borrar del mapa a la religión cristiana, mayoritaria y arraigada a nuestras costumbres inclusive.

Lo cierto es que el rebullido de los filisteos comunistas y socialistas llega a destiempo y en mal momento. Han vuelto a utilizar la Guerra de Irak como hoja de parra en el canasto para así conservar indeleble su esencia indecorosa y altanera. Se olvidan –la amnesia, ese mal endémico del izquierdismo…- de que el apoyo de España a la guerra de Irak no fue más que el envío de una fragata que, para más pecado, llegó al Puerto de Basora el mismo día en el que caía la estatua de Saddam. Nada que ver con los buques escolta que está enviando Zapatero para colaborar con los norteamericanos o los miles de soldados españoles que van a la guerra en Afganistán. Sí, sí, guerra, con todas sus letras, nada de eufemismos. Pero es evidente que se ven obligados a desplazar todos sus males a los viejos fantasmas –utilizando su propia jerga- y hacer del pecado la virtud. Viene a ser algo parecido a aquellos incendios de Galicia tras los que se manifestaron, no contra el gobierno, sino contra un PP que, sin comerlo ni beberlo, cargó con la cruz de algo que venía del otro lado. Tan del otro lado, que uno de los principales pirómanos detenidos resultó haber figurado en las listas municipales del PSOE. ¡Ay, uva de su vid! Así las gasta la izquierda cuando se sabe acorralada y amoscada…

Así, en un paroxismo de abyección, aprovechan para tirarse a las calles torvamente con sus puños enhiestos y tratar de apagar con sus voces tonantes las ascuas de una supuesta guerra civil con un contenido genético netamente yihadista. ¿Acaso Siria y la teocracia iraní no van a tratar de llevarse su trozo del pastel? ¿Es casualidad quizás que los chiíes iraníes estén apoyando a los suníes de Irak con sus ataques a los chiíes irakíes, aun siendo una contradicción?. Pero claro, la progresía, como siempre, parece no querer conocer el problema religioso de Oriente Medio y sí contentarse con apoyar el islamismo y destruir el cristianismo. Para ellos, es el Gran Satán norteamericano el elemento patógeno principal, y no el fundamentalismo providencialista que quieren –y según el islamismo y la sharia, deben- imponer al mundo.

Resulta vergonzoso que exista un sector de la sociedad tan maleable y dúctil que comulgue –y con gusto- con las ruedas de molino de un Gobierno furibundo que utiliza el paralogismo como cordel de cáñamo para atar el paquete de la mentira y la indecencia más fachendosa.

Buscas en Roma a Roma, ¡oh, peregrino!, y en Roma misma a Roma
no la hallas...

Tener ojos para esto...

lunes, 19 de marzo de 2007

¿UNA PAZ VIOLENTA?



Cuando Rodríguez Zapatero pone en solfa la supuesta transigencia democrática de ETA-Batasuna así como sus seráficas intenciones, sólo podemos plantearnos dos posibilidades: es poseedor de una atonía cultural mayúscula, o bien se muestra permisivo y condescendiente hacia la sangrienta realidad del movimiento nacionalista vasco.

La trufada imagen que nos trata de vender al resto de españoles alardeando de pacifismo y buena intención democrática por parte de los terroristas, no se ajusta con una realidad tan diáfana e incuestionable. Así, -y sirva de ejemplo- publica el diario ABC un artículo en el que amasa jirones de odio que no son más que el fruto de las tarambanas terroristas y la altivez triunfal que les supone saberse victoriosos de algo que parecía imposible.

De esta manera, podemos leer en el citado diario unas declaraciones puestas en negro sobre blanco en la página abertzale.org por el propio PTCV en las que se nos dice: "Los comunistas no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran que sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente. También, si quieren, las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución comunista”; unas líneas que perfectamente podrían ser sacadas de cualquier diario de Ho Chi Minh.

Pero al genuflexo ZP parece no importarle una realidad tan oscura. También es cierto que para un cobista de la II República y poseedor de la herencia genética de un partido nacido por y para el golpismo, que –incluso hoy día- sigue lisonjeando la revolución de Asturias como un acto de justicia democrática, resulte harto complicado hacerle amilanar por el olor de la sangre. El acondicionamiento es tan insondable…

El problema se agrava cuando la justicia permite pasar por el colador semejantes declaraciones de intenciones violentas y antidemocráticas y se maquilla la realidad dialécticamente. Como dijera el eximio filósofo Gustavo Bueno, el error adquiere volumen una vez que se transige con la realidad, desde la raíz hasta la copa. Esto es así cuando, por ejemplo, los medios se empecinan en llamar violentos a los propios etarras, rebajando su condición de asesinos y equiparándolos con un simple delincuente callejero que quema un contenedor, uniformando así el concepto de violencia. No señor, a las cosas por su nombre, dejándonos los eufemismos. ¿Y si los llamamos asesinos? ¿Y si los medios dijesen que Zapatero está negociando con unos asesinos con las manos manchadas de sangre? Ocurriría que sonaría a “realidad”, y los medios precisan descafeinar ésta para que entre así por las ventanas de las conciencias lo más suavemente posible. Así funciona la sugestión propagandística y así la digieren la mayoría de individuos narcotizados por los medios informativos. Nuestro Presidente sabe mucho del tema –herencia partidista nuevamente- y por ello utiliza todas y cada una de las debilidades de la psicología para varar en dique seco el barco de las pastrijas y tratar de perpetuarse en el poder.

Mal que nos pese, la tramoya propagandística de Zapatero está filtrándose entre la sociedad con una facundia desmedida, lo cual es un golpe a la democracia y un soplo de aire fresco para el terrorismo.

Si un paisaje sólo se conquista con la suela de los zapatos -como dijese Faulkner-, ETA-Batasuna están sabiendo medir el paso con rigor y paciencia, haciendo las veces de turiferarios del Gobierno para así ganarse su aquiescencia y plantar los pies en nuevas tierras de promisión. ¿Les suena?

domingo, 11 de marzo de 2007

AL ALIMÓN POR LA JUSTICIA



Ni sonó el Cara al Sol, ni se columbraron banderas franquistas, ni se apedreó la sede del partido de la oposición, ni se pasearon en andas los famosos símbolos preconstitucionales, ni arribaron a matacaballo en la Plaza de Colón…

Es de suponer que la izquierda más progresista contemplara semejante emblema de civismo, gallardía y respeto con el ceño fruncido y mordiéndose las uñas, mientras maquinaba el próximo ataque dialéctico a esa supuesta derecha neoconservadora y anticonstitucional. Y es que apuntan tan alto que no llegan; pero por suerte para ellos –y obstinación ramplona– conservan aún miles de flechas en sus aljabas. Para comenzar, el bueno de Pepe Blanco ya ha dado algún balido que otro respecto a la manifestación de ayer, hablando de la dignidad de las víctimas y cómo se ha pisoteado –¿sabrá lo que es la dignidad? ¿y una víctima del terrorismo? –. El mismo 10 de marzo, el Fiscal General del Estado, Conde Pumpido, cuestionaba la propia legalidad de la manifestación, al tiempo que destilaba una de sus gotas de sabiduría –que tienen más de cicuta que de estimulante– al decir que "deberíamos sentirnos orgullosos de nuestro sistema, porque al final hemos derrotado el terrorismo". Soltarnos semejante bernardina, eso sí que debiera ser ilegítimo. Y habrá quien lo crea, pues una mentira repetida mil veces se convierte en verdad a entender del pueblo llano. Resulta tan sencillo alimentar la nesciencia del ignorante…Lo cierto es que el PSOE intenta con más pena que gloria sacar los pies del lodazal en el que nos ha metido, y no importa darle redaño a su difuminada idea de la justicia y el Estado de Derecho. Pero la realidad política es muy otra, así que cada palo aguante su vela, a fin de reconocer el cabotaje llevado a la práctica por cada cual. Nada de aires victoriosos.

Respecto a la manifestación en cuestión, huelga decir que se pudo percibir ese ambiente denso y mucilaginoso que se siente en los momentos de cambio. Y es que el Partido Popular pareció verse dispuesto a resolver todas las disparidades de criterio que últimamente ha podido tener con a sus adeptos –o éstos con él–, y que, por fin, ha sabido quitarse la correa de los complejos y arrojarse de lleno a un piélago de vicisitudes. ¡Pelillos a la mar! Tras concitar a más de dos millones de ciudadanos –en general– y levantar la cerviz de sus simpatizantes –en particular–, podemos decir que comienza a alborear una incipiente realidad política a la que le tocará vadear el río del desorden y la inconstitucionalidad que ha dejado Zapatero y sus adláteres. Pero quien busca el peligro, en él perece; y la sensación que ayer se pudo percibir, respirar, palpar, y casi masticar, es que –como dijera Ortega y Gasset en su celebérrima frase en El aldabonazo–, ante el rumbo que Zapatero está marcando respecto al terrorismo, los españoles dicen a grito abierto: «¡No es esto, no es esto!»

Al margen de la progresía más sectaria y ortodoxa, la receta zapateril para acabar con los males acuciantes que padece España de terrorismo y opresión política, no es la que la voz de la razón dicta y determina, sino la del suicidio y la servidumbre. Y seguir pensando que hemos vencido al terrorismo cuando nuestro Presidente se ha bajado los pantalones ante ETA y les ha concedido un espacio de maniobra nunca visto, es –cuando menos– una postura cínica, fachendosa, oprobiosa e irresponsable. Máxime cuando el nuevo compañero de clase de Zapatero, Arnaldo Otegui, dice que la muerte de De Juana Chaos podría traer consecuencias negativas, o que sin Navarra no pueden seguir adelante. Rebajarse ante un salvaje disfrazado de demócrata resuelto y pacífico, cuando es uno de los especimenes más peligrosos y tarados de nuestro país –de los de a Dios rogando y con el mazo dando– es para cuestionarse la legitimidad del ejecutivo. Lo grave es que no podemos adscribirle un episodio de locura transitoria puntual, sino que siente verdaderamente y de buena fe, latir en su fuero interno la necesidad de ceder al chantaje terrorista y desmochar la esencia del Estado Español.

De esta manera, la izquierda radical, con sus turbamultas de jaraneros y algarabías paleozoicas, esconderá la cabeza bajo tierra como los avestruces durante una temporada, para que, pasada la nube negra, tome de nuevo el relevo y ataque con su mordacidad característica sabe Dios qué. Eso sí, siempre con los franquistas en la boca, para hacer gala ostentosa de tolerancia, respeto y talante. Quien sabe si –ante el nerviosismo de darse de bruces con el fracaso– montarán en cólera y volverán a apedrear la sede del Partido Popular, como tanto le gusta hacer al jabardillo del “caca, culo, pedo, pis, fascista…”. Ahí sí que veremos a nuestros queridos cineastas, artistas y todo ese rebaño de mansos recentales que caen de hinojos a sus pies, mientras que ayer se dedicaban a vaciar la faltriquera que han sabido llenar con la voz del sensacionalismo y la demagogia más punzante. Entonces sí que volveremos a ver esos símbolos preconstitucionales que tanto les gusta lucir –banderas republicanas, hoces y martillos…todo ello enseña insoslayable de millones de asesinatos a manos de sus propios próceres– y no los que tanto presumían que en la manifestación de ayer aparecerían.

En fin, no tardaremos en saber qué están preparando nuestros queridos y aleccionadores Manifestantes –con mayúsculas. Son de pro– para justificar las concesiones de un Zapatero que hace las veces de guardabosques convertido en cazador furtivo, y así vilipendiar a aquellos que han alzado la voz por la Constitucionalidad y el Estado de Derecho.

PONGAMOS PÒR CASO...



La ceguera voluntaria es la peor de todas las cegueras...

¿Quiénes son los obstruccionistas?

miércoles, 7 de marzo de 2007

EL MUNDO DEL REVÉS


A decir verdad, no tenía intención –ni ganas- de atizar el debate respecto a la política proetarra que está siguiendo nuestro iluminado Presidente, pero los hechos obligan.

Después de la alta felonía que Zapatero ha derramado sobre todos y cada uno de los españoles, las preguntas se suceden como hongos después de la lluvia. Y es que hemos asistido a uno de los hechos más luctuosos de la democracia española, al uncir el cuello ante el yugo del terrorismo y el nacionalismo patológico vasco. Además, no contento con hiperlegitimizar a ETA-Batasuna, ni con alentarles a la participación en las próximas elecciones, ni con adormecerse con cantos de sirena, ni con abrirles el peaje hacia la victoria, se saca de la manga la excarcelación de uno de los animales más peligrosos y sanguinarios de nuestro país. De esta manera, la película del terror se ha salvado con un "final con beso", puesto que los nefandos crímenes de Iñaki han sido gratuitos. Claro, para eso está la justicia radical: para exonerar a los malos y culpar a los buenos. El mundo del revés...

La celada que Zapatero nos ha colocado a todos los españoles para engañarnos como a chinos, ha servido para demostrarnos una vez más que el radicalismo –venga de donde venga- se da la mano y aúna fuerzas con tal de perpetuar el poder. Así, todo este embrollo en que nos ha metido ZP concediendo prerrogativas a una leva de terroristas que juegan a la democracia, no es más que una de sus sucias componendas electoralistas, a fin de cumplir con su caliginoso deber de conciencia y satisfacer a los separatistas-terroristas. Afloran así como tulipanes sus complejos y traumas guerracivilistas y franquistas al arrojar tinta de calamar sobre un sector de la sociedad apolítico o derechista, equiparándolos al viejo bando nacional. No importa desgranar España, siempre y cuando se vean atizados aquellos patriotas franquistas que –según él- son todos y cada uno de los liberales que no casen con su política. (“todo lo que hace el señor Aznar es franquismo puro”, decía Zapatero en el Parlamento. Sirva de orientación) Pero ante semejante pastrija debemos pasar los datos por el tamiz y -¡ay!, pobre nesciencia- advertir que las cuentas no cuadran, puesto que más patriota y más nacionalista es aquel que mata por una nación que no existe, que aquel otro que pone el grito en el cielo por un País que sí existe.

En España hemos vuelto a esa vieja idea inglesa de los Tudores de que los jueces eran “leones bajo el trono”; hemos vuelto a aquella anciana y pedestre fórmula de instrumentalizar la justicia convirtiéndola en un arma al servicio del Gobierno. No nos debe coger muy de nuevas, puesto que ha sido y será una de las enseñas principales del PSOE. Bien lo sabe nuestro nuevo justiciero Fernández Bermejo, la crema de la izquierda radical, que viene como anillo al dedo al actual proceso de rendición –no de paz. A las cosas por su nombre- tras su oposición a la Ley de Partidos y a la ilegalización del “Partido Comunista de las Tierras Vascas”, y siempre terne en su postura a la hora de subjurar la independencia de los jueces. Por ello y más, el problema de la política actual no es más que agua de borraja para el que otrora fuese el Simón Cirineo de Felipe González, o también conocido en todo el orbe como el padre del Terrorismo de Estado y la corrupción más ignominiosa de nuestro país. Sin embargo, el viento propone y la vela dispone. Y la vela de Bermejo ha dispuesto algo más grave de lo que cabría esperar. La excarcelación obedece a unas supuestas razones humanitarias y morales, ya que la vida de De Juana Chaos corría tanto peligro, que salió por su propio pie y sonriendo. Vamos, que ni los médicos han comulgado con ese peligro de muerte del que tanto se ha hablado. Una muerte política más bien...

Así, lejos de asumir el fracaso de su política, el PSOE vuelve a su táctica preferida: tiznar de fascistas –parecen desconocer que para ser fascista hay que ser socialista- a aquellos que defienden la paz, la dignidad, la justicia y la libertad, y arremeter sin contemplaciones, como si fuesen una caterva de lobos desmandados a los que no conviene tener en cuenta. Ya ven, nada nuevo bajo el Sol. Volvemos a sentir los ecos lejanos de Marcuse y compañía. Ya saben: “cuando los obstruccionistas se vuelvan demasiado irritantes hay que etiquetarlos como fascistas o nazis, y…” (sic).

Lo hemos visto después de cada una de las manifestaciones convocadas por el Partido Popular. Y es que parece que la calle es de la izquierda. Cuando ésta se manifiesta, es un acto de gallardía y reivindicación; cuando lo hace la derecha, se trata de franquismo. ¡Qué juicio!. ¿Dónde están esos cineastas, artistas, cantautores, panegiristas y plañideras de la izquierda más radical que se tiraban a la calle como borregos para “defender” la paz? ¿Acaso no se trata de un acto de buena fe democrática el hecho de alzar la voz como muestra de disconformidad ante la política proetarra llevada a cabo por el Presidente Zapatero? Ya nos vamos aclarando: las manifestaciones sólo son manifestaciones si las convoca la izquierda y podemos columbrar banderas republicanas y comunistas, ¿verdad?. Pues una mierda –con perdón-, sencillamente no tiene sentido. No es posible cuadrar el círculo ni echar humo por las orejas. La evidencia palmaria de que la política terrorista está hecha de rendiciones y concesiones no pasa por el colador de la constitucionalidad y la justicia, por lo que cualquier ciudadano en condición de tal, está en su sano derecho y obligación de quejarse con todas las de ley. Conviene realizar un ejercicio de sensatez democrática y aventar la paja del trigo. Zapatero y sus epígonos nos exponen en sus jaculatorias que la derecha también acercó presos. Evidentemente. Pero no podemos medir todo con la misma vara de rasero. El fulcro de los acercamientos de la derecha era, entre otros, evitar el asesinato de Ortega Lara, al tiempo que se producían detenciones a etarras de esas que no se contemplan durante esta legislatura. También conviene recordar que no se mantenía una posición de deferencia hacia ETA-Batasuna, o que el Partido Popular presentó nueve iniciativas entre 1986 y 1995 para pedir el cumplimiento íntegro de las penas de los terroristas, a las que el PSOE se negó, etc. Además que por aquel entonces seguía con vida el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, así como la posterior Ley de Partidos. Pero claro, el conformismo gregario cala rápido y hondo. Cuando Pepiño Blanco o Rubalcaba tratan de vendernos la burra con sus deletreas argumentaciones, muchos no pueden evitar soltar una leve y gozosa sonrisilla de conejo y escupir sobre el PP, pero pocos son los que entran en la reflexión. Y es que, como dijera Losantos: mansos y lanares.

Existe un proverbio árabe que nos dice: besa la mano que no puedas morder. Pues eso, precisamente eso, es lo que está haciendo Rodríguez Zapatero, al no poder –y no querer, más bien- morder la mano etarra, que precisamente es con la que paseará hasta las próximas elecciones. Una extraña simbiosis con la que ambos sectores radicales tratarán de perpetuarse en un poder ilegítimo, abyecto y surrealista, ayudados por un deleznable y ladino sistema judicial en plena fase de deshielo.

Y es que, -como dijera alguien- Zapatero tiene más obsesiones que ideas...

Bienvenidos al mundo del revés...

martes, 27 de febrero de 2007

A FUERZA DE ARRASTRARSE


«P.-¿Conocéis la fábula del inmortal autor de Los amantes de Teruel?
C.-No la recuerdo.
P.-Es muy breve. El águila real que anida en eminente roca, ve cierto día que un caracol de la honda vega había logrado llegar hasta su altura, y le pregunta, sorprendida:

¿Cómo con ese andar tan perezoso tan arriba subiste a visitarme?»
«Subí, señora-contestó el baboso-,¡a fuerza de arrastrarme!»

¿Podemos ser águilas?, pues a volar. ¿No podemos?,¡pues seamos babosos, pero arriba!»

Después de exornar este pequeño introito con unas líneas de José de Echegaray, vamos a engarzar los eslabones:

Pues bien, la última nueva que nos deja Zapatero –con ese donaire de hombre resuelto que le caracteriza– es que ha apreciado “elementos distintos” a anteriores declaraciones de Otegi. A renglón seguido, añade que "lo esencial es que la democracia tenga la seguridad de que la izquierda abertzale rechaza la violencia".
Esto, visto así, es como pedir cotufas en el Golfo. Además, por si fuera poco, el Secretario General del PSOE decía a los medios que “la oposición del PP es una desgracia para España", a lo que siguió: "no pone alternativas encima de la mesa y ha ido crispando su discurso". ¡Mirífica actuación! Sin embargo, nuestros queridos serafines dan la impresión de no querer recordar quiénes fueron los encargados de deglutir el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, así como la posterior Ley de Partidos. Si es que la memoria es tan selectiva que algunas veces se vuelve contra uno mismo.

Por su parte, la izquierda abertzale sigue igual de vatídica al anunciar una y otra vez que estarán en las próximas elecciones. Para ello, ya se vienen encargando de espetar con procacidad sus moralinas de aires venturosos por los distintos municipios del País Vasco, así como de enviar folletos en los que ilustran su programa político. Vamos, metidos en el papel hasta el tuétano. Y es que serán sangrientos, pero no tontos. Han sabido conocer al enemigo –convertido en “amigo”-, lo han estudiado y analizado con paciencia y rigor de taxidermista, hasta encontrar el momento más adecuado para mover ficha. Muy astutos, de eso no hay duda. De tal manera trabajaban los guerreros ninjas; pero no olvidemos que tanto unos como otros no dejan de ser asesinos de la cruz a la bola.

Pero el entorno de ETA sigue en sus trece a la hora de aventurarse a prometer una nueva era dorada en la política vasca. Del mismo modo alardean en sus arengas de ser una izquierda “progresista, pacifista y defensora de los Derechos Humanos”, en contraposición a ese supuesto fascismo que se encarga de obstaculizar sus manifestaciones ilegales. Esto, sinceramente, es en la práctica una forma más de tratarnos como verdaderos gilipollas y –además- amnésicos. ¿Después de tantos años de execrable acerbo creen de verdad que va a pasar por el colador semejante patraña? ¿Pacíficos? ¿Derechos Humanos? Y Hermanitas de la Caridad… Son tan pacíficos que Otegi mismo dijo respecto a la situación De Juana Chaos que "tiene que ser puesto en libertad" porque su muerte –amenaza– "nos situaría en una posición muy delicada”.

Algo falla en todo esto. Por lógica democrática, el ejercicio de la violencia es incompatible con la legalidad política. Así que, por tanto, –y duele tener que aclararlo- el mero intento de tomar parte en las próximas elecciones municipales siendo ETA-Batasuna el estandarte del terror en nuestro país, debería ser tajado sin contemplaciones de acuerdo a la Ley, pues lo contrario no sería más que una nueva tarascada garbancera al Estado de Derecho. Resulta vergonzoso ver cómo están sabiendo capear las normas de un juego que no les corresponde y cómo siguen adelante impávida y desaforadamente en busca de sus propias tierras de promisión. Claro que, ahora más que nunca, matar ha valido la pena. Y tanto...

Decía Novalis que destino y espíritu son nombres de un solo concepto. Así, el maridaje del bicípite ETA-Batasuna sólo ha de tener un destino: la ilegalidad.

Parece que apostar por el Principio de la legalidad se ha convertido en una maraña de sueños inalcanzables en este país.

martes, 20 de febrero de 2007

PONGAMOS POR CASO...


Pongamos el caso –nada ilógico– de que yo, comerciante de toda la vida al igual que mis padres, mis abuelos y todo un sinfín de generaciones anteriores, me dedico a vender frutas y hortalizas que yo mismo me encargo de sembrar, cosechar, mimar, recolectar y, finalmente, vender a mis vecinos. Como tengo un puesto pequeñito en mitad de la calle principal del pueblo, no me permito ofertas especiales ni nada por el estilo. Vamos, que casi vendo al ojo. La confianza da ese buen aire. Un día cualquiera, el alcalde, habiendo vivido, al igual que yo, todas y cada una de las disputas que su familia y la mía han tenido desde años atrás, decide que ha llegado el momento del desquite, por lo que propone a la Consejería de Comercio y Trabajo un nuevo proyecto que ponga fin a estas arcaicas costumbres comerciales. Finalmente, se aprueba una nueva Ley con la que me obligan a vender por unidades, algo insólito y absurdo. Este nuevo proyecto sólo me acarreará pérdidas, por lo que necesito darle una vuelta de tuerca a mi favor. Por ello, me saco de la manga una serie de valores añadidos en compensación al trabajo que he de realizar hasta que el producto llega al consumidor, pues no me puedo permitir perder dinero. El pueblo no lo tolera y se crea una cruzada contra mi pequeño negocio. Yo, bienquisto hasta entonces por mi nobleza y mi capacidad para el diálogo, intento con más pena que gloria hacerles ver a mis vecinos que lo último que querría sería estafarles, ya que realmente siento una vinculación meliflua con ellos, más allá de lo profesional, y que, precisamente por eso, tiene que existir una razón de peso que me obligue a ajustar las cuentas. ¡No quiero engañarles! Les explico una y otra vez el trabajo que realizo antes de que las papas y los pimientos caigan en sus manos, y también les hablo de mis cinco arrapiezos, queridos hasta entonces por todo el pueblo. Pero la obstinación que muestran no deja espacio de maniobra al razonamiento. Ahora todo son miradas desafiantes y aviesas. Las ventas descienden a un ritmo vertiginoso. No puedo hacer nada más; no puedo bajarme de la mula, pues ceder sería casi regalar. Tan sólo trato de hacer justicia al intrusismo opresivo de los legisladores. ¿Por qué disparan contra mí y no contra ese inverecundo alcalde que por viejos rencores me ha metido en este embrollo? Nadie me comprende…

lunes, 19 de febrero de 2007

EL FANTASMA HELLÉQUIN



El derribo que está ejerciendo Zapatero sobre la Constitución y, por tanto, sobre España, recuerda a la cacería fantástica emprendida –según la leyenda- cada noche por el fantasmal Helléquin, seguido siempre por su macabra comitiva de muertos, que ponían en fuga a los campesinos atravesando como un vendaval los caminos, cruzando bosques y aldeas, para llegar hasta la orilla del mar y hundirse entre las brumas hasta alcanzar, bajo las aguas, las mismísimas puertas del averno.

Del mismo modo, nuestro Helléquin autóctono actúa de igual para llevarnos así al huerto de sus intereses gracias a su feraz y ubérrimo ingenio, sin escatimar en daños políticos y falsías.

Nuestro Presidente “rojo, feminista y universal” –adjetivos reproducidos todos ellos por su aparato fonador– parece no querer poner los pies en polvorosa y sí seguir con sus laberintos de sueños infantiloides. Ya saben: tolerancia, diálogo, talante, memoria y respeto, excepto –claro está– con aquellos que no comulguen con sus ideas. ¡Pues lo de siempre!. ¿Es ese el talante de aquel que, inasequible al desaliento, busca la fraternidad mundial al arrobo de su indigesta Alianza de Civilizaciones mientras siembra la discordia en su propio hogar? ¿Es ese el respeto y el diálogo de aquel que se bebe los vientos desde el estrado ufanándose de hablar en nombre de la Verdad al tiempo que embrolla el sentido de la Historia? ¿Es esa la tolerancia por la que aboga aquel que confiesa que su mayor deseo cuando se retire es "dar algunas clases a los alumnos de Políticas, para decirles la verdad sobre este mundo" (sic) sin otorgar espacio de maniobra al diálogo? En resumidas cuentas: reflejo inalterable de ideas que van desde Lenin, hasta Hitler, pasando por Fidel Castro o Hugo Chávez.

Cabe ilustrar todo este despendole político con su empeño por jugar a la pídola con una Guerra Civil tan deformada y prosaica que sólo a sus deslumbrados adláteres convence. Así, para este Consejo de Guerra en el que se ha convertido el PSOE, desmochar la Guerra Civil es indisoluble en su programa de desgaste. Sus sucias tácticas de acoso y derribo demuestran que la España de Caín y Abel sigue respirando por sí misma, sin ayuda de bombas de oxígeno ni broncodilatadores, y que los años de posguerra hacen escala hasta nuestros días; aún rezuman odio y venganza todos y cada uno de los poros de la izquierda en su delirio guerracivilista de equiparar una derecha actual –que para más pecado, ni es derecha- al franquismo.

Zapatero apura a resolver con diligencia una deuda que –según él, sólo él- considera de obligación supina para que, por fin, España pueda descansar en paz y olvidar los desmanes que el franquismo nos dejó como legado hasta esquilmar nuestras vidas. Nada que ver, claro está, con la II República y sus valores, los cuales urgen rescatar para realizarles una terapia de choque, acomodarlos, darles cuerda y que comiencen a caminar de nuevo por nuestras tierras, cual miliciano en el 36 con fusil y gorro cuartelero. Esa es la idea de España –la de la II República- con la que tenemos que comulgar quienes preferimos la equidad, la tolerancia y la Amnistía. Pero para Zapatero, no debemos transigir ni siquiera con la dichosa Transición, pues no casa con su idea de España, una idea que –como dijo Calvo Sotelo- no puede hallar desde la propia constitucionalidad y que, por tanto, debe buscar en los años treinta. Venganza, venganza y más venganza. Pero no nos echemos las manos a la cabeza, pues perfectamente sabemos que Zapatero reconoció públicamente y a viva voz que los españoles que vivieron entre el 39 y el 75 eran “apátridas”. Apátridas a los que obligaron sublevarse contra los horrores republicanos; apátridas que tuvieron el valor de no arrodillarse ante la Unión Soviética, cansados de verse dilapidados por las mercedes y saqueos a la Banca en nombre del comunismo; apátridas que convirtieron a España en el décimo país más rico del mundo al socaire de un Francisco Franco que hizo las veces de rampa de despegue a una Transición que parasitó los restos de la Dictadura; apátridas que creyeron –sí, creyeron- en un sistema democrático.

Obviamente, los horrores fueron horrores y lo inadmisible, inadmisible es; pero para ambos bandos. Repito: am-bos. Nada tiene que ver esto con las palabras del Seretario General del Partido Comunista de España, Francisco Frutos, quien dijo que “no todos los muertos son iguales”. Mire usted que bien. Esa es la corrección y la superioridad moral de las escarlatinas.

A diferencia del haragán comunista Frutos, el historiador Hugh Thomas escribía: "Lo que se necesita ahora por encima de todo es un auténtico monumento en memoria de los caídos en la Guerra Civil. Deberían recordarnos el Yad Vashem de Jerusalén, un monumento sencillo y emotivo en honor a los que murieron en el holocausto de los años cuarenta. Los nombres deberán estar grabados en piedra, por orden alfabético. Deberían incluir a los que fueron muertos en Guernica, y a aquellos de Paracuellos. Deberían figurar asimismo los nombres de los clérigos asesinados junto a los de los masones, José Antonio junto a Companys" Esa es la manera de tratar democráticamente el problema de la Guerra Civil, y no la imposición de media España a otra media España, colocándose medallas a toro pasado. Lógico, ¿verdad?

Aunque parezca una broma de mal gusto, queda en evidencia que todavía existe un grueso de la población que pondría su vida en juego por un nuevo intento de formalización de la dictadura del proletariado. Lejos de eso, se conforman con rescatar los valores de la II República, unos valores impuestos ilegítimamente y a golpe de martillo. Tal como hoy, nada más lejos de la realidad. ¿Acaso el laicismo radical de Zapatero no es otra cosa que recoger el de la II República?(rezaba así):
"Las manifestaciones públicas de culto habrán de ser, en todo caso, autorizadas por el gobierno" A por ello vamos, en busca del desquite republicano.
Muestra inconcusa de que su laicismo no es más que un golpe de efecto a favor del republicanismo primitivo es su tolerancia respecto al islamismo. ¡Quiá! Mientras condena a la religión con más practicantes en nuestro país por representar la etapa más oscura de nuestra historia, Zapatero le abre las puertas de par en par -y con el pecho hinchado de placer- a un islamismo minoritario y de naturaleza fanática, llegando a facilitar su enseñanza en los centros educativos públicos. Para entenderlo mejor: los españoles no tenemos derecho a estudiar la religión cristiana –mayoritaria y de enorme raigambre- y sí tenemos que cubrir las enseñanzas de una minoría. Sencillamente, las cuentas no salen. O todos o ninguno, mire usted.

A veces olvida que en este barco navegamos todos; que sigue siendo Presidente de lo que aún se puede llamar Es-pa-ña; que, aun cayendo de hinojos ante su cabezonería -y sinvergonzonería-, el humanismo krausista no es la elección del pueblo; que más allá de sus creencias sectarias, esto de llama democracia…

Pero ¿qué podemos esperar? Me sumo a eso de “el que a los veinte años no es de izquierda: no tiene corazón; el que a los cuarenta sigue siéndolo: no tiene cabeza”. Se puede decir más alto, pero no más claro. En este país muchos han perdido ya la cabeza.

¡Qué grosera astracanada la que venimos soportando los españoles! ¡Qué luctuoso final nos espera!. Final, ¿cuándo? ¿El próximo mes de mayo? Posiblemente. ¿Marzo de 2008? Sin duda. Confiemos en el grado de civismo de una media España que aún cree en los valores de la democracia. Entró de rondón y saldrá de patadas.

Si la ideología no es más que un boceto, unos esbozos de la persona, ahora, más que nunca: liberal y hasta el tuétano.

lunes, 5 de febrero de 2007

SABINO ARANA & HITLER


Dijo Freud a Gustav Jung en la misiva con la que pondría fin a sus famosas correspondencias que "aquel que dice de él que es normal mientras muestra un comportamiento anómalo, despierta la sospecha de que carece de conciencia de enfermedad". ¡Bang!. A eso se le llama meter el dedo en la llaga y hasta la tercera falange.

Del mismo modo, decía, por ejemplo, Sabino Arana: "la fisonomía del vizcaíno es inteligente y noble; la del español, inexpresiva y adusta. El vizcaíno es de andar apuesto y varonil; el español, o no sabe andar, o si es apuesto, es tipo femenil. El vizcaíno es inteligente y hábil para toda clase de trabajos; el español es corto de inteligencia y carece de maña para los trabajos más sencillos". Y un descomunal etcétera, etcétera que por tamaño, peso, envergadura, pestes y peligros bacteriológicos no conviene ni siquiera columbrar, pues no están las cosas para tirar puentes.

Si buscamos el nudo ciego entre las cuerdas de Freud y el adocenado padre del nacionalismo-patológico vasco, vemos que –efectivamente– el asunto se trata de algo mucho más complejo y delicado, que escapa a las manos de la justicia –si es que aún queda de eso en España– y que más bien debería ser escudriñado bajo el prisma de la psiquiatría. Sabiendo así del procreador de tan enfermizas ideas, podemos saber, por extensión, de qué renquea toda la turba pro-etarra, abertzale, católico-terrorista y demás subespecies separatistas de la misma laya que, en su inmascerible delirio, aguardan a dormir su particular sueño de los justos.

En estos momentos me pasa por las mientes el celebérrimo tribunal de los tumultos, también conocido como tribunal de la sangre. ¿Por qué será? Y eso que le tengo poca ley al Santo Oficio… En fin, en boca cerrada no entran moscas. A lo que íbamos

Lo verdaderamente grave llega cuando el deliro de grandeza se institucionaliza y gana neófitos en tropel. Llegados a ese punto, conviene rascarse la cabeza, llamar a la serenidad, imitar a los individuos razonables y trazar un plan de emergencia. Pero cuando en lugar de buscar soluciones, se le da cuerda…la hecatombe está asegurada y el negocio sale redondo. A la vista está cuando Arzalluz alaba y defiende con su característica virulencia la figura del finado nazi Sabino Arana, elevándolo una y otra vez a la categoría de mártir; así como cuando el lehendakari Ibarretxe –henchido de placer– corre el velo de las plaquitas conmemorativas al nacionalismo vasco en un conato de Führer. De hecho, conviene subrayar el paralelismo tan exacerbado que podemos encontrar entre los escritos de Arana y el prolijo Mein Kampf de Hitler. El eje radial, el intríngulis, la médula neurálgica de un nacionalismo y otro es la demencia proselitista. Por ello, cuando nos encontramos con una generación de desharrapados mentales imbuidos por unos ideales tan baladíes, lo único que nos cabe esperar es un magnicidio a la democracia, la convivencia y el normal desarrollo de la vida social.

Todo lo que sea concederles espacio de maniobra a los separatistas no es más que un suicido –recordemos que el suicidio, por el mero hecho de serlo, es vo-lun-ta-rio–
Por tanto, ya pueden pedir, llorar como críos, retorcerse de dolor, implorar, hacer huelga de hambre que, señores, "al César, lo que es del César" .

No obstante, estos indómitos terroristas en agraz seguirán cantando en su propia jaula. Pero ya se sabe, las razones han contado siempre menos que las tradiciones.

Las flamígeras llamas del Hades seguirán reclamando sus cabezas.

viernes, 26 de enero de 2007

LA MAFIA LENINISTA CONTRAATACA


Vivimos en el mundo del revés. Las constantes fluctuaciones de ICV and company hacen del panorama político algo más parecido a una pintura de El Bosco o un film de Woody Allen que a una verdadera democracia.

Así, siguiendo con este juego, podemos argüir que el okupa, ese exegeta de las líneas de la convivencia y la moralidad, queda a millas náuticas de ser un holgachón –en las buenas- y un delincuente –en las menos buenas-; el okupa, por añadidura, es sometido a un escarnio público fruto de las tarambanas de la ignorancia popular y que, sin lugar a dudas, debe ser enmendado cuanto antes para así hacer justicia al Estado de Derecho; el okupa -Inma Mayol dixit- debe ser regulado por la vía civil, para que así sean justificados legítimamente sus destrozos a la propiedad privada ajena, -ese derecho que recoge la Constitución Española- y no sea un mero movimiento subversivo. Por todo esto y más, podemos concluir y afirmar ecuménicamente que la casa okupa no es más que un cenáculo de artistas que actúan conforme a las de la Ley, lejos de esa imagen caótica que tenemos. Punto. Y pasamos página, sin más.

Pues bien, este es el hedor a URSS que desprende Cataluña en estos momentos. Tantos y tantos triunfos conseguidos por la vía democrática y de acuerdo al Estado de Derecho a lo largo de la historia, se desmoronan –como lo hacen los tabiques de esas céntricas viviendas una vez que caen en manos okupas- al socaire del paternalismo soviético que ejerce la dictadura Zapateril. Así, nos encontramos con una inversión en los roles del Estado, que en lugar de salvaguardar los derechos del ciudadano, entre los cuales se encuentra el derecho a la propiedad privada, los atropella mediante la vía de la fuerza silenciosa, llegando –por ejemplo- a la requisa de pisos desocupados cuyos propietarios compraron con años de trabajo y sacrificio humano, para rendirlos a los pies del salvajismo okupa como si se tratase de una ofrenda floral por su lealtad al movimiento radical. No es más que un mecanismo de gratitud y compensación por los esfuerzos parejos que Gobierno y radicales realizan día a día.

Podemos utilizar como ejemplo el caso de la tercera teniente de alcalde del ayuntamiento de Barcelona que, en avenencia con su superior Joan Saura, se declara religiosamente antisistema y pro-okupa. Antisistema con coche oficial, dietas, y un emolumento anual de algo más de cien mil eurillos de nada. Así, ¿quién no se apunta a la moda de declararse antisistema?. Sí, sí, en la línea de todos y cada uno de los titiriteros sensacionalistas que cada domingo nos hacen llorar con sus moralinas en La2, con la serie Otro mundo es posible, y que al igual que Mayol, critican ferozmente al capitalismo, declarándose -además de antisistemas- aguerridos defensores del movimiento okupa. El mismo muladar, distinto collar.

Una pequeña -pero nutritiva- muestra es la del "artista" Manu Chao, que desde su eximia intelectualidad y solidez ideológica nos insta a dejar de comprar en sus conminatorios discursitos para así acabar con la pobreza en el Tercer Mundo y, de paso, con el capitalismo –dos pájaros de un tiro-. Eso sí, "no dejen de ir a mis conciertos, por favor", le falta implorar entre dientes al bueno de Chao, un pobre explotado de los de carné. Ante tal destello de conocimientos y decoro no podemos hacer más que arrodillarnos con fe ciega y obedecer como perritos falderos.
Como anécdota, cabe destacar también que esta lumbrera con ínfulas de Ché Guevara tiznaba de payasos a los políticos. ¡Qué eclosión de sabiduría teñida de sarcasmo! Normal, si es un artista...

Tanto Manu Chao como Mayol deberían dejar de jugar a ser Peter Pan y Wendy respectivamente y tomarse las cosas con algo más de aplomo. No pedimos mucho, tan sólo el que –como mínimo- le corresponde a sus edades físicas. Por lo demás ya se sabe: a los perros, longanizas...

Estos son los desmanes sociales que acarrea el tan aclamado igualitarismo bolchevique y que pretende incinerar uno de los derechos fundamentales de todo ser humano, como es el derecho a la propiedad privada. Así, nos encontramos ante un Estado bananero que, tenedor en ristre, se halla dispuesto a devorar sus propias entrañas a fin de satisfacer las necesidades de un sector de la sociedad que vive con ojos en la espalda, y al que no le importa rociarlos con gas mostaza para no ver así realidades tan evidentes como pueden ser el totalitarismo, el fracaso y la pobreza que trae en sus vagones el tren –de vapor, eso sí- del marxismo-leninismo.

Los cuervos ya graznan…